Pichetto desató una polémica en la aprobación del Código

Cuando finalizaba el debate admitió que no comparte el texto votado, pero que lo apoyó por "obligaciones políticas"; el texto se sancionó casi sin presencia opositora
Gustavo Ybarra
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29 de noviembre de 2013  

En plena madrugada de ayer, eran las 4.30, el kirchnerismo se quedó en soledad y aprobó por 39 votos a favor y uno en contra el controvertido proyecto de ley que unifica los códigos Civil y Comercial luego de que casi toda la oposición se retirara del recinto del Senado en repudio a la decisión del oficialismo de votar "a libro cerrado" la iniciativa.

El papelón legislativo coronó casi 12 horas de un extenso y tedioso debate durante el cual la oposición intentó por todos los medios introducir modificaciones a varios de los 2671 artículos del proyecto, sin que el kirchnerismo aceptara al menos una de las propuestas. El único legislador que se quedó a votar en contra del texto fue Agustín Pérez Alsina (Partido Renovador-Salta).

Fue una sesión más que extraña si se tiene en cuenta que ni siquiera el oficialismo estaba del todo conforme con el proyecto que debía votar por orden presidencial, como lo dejó en claro el jefe de la bancada, Miguel Pichetto (Río Negro), que con su discurso de cierre desató una inesperada polémica.

"No comparto este código, pero lo voy a votar porque tengo obligaciones políticas", afirmó el senador oficialista, desnudando con crudeza que lo hacía por disciplina partidaria. En diálogo con LA NACION en su despacho tras la sesión, Pichetto aclaró que su principal disidencia es con el controvertido artículo 19 y la fórmula elegida por el Poder Ejecutivo que estableció el inicio de la vida a partir de la concepción. Para muchos oficialistas, esto obedeció a un acuerdo con la Iglesia.

El texto original establecía el inicio de la vida desde "la concepción en el seno materno" y aclaraba que para los casos de técnicas de fertilización el ciclo comenzaba con la implantación del embrión en la mujer. "Esto no cumple con el principio de concurrencia ni coherencia con la ley de fertilización asistida que impulsó este mismo gobierno y votó el Congreso", argumentó Pichetto.

Las quejas por el artículo 19 rondaron toda la noche por el recinto del Senado y terminaron por perjudicar al oficialismo, que perdió el voto a favor del código que había manifestado la peronista disidente Liliana Negre de Alonso (San Luis) luego de que en su exposición el kirchnerista Daniel Filmus (Capital) criticara la redacción de esa cláusula y dejara trascender que la Cámara de Diputados, que trataría la iniciativa recién en marzo, la modificaría.

Lo mismo manifestó Pichetto en su cierre, lo que provocó la reacción airada de toda la oposición, que, desde sus bancas y fuera de micrófono, reclamó realizar las modificaciones en ese mismo momento y no esperar al tratamiento en la cámara revisora. Resignado, el senador oficialista respondió que no lo hacía porque tenía "una decisión política que respetar".

Las palabras del jefe del bloque y el hecho de que sólo se aceptará modificar el dictamen por pedido de dos senadores oficialistas fueron definitivas para que la oposición, que ya había analizado tomar esa medida antes del inicio de la sesión, abandonara el recinto.

"Esto es un agravio para los bloques de la oposición: no se nos permite ninguna de todas las modificaciones que propusimos en doce horas de debate y sólo aceptan las del oficialismo; con el agregado de que ni siquiera el oficialismo está conforme con el proyecto", se quejó Ernesto Sanz (UCR-Mendoza).

En medio de una tensión creciente, Sanz remató su intervención: "No vamos a votar esto porque sería convalidar un proceso que ha devaluado todo el debate del código".

Junto a la UCR, abandonaron el recinto los senadores de los interbloques del Frente Amplio Progresista (FAP) y los del peronismo disidente. La decisión oficialista de votar a libro cerrado también provocó que Sonia Escudero (PJ-Salta), que, a pesar de compartir las críticas por el artículo 19, había dicho que apoyaba en general el proyecto porque era un avance para la sociedad, siguiera el camino de sus compañeros de bancada.

Con tono amargo y cansado, aunque en realidad temió durante todo el debate que ese desenlace ocurriera, Pichetto se limitó a destacar que el proyecto había sufrido "más de 150 modificaciones" a pedido de diversos sectores políticos y sociales.

"Me parece que éste era el final que buscaban", dijo el jefe de los senadores oficialistas en dirección a las ya en ese momento vacías bancas de la oposición, a la que acusó de "hacer aparecer el código como si fuera el proyecto de una fracción política". Hasta marzo, cuando el proyecto se debata en Diputados, ésa será la sensación que pesará sobre el futuro nuevo Código Civil y Comercial.

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