Ya suman cinco los muertos por los violentos saqueos y enfrentamientos en Tucumán

El joven fallecido ayer tenía heridas de bala y estuvo en los robos a supermercados; asumió el nuevo jefe de la policía y hubo protestas frente a la casa de Alperovich
José Ignacio Sbrocco
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13 de diciembre de 2013  

SAN MIGUEL DE TUCUMÁN.- En un clima de tensión, esta provincia intentó retomar la calma luego de tres días convulsionados. Aunque el retorno a la normalidad no resultó fácil: ayer murió un joven que había estado en los saqueos y ya son cinco las víctimas fatales por el conflicto. Además, una centena de manifestantes protestaron otra vez, por tercer día consecutivo, frente a la Casa de Gobierno.

Anoche, la Gendarmería custodió el palacio gubernamental, ante el temor de una nueva movilización masiva como la de anteanoche.

Los pocos que fueron a la plaza Independencia luego se dirigieron a la casa particular del gobernador kirchnerista José Alperovich, a pesar de una breve tormenta. Finalmente el chaparrón cedió y los manifestantes se acercaron a la casa del gobernador para reclamar su renuncia.

Alperovich había realizado una autocrítica durante la mañana sobre la masiva movilización de anteanoche. El mandatario reconoció que se había quebrado la relación entre el gobierno y la sociedad. Algunos movilizados anteanoche a la plaza Independencia habían ido a una concesionaria de la familia del gobernador y rompieron vidrios.

El enojo también fue contra los dos canales de aire de la provincia, que no mostraron los saqueos y se enfocaron en mostrar el arreglo del gobierno con la policía. Lo lamentable es que hubo cinco periodistas golpeados durante la marcha.

El flamante jefe de policía, Dante Bustamante, hizo hincapié en que debía recobrar la confianza de la gente en la fuerza, una misión que parece complicada, sobre todo si se tiene en cuenta la gran cantidad de delitos en los que están involucrados uniformados: robos en countries y centros comerciales, violaciones de travestis. En estos días el ex subjefe de policía Nicolás Barrera y el ex comisario Héctor Brito fueron detenidos acusados de encubrir el crimen de Paulina Lebbos, ocurrido en marzo de 2006. Y hay un comisario y dos policías que están siendo juzgados acusados de falsificar las actas del hallazgo del cuerpo de la joven.

Desde el gobierno anunciaron la muerte de una quinta persona, que había estado internada en grave estado en un hospital. Se trata de un joven de 16 años que había ingresado con heridas de arma de fuego. Actualmente quedaban diez personas en observación en los dos principales hospitales de la provincia. En total, en estos días atendieron a 75 pacientes con distintos tipos de heridas vinculadas a los saqueos.

Gendarmería, por orden judicial, empezó a realizar allanamientos en la zona de la costanera del río Salí, que divide a la capital de la Banda del Río Salí, donde se produjeron los peores saqueos de estos días.

Según el gobierno, detuvieron a 23 personas y secuestraron gran cantidad de productos robados, principalmente electrodomésticos que no podían justificar el origen.

El Poder Judicial designó a dos fiscales para que investiguen los casos de sedición, que apunta a los policías que organizaron el autoacuartelamiento que liberó la zona para que se produjeran los saqueos.

En tanto, las autoridades de la Federación Económica de Tucumán se reunieron con el intendente capitalino Domingo Amaya y con el director regional de la AFIP, Luciano Botteri Domecq, para acordar una serie de beneficios impositivos para los más de 250 comercios saqueados en esta provincia. La medida en principio iba a regir para los pequeños y medianos comerciantes, pero el sector empresario también pidió que se incluyera a grandes contribuyentes. El intendente se comprometió a estudiar los casos.

Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las pérdidas en esta provincia ascendieron a 75 millones de pesos.

De a poco, la provincia empezó a retomar su ritmo habitual. El tema obligado de conversación fue lo que pasó en estos días desde que la policía tucumana se autoacuarteló en reclamo de mejoras salariales y que derivó en una ola de saqueos sin precedente en esta provincia. Incluso peor que la ocurrida en 2001, cuando tuvo que renunciar el presidente Fernando de la Rúa.

En la madrugada de ayer continuaron algunos disturbios en la localidad de Alderetes y en el barrio La Milagrosa de Banda del Río Salí. En algunos barrios de la capital se armaron nuevas barricadas por temor a la visita de saqueadores, pero finalmente no pasaron.

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