Se contratará a una compañía para auditar el ruido, la calidad del aire, la temperatura y los temblores generados por un circuito muy próximo a viviendas
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¿Puede ser el Gran Premio de F1 de Madrid perjudicial para el bienestar de los vecinos del circuito? La respuesta a esa pregunta, que encierra los mil y un miedos de las familias que viven a escasos metros del trazado de Valdebebas (Hortaleza), llegará pronto en forma de datos.
Ifema, el consorcio participado por el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid que impulsa la carrera, ha contratado a una empresa para que mida las vibraciones, el ruido, la contaminación y el calor que genere la competición, según un contrato adjudicado en noviembre que ponía el mes de junio como fecha de inicio de los trabajos. Para ello, en el caso de las vibraciones, se buscan comunidades de vecinos que permitan instalar medidores en sus edificios. Ifema no aclara si las pagará por acoger los testigos correspondientes incrustados entre sus paredes, y explica que el proceso se acaba de poner en marcha con una oficina de vigilancia ambiental que se encargará del cumplimiento de todas las obligaciones legales en la materia. Así se organiza el gran laboratorio ambiental de la F1.
Los vecinos agrupados en la plataforma Stop F1 Madrid llevan meses movilizados. Saben, porque así lo recogen los estudios oficiales, que el rugido de los bólidos que competirán a pocos metros de sus viviendas generará fácilmente valores de 70 decibelios en las casas más cercanas, llegará a los 80 en momentos de pico concretos e incluso superará esa marca en las proximidades del circuito durante los tres días de entrenamientos y carrera de septiembre.

Defienden que eso es casi como tener una motosierra a pleno rendimiento en el salón de casa. Y que por algo la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid planteó la opción de que se traslade fuera de sus casas temporalmente a los vecinos para evitar las molestias. Por todo ello han pedido ayuda al Defensor del Pueblo, que ha admitido a trámite más de 100 quejas. Además, Más Madrid ha llevado el proyecto de la F1 y su licencia a la justicia, que por ahora no se ha pronunciado sobre el asunto, pero sí ha rechazado adoptar medidas cautelares.
En ese contexto, el ruido, la calidad del aire, la temperatura y las vibraciones que genere la F1 en Madrid se medirán “durante la celebración (de la carrera) y en continuo” para “poder comparar los resultados” y “obtener el nivel de afectación real que supone el evento”, según se expone en un contrato de Ifema consultado por este diario. El acuerdo recalca que es “necesario” realizar mediciones previas (“en ausencia de actividad”) del ruido y las vibraciones. También añade que en este último caso todo queda “supeditado a la obtención del permiso de las comunidades de vecinos de los edificios más próximos al circuito, que son los puntos de muestreo necesarios”. Y se explicita que se quiere evaluar si la carrera tiene un impacto en actividades que se desarrollan habitualmente al aire libre en el entorno de la carrera, afectando a usuarios de terrazas de bares y restaurantes, un campo de golf cercano...
“En el caso de la medición de la temperatura, la planificación que se establezca posibilitará el poder analizar si la celebración del evento contribuye al efecto isla de calor”, se subraya sobre este fenómeno, que supone que el asfalto y hormigón absorben calor durante el día y lo emiten por la noche, haciendo que la temperatura sea mucho más alta que en lugares cercanos donde predominan la tierra y los árboles. “En el caso de la medición de la calidad del aire, la planificación que se establezca posibilitará el poder analizar si la celebración del evento contribuye a un empeoramiento de esta”.

La guerra de los vecinos contra la transformación por sorpresa de este barrio residencial en un circuito de carreras viene de lejos. En noviembre de 2024, Dromo, la compañía por entonces responsable de diseñar el circuito del Gran Premio de Fórmula 1 de Madrid, reconoció en documentación a la que accedió EL PAÍS que “las viviendas próximas al circuito estarán expuestas a niveles de ruido que superarán los valores límite” de la normativa, aunque sea apenas durante las 13 horas de duración del fin de semana de carreras. En consecuencia, planteó la opción (luego ejecutada) de modificar el trazado de la prueba para retranquear su recta principal, “alejándola de las viviendas al noroeste”. Y argumentó que la importancia de la prueba ameritaba que el Ayuntamiento de la capital aprobara que se pueda saltar la normativa de ruido.
El ruido, por lo tanto, es una de las grandes preocupaciones de los promotores ante la llegada de la F1 a la capital de España, donde los motores de los bólidos rugirán entre los años 2026 y 2035. Pero no la única. El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, ambos del PP, reclamaron en su día a Ifema que aportara documentación complementaria para evaluar los efectos del proyecto, “principalmente en lo que se refiere a ruido, emisiones atmosféricas, huella de carbono e impacto sobre la salud de la población”.
Un circuito híbrido
La razón es que el circuito es híbrido. Eso quiere decir que la carrera transcurre por el corazón del parque ferial de Ifema, pero también por viales públicos, que normalmente utilizan las familias del vecindario en su día a día.

Debido al diseño del trazado y, según documentación oficial, las viviendas más afectadas serían las situadas al norte de la M-11 del barrio de Valdefuentes, en particular las que colindan con la ampliación de Ifema, situadas en las calles Francisco Umbral y Florentino Rodríguez Alonso (la distancia al circuito de las viviendas más expuestas de esta zona es de unos 40 metros); y las del entorno de la calle de las Pedroñeras, en la parte oriental del barrio de Canillas, así como la parte norte del barrio de La Piovera (la distancia al circuito de las viviendas más expuestas de esta zona varía entre 320 y 500 metros, aproximadamente).
Medir los efectos reales de la celebración de la carrera depende ahora de SGS Tecnos Sau, la empresa adjudicataria, que ganó el contrato licitado por Ifema con una oferta económica inferior a los €20.000, según información publicada en el portal de contratación. Suya será la responsabilidad de organizar el gran laboratorio de la F1 en Madrid, que previsiblemente informará al responsable del servicio de vigilancia ambiental, externalizado por más de €60.000, y encargado de limitar el impacto del ruido, los atascos, los residuos generados o la contaminación. Porque los datos de la primera edición servirán, de ser necesario, para aprobar medidas correctoras para las siguientes.
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