Un pueblo fundado en 1521 paga menos de un euro al año de alquiler y funciona con normas que se mantienen desde hace cinco siglos
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Parece salido de un cuento de las épocas medievales: calles angostas, casas simples que conservan su trazado original y una tranquilidad única. Se trata del complejo de viviendas sociales más antiguo del mundo que continúa en uso hasta hoy y cuenta con una particularidad difícil de creer: el valor del alquiler no aumentó en más de 500 años y se mantiene en apenas €0,88 al año.
Se llama Fuggerei, una zona residencial ubicada en pleno centro de Alemania, en la ciudad de Augsburgo. Sus orígenes se remontan a 1521, una época marcada por hitos como la caída del Imperio azteca y la expansión de la Reforma protestante impulsada por Martín Lutero. En ese contexto de cambios políticos, religiosos y sociales, el barrio nació como una respuesta concreta a la pobreza urbana.

El conjunto fue creado por el comerciante y banquero Jakob Fugger, conocido en su tiempo como “el rico”, quien financió el proyecto con el objetivo de dar techo a personas en situación de vulnerabilidad.
Las viviendas se otorgaban a cambio de un pago simbólico, equivalente a un florín renano anual, una cifra que hoy se traduce en apenas €0,88. El mantenimiento del barrio quedó garantizado a través de una fundación financiada por el patrimonio de la familia Fugger, un modelo que permitió su continuidad durante siglos.

Lo que sorprende a los visitantes es que ese precio sigue intacto hasta el día de hoy. En un contexto en el que los alquileres aumentan año tras año en todo el mundo, la estabilidad del contrato en Fuggerei parece desafiar todas las reglas del mercado inmobiliario contemporáneo. El monto simbólico funciona más como una condición histórica que como una renta económica.

Los requisitos para conseguir una casa
Más allá del objetivo solidario, el proyecto buscaba también dejar un legado espiritual, algo que todavía se refleja en los requisitos de admisión. Para ser residente es necesario:
- ser católico
- haber vivido en Augsburgo al menos dos años
- demostrar una situación de necesidad económica sin deudas
Además, los habitantes deben rezar diariamente un Padre Nuestro, un Ave María y el Credo por la familia Fugger, una práctica que se mantiene como parte central de la vida comunitaria.
Hoy en Fuggerei viven alrededor de 150 personas distribuidas en 67 viviendas. Las casas, que fueron restauradas y adaptadas al paso del tiempo, cuentan con comodidades modernas como electricidad, calefacción y baños actualizados. Las unidades tienen entre 45 y 65 metros cuadrados, con cocina, living y dormitorio, y algunas incluso disponen de pequeños jardines privados. El proceso para acceder a una vivienda incluye entrevistas y evaluaciones que pueden extenderse durante años.

La vida dentro del barrio sigue reglas propias. Las puertas de acceso se cierran a las 22 horas y quienes regresan más tarde deben abonar una multa. La convivencia se organiza en torno a normas estrictas, tareas compartidas y una fuerte idea de comunidad.

Fuggerei también atravesó momentos críticos. Durante la Segunda Guerra Mundial, gran parte del complejo fue destruido por bombardeos y luego reconstruido respetando el diseño original. Hoy, una de las viviendas funciona como museo y permite ver cómo era la vida cotidiana en el siglo XVI, reforzando su valor histórico y cultural.
En los últimos años, el barrio se convirtió en un punto de interés turístico. Recibe cerca de 200.000 visitantes anuales, que pagan una entrada para recorrer sus calles, conocer su historia y entender cómo un experimento social del Renacimiento logró mantenerse vigente durante más de cinco siglos.
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