La pandemia cambió el perfil de inquilinos que buscan espacios comerciales.
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Las estadísticas por la inmobiliaria Baigún indican que en 2020, el 28% de los alquileres corresponde a marcas vinculadas con rubros como bazar y decoración. El segundo lugar, con 24%, pertenece a comercios de comida sana, del tipo de las dietéticas; mientras que el tercer lugar, con un 15%, lo ocupan los negocios de accesorio de celulares e informática. “Hoy el panorama cambió. Otros son los rubros que parecen marcar el pulso del sector. Sin dudas, la pandemia trajo su propia geografía”, comentan desde Baigún Operaciones Inmobiliaria.
El nuevo escenario llega de la mano de los proyectos barriales. “La pequeña reactivación se ha venido dando en los barrios. Allí los locales desocupados se volvieron a abrir gracias a la aparición de comercios vinculados a alimentos elaborados, supermercados y negocios de cercanía, franquicias de elaboración de empanadas, pizzas, heladerías, cervecerías y hamburgueserías gourmet”, detalla Gonzalo Pellerano, responsable de la división locales de Adrián Mercado.
“Actualmente los comercios tienen que poder ofrecer -en la mayoría de los casos- tanto comidas para llevar como espacios que generen un servicio seguro y confortable para los clientes”, comenta Agustín R., responsable de uno de los nuevos espacios gastronómicos de San Cristóbal.
Pero no sólo los comercios vinculados con la alimentación son los que están motorizando este singular presente. “Notamos un gran movimiento en rubros que tienen que ver con el bienestar, la actividad física, la vida al aire libre, la alimentación saludable y también con el cuidado personal como las peluquerías, los espacios de spa y los que ofrecen servicio de cuidado capilar”, enumera Mariana Stange, fundadora de la inmobiliaria homónima.
Mabel Korn, vicepresidente de Korn Propiedades, suma a la lista “los polirubros y a las ferreterías. Este comercio creció mucho en épocas de cuarentena y post por la necesidad que tuvo la gente de hacer arreglos y mejoras en los hogares. La contracara de esta realidad es la que están viviendo los locales de indumentaria que día tras día van cerrando sus puertas. Esto provoca que en muchos casos enfoquen su actividad en las ventas digitales”, reflexiona.
En este escenario, en la firma JLL agregan que hubo una importante rotación que provocó una renovación de la ocupación en corredores comerciales importantes. “Producto de muchos cierres por la coyuntura económica o cambios en los modelos de atención, se observó también una nueva demanda de rubros que antes no accedían a los ejes más relevantes, como aquellos ubicados sobre las avenidas Cabildo y Santa Fe”, analiza.
Desde el punto de vista de los propietarios, desde JLL, analizan que este difícil panorama obligó a que muchos priorizaran la ocupación frente a la rentabilidad y se sinceraran algunos precios de acuerdo a la nueva situación del mercado. Es por ello que, por ejemplo, hoy es posible que un local donde antes había un banco, ahora sea ocupado por un restaurante, un gimnasio o incluso sea dividido para generar dos locales más chicos.
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