Ni roces físicos ni lesiones por contacto, la disciplina que combina chombas, búnkeres de arena y pelotas número 5; la psicología del golf transformó el instinto de potrero y el inminente debut mundialista de la selección femenina en Acapulco 2026
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No hay gritos de tribuna, no hay roces físicos, no hay tapones que lastimen el césped. Con más de 5000 practicantes y un circuito que ya pisa fuerte en ocho regiones del país, el FootoGolf vive su momento de mayor esplendor. Lo que para muchos comenzó como un juego de amigos, el deporte que combina la pasión del fútbol con la lógica del golf es hoy una estructura profesionalizada que cambió la camiseta por la chomba, pero que mantiene intacta la obsesión por la pegada.
“Es un deporte que mezcla el impulso y la pasión por un lado, con la lógica y el análisis del otro. Para quienes hayan jugado fútbol, golf o ambos, se vuelve adictivo porque es reformular el menú que cada uno trae del fútbol y adaptarlo al menor movimiento y contacto del golf”, señala Alejo Mendive, Director Técnico del Seleccionado Argentino, con un destacado derrotero mundialista .

En esa misma línea, Patricio Lahitou, Director Deportivo de la Asociación Argentina de FootGolf (AAFG) y jugador de la Selección Nacional, define la disciplina como la combinación entre el deporte más popular del mundo y el más elitista. “Le quita toda la parte de ventajismos y problemas que tiene el fútbol y lo lleva a la paz de un campo de golf”, explica quien descubrió el deporte en 2011 a través de un programa de televisión y nunca más pudo dejarlo.
El FootGolf nació formalmente en 2009 en los Países Bajos de la mano de dos amigos: Michael Jansen y Bas Korsten, y llegó a suelo argentino en 2010 gracias a la visión de Javier de Ancizar, actual presidente de la AAFG, y desde aquel primer circuito embrionario en Buenos Aires, el crecimiento ha sido exponencial.
Para entender el fenómeno local, hay que recorrer su geografía de búnkeres y fairways. El epicentro de esta movida se ubica en Pilar, específicamente en el Club de Golf Los Álamos, que Lahitou describe sin dudar como la “casa” de la Asociación. Allí, el rito se repite cada miércoles y domingo, cuando el predio se transforma para recibir a los pateadores. Pero la red es mucho más extensa: desde la tradición del Club Ferrocarril Mitre en San Martín -punto de encuentro ineludible de los lunes- hasta la exigencia de Smithfield en Zárate, Campo Grande, Hebraica o el Ituzaingó Golf Club.

El punto más alto del calendario se vive en el Campo de Golf Las Praderas de Luján, donde se desarrolla el Argentina Open, uno de los seis Majors del mundo. “Es un evento que suele reunir a más de 200 jugadores y cuenta con una fuerte presencia internacional”, subraya Lahitou. Para el cierre de gala, la Gran Final de la Liga Profesional suele mudarse a Pilar Golf, un escenario de elite que nada tiene que envidiarle a las mejores canchas de Europa.
Esta infraestructura, sin embargo, sigue siendo mayoritariamente privada y “prestada”. Por eso, la mirada está puesta en el sur porteño. La demorada cancha de 18 hoyos del Parque Indoamericano en Villa Soldati es el símbolo del vuelo propio que empieza a remontar. Sobre un terreno de 13 hectáreas de la Comuna 8 que antes servía para acopio de materiales de poda, se espera la inauguración de un campo con todas las de la ley: tee de salida, fairway y green, replicando la fisonomía del golf pero con el sello del barrio. Sin dudas, contar con un predio exclusivo en la ciudad será clave para una mayor popularidad.
“Se está trabajando para poder inaugurarla, no tengo muchas precisiones sobre el estado en el que están esos avances. Como todo lo estatal tiene sus complicaciones y sus tiempos, pero sin duda que al momento de tenerla va a ser un gran empujón para dar a conocer el deporte aun mas y que más gente se acerque a jugarlo”, sigue Lahitou.

Ahora bien: ¿Cómo conviven por lo pronto dos mundos tan distintos en un mismo césped? Para adaptar el campo, se cava un hoyo de 52 centímetros de diámetro, pero con una regla de oro: jamás se hace dentro del green de golf. “El hoyo se suele hacer en los fairways o en los antegreen, por lo que no interviene con el juego original de los golfistas”, precisa Lahitou. El hoyo de golf original se mantiene intacto y los horarios se coordinan de tal forma que ambos deportes no se crucen, principalmente por el peligro que representa el golpe de una pelota de golf.
Esa armonía se traslada al vestuario. El look del FootGolfer es una declaración de principios: se juega con chomba y bermudas (los pantalones cortos de fútbol están prohibidos). Lo que no se negocia es el calzado. Los tapones están desterrados para proteger el pasto; solo se permiten suelas lisas o de “papi fútbol”. Mendive explique que “existen reglas de etiqueta estrictas para no desentonar con el mundo del golf que es el que nos recibe en sus canchas”.
El perfil del jugador y la psicología del golpe

Si bien el FootGolf nació como una suerte de “salvación” para aquellos hombres de más de 40 años que ya no querían o no podían sostener la exigencia física del fútbol, hoy el espectro es mucho más amplio. La competencia se profesionalizó y se dividió en categorías que van desde los Junior (hasta 18 años) hasta los Veteranos (+55), pasando por una categoría Damas sin distinción de edades que no para de sumar adeptas. El Seleccionado Nacional, liderado por Mendive, se compone de 45 jugadores de elite que representan al país en los podios más importantes del mundo.
Mendive, que además es estudiante avanzado de Psicología, analiza la transición: “La única forma de especializarse es superar la frustración inicial de jugarlo. Uno no se da cuenta y de repente está entrenando en varias canchas entre semana”. El juego exige una mutación mental. Atravesar aguas, caer en búnkeres o traspasar límites de juego requiere una lectura fría del terreno. La introducción de un sistema de hándicap ha sido fundamental, permitiendo que un principiante pueda compartir línea con un profesional y competir de manera equitativa.

Por lo pronto, la Argentina se organiza con una estructura sólida de más de ocho regiones activas. Desde Mar del Plata, donde se encuentra La Serranita -la primera cancha exclusiva de FootGolf del mundo— hasta ciudades como Bragado, Lobos o Navarro, el deporte se ha federalizado. Hoy se estima que entre 4000 y 5000 personas lo practican en todo el país.
Pero más allá de los datos duros, lo que sostiene al FootGolf es su mística. A diferencia del fútbol, donde la velocidad es clave, aquí el éxito depende de la lectura: entender cómo el viento afectará la trayectoria de la pelota o cómo la humedad del pasto puede arruinar un putt perfecto. Y, por supuesto, está el factor humano. “Tenemos algo que en la Argentina sabemos hacer muy bien: discutir si el putt fue bueno o si la cancha estaba lenta. Eso ya es parte oficial del deporte”, bromea Lahitou. Esa camaradería se sella en el club house al finalizar la ronda de 18 hoyos.
Derrotero mundialista de la Selección Argentina de FootGolf
Mundial Argentina 2016
- Campeón individual: Christian Otero
- Selección Argentina: subcampeona del mundo.
Mundial Marruecos 2018
- Campeón individual: Matías Perrone
Mundial Orlando 2023
- Selección argentina: subcampeona del mundo.
- Subcampeón individual: Gonzalo Novosad.
- Subcampeón Senior: Sebastián Godoy.
- Selección Senior Argentina: campeona del mundo.
Mundial Acapulco 2026 (del 29 de mayo al 7 de junio)
- Debut mundialista de la selección femenina argentina.
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