Cada 21 de marzo, el clásico de café, mascarpone y cacao suma su propia efeméride y vuelve al centro de la escena con versiones fieles a la receta y relecturas bien porteñas
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El Día del Tiramisú se celebra cada 21 de marzo, una fecha que volvió habitual la idea de homenajear a uno de los postres italianos más replicados del mundo. Sobre su origen hay antecedentes y discusiones, pero la posición que hoy sostienen fuentes institucionales italianas ubica su versión moderna en Treviso, en la región del Véneto. El sitio Italia.it lo presenta como un producto originario de esa ciudad, y la Región del Véneto afirma que nació a comienzos de los años 70 en el restaurante Le Beccherie, de la mano de Ada Campeol junto al cocinero Paolo “Loli” Linguanotto.

La fecha del 21 de marzo también aparece asociada de forma explícita al Tiramisù Day en publicaciones vinculadas a la Tiramisù World Cup, mientras que otros sitios de promoción turística italiana señalan que en Treviso existe además una celebración propia en octubre. Más allá del calendario, lo que permanece es la vigencia de una receta simple y efectiva: vainillas o savoiardi, café, mascarpone, cacao y una textura que depende tanto del equilibrio como de la técnica.
Del Véneto al cine argentino
En la Argentina, el tiramisú también quedó asociado al universo de El hijo de la novia, la película de Juan José Campanella estrenada en 2001. Se trata de la historia de un restaurante familiar atravesado por tensiones económicas y afectivas, un marco donde la cocina y la sobremesa funcionan como parte central de los vínculos entre generaciones.
Los protagonistas son Ricardo Darín como Rafael Belvedere, el hijo que carga con la crisis del restaurante y de su vida personal; Héctor Alterio como Nino Belvedere, su padre; y Norma Aleandro como Norma Belvedere, su madre, cuya enfermedad empuja el costado más íntimo de la historia.
El guion refuerza la presencia del postre en varias escenas. Primero aparece en la cocina del restaurante, cuando Rafael prueba la preparación de Francesco —el cocinero interpretado por Atilio Pozzobon— y la define como “más amargo que la vida”, mientras la discusión gira alrededor de un punto clave: para que el tiramisú funcione, debe llevar mascarpone. Más adelante, Nino llega con una versión casera para el cumpleaños de Norma, desprecia la receta del restaurante y convence a Rafael de que el queso correcto cambia por completo el resultado.
El postre vuelve a cobrar peso en una escena posterior, cuando Rafael decide incorporar a su padre a la cocina con un “Tiramisú Nino”, un gesto que transforma una receta en puente afectivo entre ambos. Después reaparece en un momento íntimo: Rafael se sienta solo en el sofá con una porción, saca una foto de sus padres con él y la mira mientras come. En la película, entonces, el tiramisú no funciona como un detalle decorativo, sino como una pieza narrativa que condensa tradición italiana, conflicto económico y emoción doméstica.
Diez lugares para probar tiramisú en Buenos Aires
Con biscuits savoiardi y porción de regalo

La propuesta de L’adesso Ristorante bajo la mirada de su chef y dueño, el italiano Leonardo Fumarola se mantiene dentro del canon clásico: crema de mascarpone artesanal, biscuits savoiardi embebidos en espresso intenso y cacao amargo. Por el Día del Tiramisú, quienes pidan una porción en el salón este 21 de marzo se llevarán otra de regalo para disfrutar en casa.
¿Dónde? Fray Justo Santa María de Oro 2047, Palermo. Instagram: @ladesso_ristorante
A la minuta, en el momento en que el comensal lo pide

En Reliquia, el tiramisú se prepara en el momento y evita la lógica de las porciones ya armadas. La versión de Branko Vaccaro combina vainillas clásicas, crema de mascarpone aireada y café espresso, con un perfil fresco y actual. El contraste de temperaturas suma un rasgo distintivo, pero sin correr al postre de su matriz italiana.
¿Dónde? Ángel Justiniano Carranza 1601, Palermo. Instagram: @reliquia.restaurante
Una reversión con moscato
En Parque Chacabuco, Casa Bellucci suma una reversión con moscato que dialoga con la identidad del nuevo restaurante de Cabito Masa Alcantara. La crema se prepara con mascarpone, yemas batidas a baño María con azúcar y crema apenas montada; las vainillas se humedecen en café fuerte mezclado con moscato. El resultado es un tiramisú que conserva el eje clásico del cacao y el café, pero con un matiz distinto.
¿Dónde? Del Barco Centenera 1699, Parque Chacabuco. Instagram: @casabellucci.ba
Cremosidad marcada, equilibrado y con capas suaves
En Bochinche, Gaspar Natiello lleva el tiramisú hacia una versión contemporánea, centrada en la suavidad de las capas y en una cremosidad marcada. El café aparece con intensidad, aunque bien balanceado, y el cacao amargo termina de ordenar el conjunto con un cierre prolijo y elegante. El resultado busca profundidad de sabor sin caer en una receta pesada.
¿Dónde? Santos Dumont 4056, Chacarita. Instagram: @hastabochinche
Una lectura clásica del postre

En Carmen, el tiramisú se apoya en una lectura clásica del postre: vainillas embebidas en café, crema aireada de mascarpone con huevos y azúcar, capas equilibradas y un cierre generoso de cacao amargo. Sin agregados ni desvíos, apunta a quienes buscan sabores reconocibles y una ejecución sobria.
¿Dónde? Gurruchaga 1428, Palermo. Instagram: @carmen.pasta
24 horas de reposo para integrar sabores
La propuesta de Sebastián Raggiante en Raggio Osteria se apoya en una lectura clásica del tiramisú, con foco en la técnica y la materia prima. La crema de mascarpone, yemas y azúcar se alterna con vainillas embebidas en café Lavazza, y luego el postre descansa 24 horas para que los sabores se integren con la humedad justa. El final llega con cacao amargo premium de República del Cacao.
¿Dónde? Gurruchaga 2121, Palermo. Instagram: @raggio.osteria
Con vainillas hechas en la casa y chocolate rallado
En Il Quotidiano, Alejo Waisman apunta a un tiramisú que trabaja sobre la tradición con una ejecución minuciosa. Se prepara con mascarpone artesanal y vainillas hechas en la casa, luego embebidas en café expreso. Uno de sus rasgos distintivos aparece al final: en lugar de cacao, lleva chocolate rallado. El servicio se completa con naranjas confitadas, avellanas escarchadas y una teja de chocolate, en una presentación que vuelve más protagonista el cierre de la comida.
¿Dónde?: Av. Callao 1299, Recoleta y sucursales. Instagram: @il_quotidiano
Cookie de tiramisú XL

En Tigre, Sole di Parma eligió correrse del formato tradicional y convertir el tiramisú en una cookie XL. La receta incorpora café en polvo en la mezcla seca; se sirve tibia, con bordes apenas crocantes y centro húmedo. A eso se suma un tiramisú iced latte, una versión de café helado con leche y notas del clásico postre italiano.
¿Dónde? Madero 537, Tigre. Instagram: @solediparma
Con naranjitas confitadas, avellanas escarchadas y menta fresca
Sottovoce apuesta por una elaboración íntegramente artesanal. El mascarpone se hace en la casa y luego se convierte en una crema aireada con huevos montados, mientras que la base también es propia, con vainillas horneadas de manera individual y embebidas en café espresso. A diferencia de otras versiones, el remate no lleva cacao, sino chocolate rallado. El plato se completa con naranjitas confitadas, avellanas escarchadas, una teja de chocolate y menta fresca.
¿Dónde? Av. del Libertador 1098, Recoleta. Instagram: @sottovoce_ristorante
Con confitura casera de frutillas

En Rincón de Milberg, Granero ofrece un tiramisú con impronta propia. Lleva capas de bizcocho humedecido con Nespresso y licor de café, crema de mascarpone artesanal y una confitura casera de frutillas corondinas que suma un contrapunto dulce y ácido. El postre se termina en el momento con merengue italiano de fresa, frutillas frescas y cacao amargo.
¿Dónde? Olivares 190, Rincón de Milberg, Tigre. Instagram: @granero_milberg
Con un giro al cognac

En La Capitana, el tiramisú aparece en formato individual bajo el nombre de Coppa Vetturino, con una versión que toma la base clásica italiana y le suma un giro propio. Los bizcochos de vainilla se humedecen con café al cognac, un detalle que aporta profundidad y un matiz licoroso, mientras la crema de mascarpone mantiene una textura aireada y un dulzor equilibrado. El chocolate picado introduce un contraste sutil en cada cucharada. Se sirve como postre en un vaso labrado que acompaña esa impronta más tradicional.
¿Dónde? Guardia Vieja 4446, Almagro. Instagram: @bodegondelacapitana
Con bizcochos de vainilla embebidos en café espresso
En La Piccola, el tiramisú se mueve dentro de una línea clásica, con una versión pensada para quienes buscan el perfil más reconocible del postre italiano. Las capas de mascarpone se combinan con bizcochos de vainilla embebidos en café espresso, en una composición donde la cremosidad, el aroma a café y el toque final de cacao sostienen el equilibrio tradicional.
¿Dónde? El Salvador 5801, Palermo. Instagram: @lapiccola.ba
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