Realizar una masa con la harina, los huevos y una cucharadita de sal fina. Trabajar hasta que resulte lisa y homogénea.
Dejar descansar, tapada, 30 minutos.
Quemar las berenjenas a fuego directo sobre la hornalla girándolas constantemente para que la cocción sea pareja. Una vez tiernas (6 o 7 minutos aproximadamente), retirarlas y dejarlas enfriar. Pelarlas sin lavarlas (para evitar que pierdan el sabor ahumado) y picarlas groseramente.
Rehogar las dos cebollas y la de verdeo picadas finamente. Mezclarlas con la pulpa de berenjena, el queso rallado, la ricota, sal y pimienta.
Estirar la masa finamente, cortar en cuadrados de 10 centímetros de lado, colocar un poco de relleno en el medio, pintar los bordes con huevo y cerrar presionando muy bien de manera que queden triángulos parejos.
Rehogar la cebollas coloradas cortadas en láminas, cubrir con el vino blanco y dejar reducir. Agregar la crema y cocinar hasta que la preparación se espese. Salpimentar y condimentar con mostaza en polvo.
Cocinar la pasta en agua hirviendo y servir con la crema de cebollas.