Mamá de una beba de cuatro meses, está instalada en Santiago junto a su marido, el fotógrafo de moda Tomás Ghiorzo, y su perro Berlín. Nos invita a conocer su nuevo hogar en los cerros de Quinchamalí, que acaba de estrenar junto a su familia
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Lo suyo es más que un gusto original y un continuado de retratos increíbles en su cuenta de Instagram, donde fascina a más de 48 mil seguidores. Artista plástica, influencer, estilista de moda y madre primeriza, Ana Bonamico (38, nacida en Argentina) soñó con una vida libre y creativa y logró convertirla en realidad. Lo hizo junto a su marido, el fotógrafo de moda Tomás Ghiorzo (41), con quien acaba de estrenar una casa soñada en Quinchamalí, un barrio en los cerros de Santiago de Chile, al norte de Las Condes.
“Nos mudamos hace un mes, con obreros adentro. Con Tom decimos que la beba debe creer que sus tíos son el pintor y el electricista”, se ríe Ana, que en marzo pasado dio a luz a Bambi, su primera hija. Instalada en el país vecino desde hace siete años, esta porteña que hace tiempo fue elegida como embajadora de la maison Chanel (título que ninguna otra influencer nacional ostenta), es dueña de una personalidad positiva, con la que colorea de alegría sus looks, sus pinturas y la vida cotidiana, en la que además de su marido y su hija incluye a Berlín, un Golden Retriever de diez años.


–¿Por qué eligieron Chile?
–Nos vinimos en 2014, un año después de casarnos. Los dos trabajamos de manera independiente y el plan era venir por tres meses. Cruzamos la Cordillera en auto, con dos bolsos en el baúl y nos fuimos quedando…
–¿Qué te gusta de tu patria adoptiva?
–Chile es un país que te facilita la vida. Si bien es caro, acá no hay tantas trabas como en Argentina y podés ahorrar y progresar. Obviamente, extraño muchísimo a mis hermanos [tiene seis] y a mis padres. En julio del año pasado se contagiaron todos de Covid. Mis viejos estuvieron internados y yo no pude viajar por las restricciones.
–A causa de la pandemia, te tocó vivir tu embarazo en solitario.
–Sí, no poder compartir la panza con mi familia fue fuerte. Quedé embarazada cuando recién arrancaba la pandemia y lo perdí de manera natural. Fue triste, estaba muy ilusionada. Al poco tiempo quedé de nuevo y no quería contarlo porque estaba el fantasma de volver a perderlo. En las redes lo conté a los siete meses recién, con un poco de miedo. Queríamos tener un hijo y no terminábamos de tomar la decisión. El año pasado, en enero, dijimos “es ahora o nunca”.
–¿Cómo fue el parto?
–Se adelantó una semana, tenía fecha para el 22 de marzo y Bambi nació el viernes 13, a la madrugada. Fue bastante traumático porque se me desprendió la placenta. Me desmayé tres veces en casa, sangré y salimos de urgencia a la clínica. Llegamos y me llevaron al quirófano directo. No estaba del todo consciente, pero tenía miedo. A la hora nació nuestra hija.
–Debe haber sido muy diferente a lo que imaginabas.
–Tenía un play-list preparado y estaba mentalizada para tenerla de manera natural. Hice yoga, respiré, visualicé… Nunca imaginé que Bambi iba a nacer de urgencia y, a su vez, acá estamos. Hoy la miro y pienso: “Naciste. Estamos a salvo”.


–¿Cómo te llevás con la maternidad?
–Estoy fascinada. No tenemos ayuda, somos Tom y yo. Él es un copado, sale a trabajar, pero también cocina, limpia y cuida a la gorda. Además, Bambi es fácil y se ríe todo el día, vamos a los controles y está todo bien.
–¿Es distinto a lo que imaginabas?
–Sabía que el día en que me convirtiera en mamá iba a dejar mi vida un poco de lado y por eso atrasé tanto la decisión. Cuando vivís en otro país, no contás con la ayuda de tu familia. La opción de que Bambi se quede en lo de sus abuelos no existe. Por el momento, estoy disfrutando a full de este tiempo y aunque es una gran responsabilidad, ser mamá me encanta.
–En las redes, no diste de baja tu faceta de influencer y seguís mostrando tus looks.
–Sí, me gusta mostrar moda desde un lugar más consciente. Eso de ir al shopping y de consumir de manera excesiva ya no va más para mí. Me gusta repetir prendas y no dejo de subir un look porque tiene algo que ya mostré antes. En lo que más siento el cambio es en mi arte. Ya no tengo tanto tiempo para pintar en el taller.
–Antes de la pandemia y de ser mamá viajabas bastante.
–Sí, mezclábamos viaje con trabajo. Solíamos pasar un mes en California, de road-trip, otro en Florida y una vez al año hacíamos un par de lugares de Europa. Con la beba va a ser diferente, veremos cómo nos organizamos.


–¿Su nombre es por la película de Disney?
–No, nunca la vi. En un principio queríamos ponerle Venecia, pero después nos pareció distante y se nos ocurrió Bambi, que es muy tierno. Alguien me contó que un abuelo llamaba así a su nieta (por Bambina) y me quedó grabado.
–¿Cómo tomó su llegada Berlín?
–Re bien, es muy compañero de Bambi. Le chupetea la cabeza como si fuera un cachorro y está todo el día al lado de ella. Igual, no perdió protagonismo y a la noche sigue durmiendo con nosotros en la cama.
–Como familia, ¿cuál es el próximo plan?
–Apenas abran las fronteras, vamos a agarrar el auto e irnos los cuatro para Buenos Aires, de visita.



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