Aprovechando su entorno de árboles inmensos y la cercanía de la playa de Byron Bay, la pusieron a punto con una deco fresca y sencilla y un importante upgrade en las instalaciones.
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Pies descalzos, bicis y tablas de surf distinguen el paisaje humano de la localidad australiana de Byron Bay. “Es fácil ser feliz acá”, dicen los turistas que llegan tras la estela de la juventud de los 70, esa que buscaba por los campos del país el sueño de una vida sencilla en armonía con la naturaleza.

En ese tiempo, el papá de Amy construyó su refugio con mínimos recursos y máximo ingenio: techo de chapa, aberturas de demolición y paredes con machimbre (entonces le decían “tableros hippies”, porque era el revestimiento estrella en la vecina Mullumbimby, famosa por conservar la esencia del Flower Power).

El padre de Amy hizo un refugio modesto, aislado y sin electricidad. Hoy, que todo el mundo habla de Byron Bay, la familia lo renovó.
La pequeña casa sobrevivió a los cambios que terminaron postulando al pueblito como “el más cool y bohemio del mundo”. Tras una reciente restauración se convirtió en Fig Tree Village, para recibir huéspedes a través y ponerse a tono con todo lo que el entorno brinda: gastronomía orgánica y vegetariana, las mejores playas para hacer surf, famosos festivales de música, un exuberante bosque nativo y eso que, desde los 70 hasta hoy, no ha encontrado una descripción mejor que “buena onda”.
Interiores sencillos y evocadores

La visión de la diseñadora Kate Platt, clásica y natural, se plasmó en la incorporación del paisaje multiplicando aberturas y objetos de inspiración botánica.

“Quisimos mantener la sensación de cabaña, pero mejorar la experiencia de estar en la naturaleza”

Simple y directa, la decoración apeló al imaginario rural.

Suite abierta al confort y el paisaje

Un sencillo portón de granero se usó para cerrar el baño de la suite.

El baño, cinco estrellas, está rodeado de magníficas vistas.

En Australia en general, y en Byron Bay en particular, el desayuno es realmente la comida más importante del día. De ahí este acceso directo de la suite a la galería.

En lo profundo del bosque, el verdadero lujo está afuera, arriba y alrededor: 360° de vida silvestre.

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