En un departamento familiar, una arquitecta llevó adelante la reforma integral de la cocina, transformándola en un espacio verde, cálido y de diseño curvo
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“Para la refacción de esta cocina, los clientes me dieron muchísima libertad y, a la vez, tenían muy en claro lo que querían. Nos fue muy bien en el proceso y quedaron felices. La obra tomó casi seis meses, más que nada por el gran trabajo de carpintería que tiene detrás”, nos dijo la arquitecta Camila Monge del proyecto de reforma de una cocina en un departamento familiar en Belgrano.

En el hall de entrada había una puerta que comunicaba con la cocina. La arquitecta decidió anularla y demoler el muro que separaba ese ambiente del comedor, con el objetivo de lograr una mayor integración entre ambos espacios, algo que se pensó de entrada.

A la hora de resolver el cerramiento, descartaron el clásico de hierro y se volcaron por una solución en madera, que implicó un trabajo artesanal clave.
“Estaban abiertos a algo diferente y eso me dio la posibilidad de diseñar formas geométricas en la parte fija. Los círculos y diagonales le sumaron un plus. Fue una pieza hecha a medida, completamente artesanal y única para ellos”, agregó.
Además, los dueños tenían algo muy claro desde el inicio: querían que la cocina fuera verde inglés, el color predilecto de Monge. “No es la primera cocina que diseño en este tono espectacular. Me mostraron varias referencias en verde, combinadas con carpintería en madera y detalles curvos”, cuenta la arquitecta.
En las paredes se incorporó una boiserie de madera que ayuda a integrar el ambiente, diluye los límites del espacio y unifica visualmente muros, ventana y puerta, también en madera.

En cuanto al diseño, Monge destaca el juego de elementos que define el espacio: “Trabajamos con ranurados, curvas, geometrías, laca y madera, además de distintas profundidades, que son grandes protagonistas de esta cocina.
“Las líneas geométricas llevaron el diseño a un lenguaje más actual. Un bastidor perimetral ancho, las varillas de madera y un delicado ranurado interior le suman carácter a esta cocina”.”
— Arq. Camila Monge, a cargo del proyecto
“El mayor desafío fue lograr que todo conviva en equilibrio y, al mismo tiempo, aprovechar al máximo el espacio”.
“Para los dueños de casa, que tienen un hijo, la cocina era un espacio central. Pasan gran parte de su tiempo allí y por eso apostamos por colores cálidos, que invitan a quedarse un rato más”, concluyó Monge.
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