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El magnesio es uno de los minerales esenciales para el funcionamiento del organismo. Aunque suele relacionarse con la salud muscular y el descanso, también participa en procesos fundamentales para el sistema nervioso, el corazón y los huesos.
Este nutriente se obtiene principalmente mediante la alimentación, aunque también se comercializa en suplementos. Su consumo ha despertado interés por los diferentes aportes que puede tener para la salud.
De acuerdo con MedlinePlus, el magnesio interviene en más de 300 reacciones bioquímicas. Entre sus funciones está contribuir al buen funcionamiento de los músculos y los nervios, mantener un sistema inmunitario saludable y regular los latidos del corazón.
También participa en el fortalecimiento de los huesos, la producción de proteínas y la obtención de energía.
Además, interviene en la regulación de la glucosa en la sangre, aunque su consumo no constituye por sí solo un método para prevenir o tratar la diabetes.

La hora de consumo es una de las dudas frecuentes entre quienes utilizan suplementos de magnesio. Frank Suárez, especialista en obesidad y metabolismo, explicó que, según su experiencia, algunas personas pueden experimentar respuestas diferentes cuando lo toman durante la noche.
“Si vas a tomar magnesio y quieres el efecto y que no te vaya a despertar, tienes que digerirlo, y para ello tienes que tomártelo a las seis de la tarde o más temprano”, señaló.
El especialista relacionó esta recomendación con el ciclo circadiano y los cambios en la actividad del organismo durante el día.
Sin embargo, las fuentes médicas oficiales no establecen una hora universal para consumir este mineral. Por eso, su administración debe ajustarse a las necesidades individuales y a las indicaciones de un profesional de salud.
La cantidad diaria necesaria depende de la edad y el sexo. Según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), los hombres adultos requieren entre 400 y 420 miligramos diarios, mientras que las mujeres necesitan entre 310 y 320 miligramos.
Este nutriente está presente en alimentos como las legumbres, las nueces, los pistachos, las semillas y los cereales integrales. También se encuentra en vegetales de hoja verde, como las espinacas y las acelgas, además de la leche, el yogur y algunos pescados y mariscos.
Por esta razón, mantener una alimentación variada permite obtener buena parte del magnesio que necesita el organismo, sin recurrir necesariamente a suplementos.
Su consumo en cantidades elevadas puede provocar diarrea, náuseas y cólicos abdominales. Los NIH establecen para los adultos un límite máximo de 350 miligramos diarios procedentes de suplementos y medicamentos, sin contar el mineral que se obtiene de los alimentos.
Antes de incorporar estos productos a la rutina, es recomendable consultar con un profesional de salud para determinar si son necesarios y cuál es la cantidad adecuada.



