
Encontrá las guías de servicio con tips de los expertos sobre cómo actuar frente a problemas cotidianos: Adicciones, violencia, abuso, tecnología, depresión, suicidio, apuestas online, bullying, transtornos de la conducta alimentaria y más.

El envejecimiento en los perros puede traer alteraciones que van más allá de lo esperado por la edad, incluyendo signos relacionados con el alzheimer canino, una enfermedad que afecta la memoria, el comportamiento y la calidad de vida de las mascotas.
La atención a la salud de las mascotas no debe limitarse a sus primeras etapas de vida. En la vejez, los animales enfrentan un mayor riesgo de desarrollar enfermedades que modifican sus rutinas y comportamiento cotidiano.
Con el paso de los años, los perros presentan cambios que en ocasiones son interpretados como propios de la edad. Sin embargo, algunas de estas conductas pueden estar relacionadas con el síndrome de disfunción cognitiva (SDC), conocido como alzheimer canino.
A partir de los 9 años, algunos animales pueden manifestar dificultades como olvidar cómo ladrar, perder la noción de salida de una habitación o presentar alteraciones en el sueño, permaneciendo despiertos e inquietos durante la noche.
Una investigación liderada por la médica veterinaria Sonia Milena López Rodríguez, magíster en Neurociencias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), permitió identificar por primera vez genes asociados con esta enfermedad.
Entre los signos más comunes del síndrome de disfunción cognitiva se encuentran:
1. Desorientación en casa
2. Alteraciones del sueño
3. Pérdida de hábitos o comandos aprendidos
4. Episodios de ansiedad nocturna
El estudio también identificó la presencia del gen APOE en su variante más agresiva como uno de los factores relevantes. Según explicó la investigadora, este gen afecta el sistema inmune, genera inflamación y dificulta la comunicación entre neuronas, lo que puede llevar a un desenlace mortal.
Otros comportamientos asociados a esta condición incluyen:
Ante la llegada de los 9 o 10 años de edad, se recomienda prestar atención a variaciones en la conducta de los perros para facilitar una detección temprana y actuar de manera oportuna en caso de presentarse la enfermedad.
El hallazgo de estos factores genéticos permite avanzar en la comprensión del alzhéimer canino y abre la posibilidad de desarrollar estudios orientados a tratamientos que busquen ralentizar el deterioro neuronal y mejorar las condiciones de vida de los animales.


