La elección depende de la salud digestiva, la edad y las necesidades nutricionales de cada persona
3 minutos de lectura'

En supermercados y tiendas es común encontrar varias versiones de leche. Entre ellas, la entera y la deslactosada suelen generar dudas, especialmente porque muchas personas consideran que una es más saludable que la otra.
Sin embargo, investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard aseguran que la respuesta depende más de las necesidades de cada organismo que del producto en sí.
La leche deslactosada ganó popularidad en los últimos años y, para algunos consumidores, se convirtió en una alternativa que consideran más ligera. No obstante, los especialistas señalan que esto no significa que sea una mejor opción para toda la población.
¿Qué diferencia a estos productos?
La principal diferencia está en la lactosa, un azúcar presente de manera natural en la leche. En la versión deslactosada se incorpora la enzima lactasa para descomponerla y facilitar su digestión.
Por esa razón, este producto suele recomendarse a personas que presentan intolerancia a la lactosa y que experimentan molestias digestivas después de consumir lácteos. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la inflamación abdominal, los gases, las náuseas o la diarrea.
Ese proceso también modifica ligeramente el sabor. Al estar la lactosa dividida en azúcares más simples, la leche deslactosada suele percibirse más dulce, aunque no tenga azúcar añadida.
A nivel nutricional, las diferencias son mucho menores de lo que muchas personas imaginan. Tanto la leche entera como la deslactosada conservan proteínas, calcio, vitaminas y otros minerales importantes para el organismo.
Lo que muestra la evidencia
Las investigaciones recopiladas por Harvard indican que la leche entera puede ofrecer ventajas en determinadas etapas de la vida.
En niños, adolescentes y personas con una alta demanda energética, sus grasas naturales contribuyen a la absorción de vitaminas como la A, la D, la E y la K, además de aportar una mayor sensación de saciedad.
Al mismo tiempo, los estudios recientes no han encontrado diferencias concluyentes entre distintos tipos de lácteos en indicadores como colesterol, presión arterial o niveles de glucosa cuando forman parte de una alimentación equilibrada. Esto ha llevado a que varios expertos consideren que el debate no debería centrarse únicamente en el contenido de grasa.
La calidad general de la dieta suele tener un impacto mucho mayor sobre la salud cardiovascular. El consumo habitual de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y grasas saludables continúa siendo uno de los factores más importantes para reducir riesgos a largo plazo.
Los especialistas también recuerdan que existen otras fuentes de nutrientes, como los frutos secos y algunas bebidas vegetales con bajo contenido de azúcar añadido.
Por ello, más que buscar una respuesta única sobre cuál leche es mejor, la recomendación es elegir la opción que mejor se adapte a las condiciones de salud y hábitos de cada persona.

1“Drogas, sexo y menores”: una nueva testigo complica a la dueña del auto en el que trasladaron el cadáver de Agostina Vega
2El Gobierno envía señales de que Adorni tiene las horas contadas para evitar que sesione el Senado
3El Gobierno aprobaría en los próximos días la compra de Telefónica por parte de Telecom
4Yoane Wissa, de sufrir un ataque con ácido en los ojos a anotar un gol para Congo ante Portugal en el Mundial






