Qué jamones y otras preparaciones tienen menos aporte calórico para disfrutar en snacks o en comidas completas
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Los embutidos, principalmente, se elaboran con carne de res, ave o una combinación de ambas. Además, se condimentan con especias y se introducen en una tripa natural o artificial para darles su característica forma.
Debido a su fácil producción y alta disponibilidad en supermercados, es común consumirlos en las comidas diarias, ya sea como bocadillos o mezclados con otros alimentos, por ejemplo, el huevo con salchicha.
Si bien es cierto que su consumo debe ser moderado por la cantidad de sodio, hay opciones que se consideran más saludables y que incluso poseen menos calorías.
De acuerdo con el Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación de España, los condimentos que se utilizan en los embutidos son sal, pimienta, canela, ajo, orégano, azúcar, entre otros.
Para la carne se utiliza una mezcla de lomo, paleta, jamón, panceta, aguja y, en ocasiones, vísceras o sangre. Mientras que la tripa donde se embuten puede ser natural o artificial, con colágeno comestible.

Debido a su combinación de especias y baja calidad cárnica, el consumo de embutidos tiene que ser moderado. Y es que, el Food Safety and Inspection Service de Estados Unidos, indica que son productos altos en grasas y calorías.
Su consumo en exceso ocasiona problemas cardiovasculares como la hipertensión, por su elevado contenido de sodio, así como problemas de obesidad y colesterol elevado.
¿Qué embutidos son bajos en calorías?
Si quieres integrarlos en tus comidas, entonces opta por los embutidos de menor aporte calórico, entre ellos:
Pechuga de pavo
Contiene 1% de grasa, 120 calorías y 6 g de proteína por cada 100 g de producto, y además aporta vitamina B. Puedes comerla sola, en ensaladas o como bocadillo.
Lomo ibérico
El lomo ibérico o lomo embuchado se compone de un 50% de proteínas y un 20% de grasas; aproximadamente, en 100 g de producto hay cerca de 200 calorías.
Sus nutrientes son de alta calidad, entre los que se incluyen aminoácidos esenciales y ácidos grasos insaturados.
Cecina
La cecina contiene un nivel más bajo de grasas que el lomo, y también es fuente de proteínas y minerales (principalmente hierro y potasio). Una porción de 100 g contiene 250 calorías.

Se cura en adobo bajo una temperatura y humedad regulada durante 2 o 3 meses, lo que permite que tenga una mayor concentración de nutrientes.
Jamón ibérico
Los productores de carne Enrique Tomas señalan que el jamón ibérico contiene un 50% de proteínas, es alto en minerales (zinc, hierro, selenio, cobre y fósforo) y vitamina B. En promedio, 100 g aportan entre 240 y 379 calorías.
El consumo de este producto puede beneficiar a tu sistema inmunológico y también reducir el colesterol “malo” debido a su contenido de ácido oleico.
Jamón serrano
Finalmente, el jamón serrano es bajo en grasas, alto en proteínas y rico en vitaminas de complejo B y D. En 100 g hay un promedio de 190 a 250 calorías.
Su consumo es recomendable para evitar la osteoporosis, ello debido al aporte de hierro, calcio y zinc, minerales esenciales para el mantenimiento de la densidad ósea.
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