La capsulitis adhesiva limita la movilidad del brazo, provoca dolor y puede prolongarse durante meses o años, con evolución según cada persona
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La capsulitis adhesiva, o hombro congelado, es una condición del hombro que inicia con dolor y rigidez que aparecen de forma progresiva o repentina y que pueden dificultar actividades cotidianas como levantar el brazo, dormir de lado o vestirse.
Su evolución puede extenderse durante largos periodos, con variaciones entre pacientes.
El hombro congelado, también identificado como "capsulitis adhesiva“, afecta aproximadamente al 8% de los hombres y al 10% de las mujeres entre los 25 y 64 años. Su aparición es más frecuente después de los 40 años y aumenta en personas mayores de 60.
El proceso de la afección implica cambios en los tejidos que rodean la articulación del hombro, los cuales se endurecen e inflaman, aunque no existe una causa única confirmada que explique su desarrollo ni la limitación del movimiento que genera.
Evolución de la capsulitis adhesiva
La evolución clínica suele describirse en tres fases:
1. Congelación: el dolor aumenta de manera progresiva y se reduce la movilidad del hombro.
2. Congelado: la rigidez y el dolor alcanzan niveles máximos y luego pueden comenzar a disminuir.
3. Descongelación: se observa una recuperación gradual del movimiento y reducción del malestar.
Aunque este esquema es utilizado de forma habitual, no todos los casos siguen el mismo patrón. Por ejemplo, se espera que la fase de “congelación” dure al menos diez semanas, aunque en algunos pacientes la mejoría puede comenzar antes de ese periodo.
La duración total del proceso es variable y puede extenderse por meses o incluso años. En algunos casos, la recuperación no es completa incluso después de recibir tratamiento.
Un estudio de 2020 con 215 pacientes mostró que más del 70 % reportó mejoría en los síntomas, aunque cerca del 40 % aún tenía limitaciones en el movimiento después de dos años del inicio del cuadro. Otro estudio de 2008 indicó que el 41% de los participantes continuaba con síntomas entre dos y siete años, incluyendo dolor y dificultad para dormir.
Factores de riesgo asociados
Existen grupos con mayor probabilidad de desarrollar esta condición, entre ellos:
- Mujeres, especialmente en etapa de menopausia.
- Personas con diabetes.
- Personas de edad avanzada.
- Personas con colesterol elevado o alteraciones tiroideas.
También se han identificado posibles factores genéticos, ya que los antecedentes familiares podrían incrementar el riesgo, aunque aún se requiere mayor evidencia para confirmar estos vínculos.
En el caso de la diabetes, las personas presentan cerca de cinco veces más probabilidad de desarrollar capsulitis adhesiva y pueden experimentar dolor más intenso, posiblemente relacionado con cambios metabólicos y circulatorios asociados a la enfermedad.
En las mujeres, la probabilidad de aparición es aproximadamente un 40 % mayor que en los hombres, y se ha planteado una posible relación con cambios hormonales durante la menopausia, aunque sin confirmación concluyente.
Opciones de tratamiento disponibles
El manejo de la capsulitis adhesiva incluye diferentes alternativas, con evidencia variable sobre su eficacia. Entre los medicamentos, los esteroides orales como la prednisolona pueden reducir el dolor y mejorar la movilidad en el corto plazo, aunque sus efectos suelen durar menos de seis semanas y requieren prescripción médica.
Las inyecciones de corticosteroides han mostrado alivio temporal en comparación con la ausencia de tratamiento. También existen estudios limitados que evalúan el uso de corticosteroides o plasma rico en plaquetas frente a analgésicos de venta libre como Voltaren, aunque los resultados son moderados y dependen de la calidad de los estudios.
La fisioterapia puede contribuir a mejorar la movilidad del hombro, especialmente cuando se combina con infiltraciones y ejercicios realizados en casa, aunque su eficacia a largo plazo aún requiere más investigación.

Procedimientos quirúrgicos y recuperación
En casos específicos se emplean intervenciones quirúrgicas. La manipulación bajo anestesia consiste en movilizar la articulación sin incisiones para reducir la rigidez. La liberación capsular artroscópica implica la eliminación de tejido rígido mediante técnicas mínimamente invasivas.
Los resultados de estas cirugías no han demostrado ser superiores a los tratamientos no quirúrgicos en seguimiento a un año. Además, requieren rehabilitación posterior, pueden implicar riesgos y suelen tener costos más elevados.
En términos generales, la actividad física y el ejercicio pueden contribuir al manejo del dolor y la limitación de movimiento. Se recomienda la evaluación médica o fisioterapéutica para descartar otras condiciones y definir el tratamiento más adecuado según cada caso.
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