Alarma en Rosario por una protesta de supuestos gendarmes que reclamaron aumento de sueldos con la cara tapada
Usaban barbijo para taparse la cara; en la conducción de la fuerza advirtieron que no eran gendarmes y que hay uniformados desplazados que están instigando las marchas por las redes sociales
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En septiembre pasado, dos asaltantes —una mujer y un hombre— quisieron robarle el celular y la billetera a un chofer de Uber. El conductor dejó que bajaran del auto, sacó su arma y les disparó tras darles la voz de alto, según declaró ante la Fiscalía de Rosario. Ambos quedaron heridos y fueron internados. El chofer era un sargento ayudante de Gendarmería que, en los ratos libres, aprovechaba su auto para ganar unos pesos con la aplicación. El uniformado quedó en libertad y volvió a trabajar al Escuadrón de San Lorenzo. Ese episodio de inseguridad dejó al descubierto una realidad que, hasta la semana pasada, también alcanzaba a los policías de Santa Fe: los bajos salarios obligan a los miembros de las fuerzas de seguridad a buscar otros ingresos para poder llegar a fin de mes.
Según pudo saber LA NACION de fuentes calificadas, un sargento ayudante de Gendarmería tiene actualmente un sueldo de $1.248.000. Si realiza tareas en el marco del Plan Bandera o de algún despliegue en otra provincia —fundamentalmente en la Ciudad de Buenos Aires y en la provincia de Buenos Aires—, recibe un suplemento por “funciones de prevención barrial” de $560.000. Casi un 40% del sueldo es en concepto de suma no remunerativa, es decir, en negro. En total, le entran al bolsillo $1.880.000.
El plus salarial para las fuerzas federales se estableció a partir de marzo del año pasado, a través de la resolución 520 del Ministerio de Seguridad Nacional. Está destinado a quienes cumplen funciones de “prevención barrial” y forma parte de una “compensación por recargo de servicio” para el personal “con estado militar de gendarme”.
Ese plus salarial se concretó en marzo del año pasado, unos días después de que quienes decían ser familiares de efectivos de Gendarmería y de otras fuerzas federales protestaran frente al edificio Centinela, en el puerto de Buenos Aires, y frente al Monumento a la Bandera, en Rosario, entre otros puntos, en reclamo de “sueldos dignos”. La protesta fue extraña, según indicaron fuentes de Gendarmería, porque los manifestantes habían recibido dinero en el supermercado Coto, que se encuentra a unos metros del edificio Centinela, donde quedaron tiradas las pancartas. A pesar de lo artificial de la puesta en escena, el malestar por el tema salarial generó preocupación, porque era algo real entre los uniformados.
La entonces ministra de Seguridad Nacional, Patricia Bullrich, fue alertada por la Dirección General de Inteligencia Criminal de la Policía Federal de que había un “malestar” en las fuerzas de seguridad federales, en especial en Gendarmería y en la Policía de Seguridad Aeroportuaria, por cuestiones salariales.
La resolución 520/25, que estableció el pago de un plus salarial que para algunos integrantes de la fuerza representa el 40% de su ingreso, descomprimió el reclamo, que ahora volvió a avivarse, ya que los efectivos aún no fueron notificados de si ese monto fijo se actualizará. Esta situación tuvo además otro ingrediente que ayudó a encender los ánimos: el aumento salarial que lograron los policías de Santa Fe luego de protagonizar una álgida protesta hace dos semanas.
El sueldo inicial de un agente provincial es de $1.350.000, pero si se suman los adicionales, esa suma supera lo que cobra un gendarme. Por ejemplo, según definió el Gobierno de Santa Fe, un efectivo del Comando Radioeléctrico que conduzca un patrullero en Rosario —tarea que realizan muchos gendarmes en el marco del Plan Bandera— percibirá a partir de marzo $2.400.000. Un comandante mayor de Gendarmería, el segundo cargo más alto en la estructura de la fuerza, cobra un salario de $2.372.854, más un plus por prevención barrial de $995.000.
El malestar por los bajos salarios entre los gendarmes comenzó a hacerse visible durante las últimas horas. Un pequeño grupo que decía pertenecer a esta fuerza federal se manifestó el martes a la noche frente al Destacamento Móvil 2 de Gendarmería. No eran más de 20 personas, que estaban con la cara tapada con barbijos y portaban carteles en los que se leía que un agente que recién se inicia en esa labor cobra $850.000. El plus para un efectivo que está en la escala más baja de la estructura de la fuerza es de $340.000.
Ese plus salarial otorgado a Gendarmería en marzo pasado se pagó con dinero propio de la fuerza, según explicaron fuentes institucionales. Los uniformados que se desplegaban en Rosario lo hacían en lo que se denomina comisión: su trabajo en la ciudad era por un plazo determinado, de entre uno y dos meses, con lo cual se les pagaba hotel y viáticos. La conducción de Gendarmería decidió realizar los “pases” o traslados definitivos a Rosario para ahorrar esos fondos, que luego se destinaron al adicional incorporado al salario.
Altas fuentes de Gendarmería Nacional confirmaron durante las últimas horas que “ninguno de los manifestantes pertenecía a la fuerza” y que solo un par podrían ser familiares de efectivos. Lo que advirtieron es que algunas de las personas que protestaban estaban ligadas a cuatro gendarmes detenidos en julio pasado en Rosario, luego de ser denunciados por el robo a una persona en un control vehicular en el barrio de Nuevo Alberdi. Los uniformados fueron detenidos en la seccional 10ª de Rosario y luego quedaron en libertad, pero fueron pasados a disponibilidad. “Son movimientos extraños que estamos viendo durante las últimas horas. El malestar por los sueldos es una realidad, pero estas maniobras son planificadas y tienen una intención política”, afirmaron altas fuentes de la fuerza, que vincularon esta pequeña protesta al contexto de reclamos contra la Reforma Laboral que impulsa el gobierno de Javier Milei.
En Gendarmería advirtieron que “no van a permitir” ningún reclamo por fuera de las formas y la disciplina militar que rigen a la fuerza para garantizar el orden público. “No vamos a permitir que ningún gendarme realice un acto de este tipo con la cara tapada. Los que se manifestaron no eran integrantes de la fuerza, pero es necesario aclarar que se deben respetar las formas, porque es una institución donde hay diálogo”, señalaron.
Este miércoles, a través de las redes sociales, los manifestantes anunciaron que reclamarían frente a una de las sedes de Gendarmería en Rosario, situada en la calle 3 de Febrero y Oroño, pero hasta el mediodía la protesta no se había llevado adelante.
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