Andrés Deutsch: la mirada puesta en los negocios y en las nubes

Pablo Fernández Blanco
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15 de septiembre de 2014  

Las estadísticas marcan que los aviones son el medio de transporte más seguro. Es una triste y no corroborada afirmación para Gustavo Andrés Deutsch, un checo que llegó a los cuatro años a la Argentina, se coló en el mundo grande de los negocios nacionales y ató su nombre a la página más fatídica de la aeronavegación doméstica.

La vida de "Andy", como se lo conocía, fue marcada para siempre por dos tragedias aéreas. La primera, en 1999, la vivió como empresario, una de sus pasiones.

El 31 de agosto, a las 20.54, el vuelo 3142 de Líneas Aéreas Privadas Argentinas (LAPA) se estrelló en el Aeroparque de Buenos Aires cuando intentaba despegar camino a la ciudad de Córdoba. El accidente, que quedó en la historia como la tragedia de LAPA, causó la muerte de 65 personas (incluidos pilotos y azafatas), mientras que otras 17 resultaron heridas de gravedad.

Deutsch era dueño y presidente de la empresa. En aquella ocasión, no estuvo en riesgo su vida, pero perdió una parte de la ropa. La compañía quebró en 2003, pero le dejó al empresario una enorme herencia de juicios y un procesamiento del que fue sobreseído en 2010. También el mote de polémico y el desagradable privilegio de haber estado al frente de la compañía que protagonizó el peor accidente aéreo de la Argentina.

La segunda -y definitiva- tragedia ocurrió ayer y lo encontró como piloto, la otra de sus pasiones. Pasado el mediodía, la avioneta que tripulaba cayó en el barrio La Isla, de Nordelta. Lo acompañaba su esposa, Graciela Josefina Villaruel. Ambos murieron.

Andy nació en 1935, en Praga. Se graduó de ingeniero químico en el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Su padre, Federico Deutsch, era dueño en Praga de una cadena de supermercados junto a los Steuer, otra familia de esa ciudad. Ese último apellido, aunque poco conocido, juega hoy un papel en la política local: es el de la madre de Francisco De Narváez, el último en vencer al kirchnerismo en unas elecciones nacionales.

Los antecesores de Deutsch y de De Narváez replicaron en el país el modelo de los supermercados que traían de Europa. Así nació la cadena Casa Tía. Ellos lo multiplicaron. Hicieron crecer el negocio de manera exponencial. Casa Tía llegó a convertirse en el quinto operador del supermercadismo local. En 1998, Deutsch y De Narváez le vendieron la empresa al grupo Exxel por 650 millones de dólares.

Antes, en 1984, Deutsch había recibido LAPA como parte de pago por la venta de unos campos. Tenía sólo dos aviones Saab de 30 plazas cada uno que iban y venían a Colonia. La empresa, pequeña, era una especie de sueño cumplido para el piloto Deutsch. La hizo crecer de manera exponencial, hasta que se quedó con el 30% del mercado de cabotaje. El sueño se convirtió en pesadilla en 1999.

La tragedia de LAPA no alcanzó para apartar a Deutsch de los cielos. Hasta el último día, era presidente de la compañía de taxis aéreos Tango Jet. Algunas crónicas periodísticas sostienen que en sus naves alguna vez viajaron Néstor y Cristina Kirchner, con Andy como piloto.

Deutsch también presidía Larag, una compañía dedicada a la explotación agropecuaria, e Industria Textil Argentina, fabricante de telas especialmente diseñadas para uniformes de empresas y guardapolvos. La empresa, fundada por su padre en 1944, tiene a Arciel entre sus marcas más destacadas.

Deutsch dejó cuatro hijos: Federico, Allison, Julia y Catherine, de su primer matrimonio, y cinco nietos. Todos viven en el exterior.

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