Cañuelas: brutal golpiza de una patota a un joven de 18 años a la salida de un boliche
Al menos 10 personas atacaron a un muchacho; según el video, agredieron con brutalidad a la víctima, que aún se recupera de la golpiza
3 minutos de lectura'
Demián Páez, de 18 años, fue a bailar el sábado pasado junto a dos amigos y a la salida del boliche fue atacado por una banda integrada por 10 personas no identificadas que lo golpearon sin motivo aparente. Le pegaron salvajemente hasta dejarlo inconsciente: lo tiraron al piso y lo patearon en la cabeza y casi lo matan. Su familia busca testigos para identificar a los agresores.
A tres años del crimen de Fernando Báez Sosa y en pleno desarrollo del juicio contra los ocho jóvenes acusados por el hecho, las agresiones entre jóvenes en grupo a la salida de las discotecas parecen no cesar.
Cinthia Cabrera, mamá de Demián, pidió a través de los medios que los agresores de su hijo sean identificados. ”Mi hijo podría estar muerto”, aseguró la mujer ante las cámaras de Crónica. Cabrera aseguró que la madrugada del domingo, cuando recibió un llamado para avisarle que su hijo se encontraba en el hospital lo primero que se le vino a la cabeza “fue lo que pasó con Fernando Báez Sosa, pero a diferencia de lo que paso con Fernando, los agresores pararon”. Sin embargo, reconoció que el mecanismo que utilizó la patota para agredir a su hijo fue similar al de Fernando. “Pensé que podía pasarme también a mí”, señaló.
A Demián lo atacaron entre varios mientras esperaba un remís junto a dos amigos. “Nos empezaron a gritar para pelear, nosotros nos alejamos y nos siguieron, en las cámaras se ve que caminamos una cuadra para alejarnos de ellos”, aseguró Demián, ya bastante recuperado. Sin embargo, con la primera patada que le dieron, quedó tirado en el piso sin poder defenderse.
Su amiga Lucía, que también sufrió agresiones entre insultos y patadas en su espalda, pero igualmente se interpuso para proteger a la víctima. “Pedía que parasen, se desmayó en el acto; me tiré arriba de la cabeza de él para protegerlo, me decían que estaba muerto”, explicó.
El otro amigo de Demián y Lucía, identificado como Brad, no pudo ayudarlos. “Me pegaron una piña y me hicieron tambalear, quedé tirado en el pasto”, contó. Respecto de los agresores, dijo: “Ponían excusas, decían que mi amigo era un violador para que nadie de los que estaban presentes lo defendiera; no sabemos quienes son, no los conocemos, nunca antes lo habíamos visto”.

Al poco tiempo un auto que pasaba por el lugar, rescató a Demián y sus amigos. Fueron al hospital de Cañuelas, donde según cuenta el joven agredido lo dejaron en una camilla hasta que despertó. “No lo atendieron: nos dijeron que estaban cansados de atender chicos borrachos que pelean”, señaló Lucía.
Demián volvió a su casa y desde allí su familia lo llevó al hospital Ballestrini, en La Matanza. Hasta el momento, según afirmó su tía Natalia Cabrera solo la familia se ha movido para conseguir pruebas y poder identificar a los agresores. “Si no lo hubiese protegido su amiga, le hubiesen seguido pegando. Cayó como una bolsa de papas y le siguieron pegando en el piso. Pido que aparezcan esos animales, salieron a pegar y a matar. Necesitamos que si un testigo los reconoce o algo nos de información”, pidió la mujer.
Otras noticias de Seguridad
Turistas francesas asesinadas. Escándalo en Salta: gritos, forcejeos y una extracción de ADN que terminó en una denuncia por violencia institucional
No requiere ningún registro. Revelan un nuevo método para bloquear las llamadas spam
15 segundos de terror. Lluvia de balas y sangre en el conurbano: un vecino mató a un ladrón que quiso asaltarlo
1Estafas desde la cárcel: allanaron la casa de un agente penitenciario por supuestos vínculos con el asesino del Mago Alex
2Detuvieron otra vez al adolescente que con 15 años asesinó a un playero en Rosario: estaba armado
3A los 15 años mató a un playero de Rosario a sangre fría, lo pusieron en un programa de testigos protegidos, lo abandonó y fue detenido de nuevo
4De Attica a Brooklyn: la historia del asesino serial que Nueva York nunca pudo dejar atrás






