Confirman la condena a los hermanos Juliá

Deberán cumplir la pena de 13 años de prisión y pagar 100 millones de euros
Martín Rodríguez Yebra
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6 de agosto de 2013  

MADRID.- Los hermanos Eduardo y Gustavo Juliá perdieron la última esperanza de librarse de la prisión por el caso del narcojet: la Audiencia Provincial de Barcelona declaró "firme" el fallo que los condenó a cumplir 13 años de cárcel por aterrizar en España con casi una tonelada de cocaína de máxima pureza.

La sentencia definitiva se firmó el 30 de julio, días después de que el Tribunal Superior de Justicia desestimara el recurso de casación presentado por la defensa de los argentinos. También se confirmó la absolución del piloto Matías Miret, que había participado del vuelo con el cargamento de cocaína, descubierto por la Guardia Civil en el aeropuerto de El Prat, en Barcelona, el 2 de enero de 2011. Miret estuvo casi dos años preso y fue liberado en diciembre pasado.

A los hermanos Juliá se los condenó en juicio oral y público por un "delito grave contra la salud pública", cargo que sostuvieron los jueces revisores Jesús Barrientos Pacho, Carlos Mir Puig y Mercedes Armas Galve. Les dieron hasta el próximo viernes para pagar la multa incluida en la condena, de 100 millones de euros. Los jueces también ordenaron la destrucción de los 944,5 kilos de cocaína que los Juliá intentaron ingresar en España desde Ezeiza a bordo de un Bombardier Challenger 604.

En el juicio llevado a cabo en Barcelona, los Juliá fueron acusados de haber acometido una "planificación estricta y meticulosa de custodia y transporte" de la cocaína. Ellos argumentaban que desconocían el contenido de lo que traían hacia Europa.

"Un cargamento de 944,5 kilos de cocaína, valuado en 32.116.000 euros, no se abandona en un avión sin control alguno de las personas que lo transportan y de la ruta aérea elegida", había sostenido el fiscal del caso.

Los miembros de la Guardia Civil que descubrieron la droga declararon en el juicio que al subir al avión con un perro para ejecutar la inspección los hermanos Juliá se pusieron nerviosos, mientras que el copiloto Miret tuvo una actitud relajada y hasta se puso a jugar con el animal. Luego, Gustavo Juliá les pidió disculpas a su hermano y a Miret, añadió el testigo.

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