Cambian de cárcel a los Juliá por temor a que se fuguen
Los dos hermanos fueron trasladados a un centro penitenciario de mayor seguridad
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Los hermanos Gustavo y Eduardo Juliá, detenidos en España desde enero de 2011 acusados de narcotráfico, no están más alojados en la cárcel modelo de L’Eixample, en Barcelona. Fueron separados y llevados a centros penitenciarios de máxima seguridad.
Los traslados se concretaron el lunes pasado. La defensa de los hijos del ex jefe de la Fuerza Aérea durante el menemismo, José Juliá, dice que fue por una cuestión de "seguridad". Pero otras fuentes sostienen que la decisión se habría tomado ante la sospecha de que los hermanos planeaban fugarse.
Así lo informó a LA NACION una fuente con acceso al expediente judicial. "Hubo algo que llamó la atención y comenzaron a vigilar a los hermanos Juliá con mayor detenimiento. Todo indica que les encontraron una especie de plano de las calles vecinas a la cárcel. Hay una investigación interna", agregó la fuente.
El traslado de los sospechosos a dos cárceles del Centro Penitenciario Brians fue confirmada por el abogado Carlos Broitman, uno de los defensores de los Juliá.
El letrado negó que la causa del traslado haya sido porque las autoridades penitenciarias hayan descubierto un plan de fuga por parte de sus clientes.
"Gustavo y Eduardo Juliá tienen una conducta intachable. Fueron trasladados de prisión por cuestiones estrictamente de seguridad ante la posibilidad de que les pasara algo", afirmó Broitman, que mañana volará hacia Barcelona para estar en contacto personal con sus clientes.

Pudo saber LA NACION, Gustavo Juliá fue derivado al Centro Penitenciario Brians N° 1, y su hermano al N° 2, en las afueras de Barcelona.
Gustavo Juliá tiene 50 años. Su hermano, 52. El otro imputado en la causa, el piloto Matías Miret, 38. Los tres ciudadanos argentinos, cabe recordar, fueron detenidos en el aeropuerto de El Prat, en Barcelona, el 2 de enero del año pasado, cuando la Guardia Civil española descubrió 944,50 kilos de cocaína ocultos en un avión Bombardier Challenger 604.
El mayor de los Juliá y Miret eran los tripulantes del lujoso jet. El menor de los hermanos fue el único pasajero y quien había pagado el leasing de la aeronave.
El vuelo salió del aeropuerto internacional de Ezeiza el 1° de enero de 2011 y aterrizó en Barcelona, previa escala en Cabo Verde para cargar combustible, el 2. Desde ese día, los tres argentinos están presos.
Si bien no compartían el mismo sector, hasta el lunes pasado los tres ciudadanos argentinos procesados estaban en la cárcel de L'Eixample, que se podría definir como una prisión de régimen semiabierto, donde los reclusos pueden comprar alimentos, ir al gimnasio y concurrir a diferentes talleres.
Los hermanos Juliá trabajaron en la fábrica de ropa de la cárcel L'Eixample. En cambio, Miret no hace ninguna actividad laboral, sólo concurre al gimnasio y a clases de algunos de los talleres.
Los tres ciudadanos argentinos imputados esperaban que se determine la fecha del juicio. La causa ya fue girada desde el Juzgado de Instrucción de El Prat a la Audiencia Provincial de Barcelona.
El debate todavía no tiene fecha, según pudo saber LA NACION, porque la Fiscalía que debe intervenir en el juicio aún no elevó su dictamen.
Una de las últimas veces que declararon ante la jueza Luisa Balagueró Barrios los tres acusados se declararon inocentes.
"Quiero aclarar que soy de un mundo diferente al de mi hermano. Somos dos individuos. Somos dos seres distintos. Nunca tuve la llave y el dominio del avión. No participé de ninguna modificación de la aeronave. No tuve conocimiento de que el avión traía carga", dijo el mayor de los Juliá. El copiloto, Miret, afirmó: "No tenía conocimiento de la carga que estaba escondida".
El menor de los Juliá negó conocer la carga que tenía el avión. Sostuvo que fue contratado para trasladar en su lujoso jet obras de arte, documentación bancaria y personas desde España hacia la Argentina.
Cuando la magistrada le preguntó cómo se explicaba entonces que estuvieran las "sustancias estupefacientes" ocultas en el avión, Gustavo Juliá respondió: "Alguien las subió", y les apuntó a tres personas que hicieron modificaciones en los sofás camas que llevaba el jet. En ese lugar fue descubierto el cargamento.
Además de la causa que se tramita en los tribunales de Barcelona, en la Argentina hay un expediente abierto a cargo del juez en lo penal económico Alejandro Catania, que intenta determinar quiénes fueron los proveedores de la cocaína.
Según supo LA NACION, Catania tendría confirmado que la droga fue cargada en el aeródromo donde el lujoso jet estuvo estacionado desde el 6 de noviembre de 2010 hasta el 30 de diciembre de ese año, momento en que voló hacia Ezeiza para esperar la partida hacia Barcelona, previa escala en Cabo Verde.
Las sospechas de Catania estarían dirigidas hacia tres ciudadanos colombianos que estuvieron en la Argentina y que se alojaron en un departamento de Retiro cuyo alquiler fue pagado por Gustavo Juliá.
Cómo fue el caso
- 6 DE NOVIEMBRE DE 2010
Llega el lujoso jet
Después de que Gustavo Juliá firmara el contrato de leasing, llega a la Argentina, desde los Estados Unidos, el avión Bombardier Challenger 604 y, estacionado en el aeródromo de Morón, donde se habrían cargado los 944,5 kilos de cocaína.
- 1° DE ENERO DE 2011
Rumbo a España
La primera noche del año despegó el lujoso jet desde Ezeiza. Antes de aterrizar en Barcelona hubo una escala en Cabo Verde. Los tripulantes eran los pilotos Eduardo Juliá y Matías Miret. El único pasajero fue Gustavo Juliá.
- 2 DE ENERO DE 2011
Detenidos en Barcelona
Una vez que el avión aterrizó en el aeropuerto de El Prat, en Barcelona, la Guardia Civil española descubrió 944,5 kilos de cocaína ocultos en falsos sofás camas de la aeronave. Los hermanos Juliá y Miret quedaron presos.
- 23 DE ABRIL DE 2012
Trasladados a otra cárcel
Los hermanos Gustavo y Eduardo Juliá fueron cambiados de prisión ante la sospecha de las autoridades penitenciarias de que tenían planes de escaparse.
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