Contrabando de armas: el búnker secreto descubierto detrás de una estantería de una casa de Martínez

En una casa de Martínez, la Gendarmería Nacional y la Aduana descubrieron un búnker secreto
En una casa de Martínez, la Gendarmería Nacional y la Aduana descubrieron un búnker secreto
Gabriel Di Nicola
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27 de junio de 2019  • 13:09

Cuando el grupo del escuadrón Alacrán llegó a la puerta del imponente chalet situado en Pringles 2549, de Martínez, Ricardo Guillermo Deisernia, que estaba adentro, corrió la cortina del living; mientras miraba y analizaba el movimiento de los hombres del cuerpo de elite de la Gendarmería Nacional hizo una llamada con su celular. Segundos después desapareció de la vista de los gendarmes, que ingresaron en la vivienda tras forzar la puerta del garaje.

Mientras los alacranes se internaban en el chalet, Deisernia hizo algo que, según calificados investigadores del caso, explica aquella llamada y su súbita salida de escena: fue a descartar algunas armas que no quería que le incautaran y que tiró en el parque de un vecino. Ese vecino, hoy, aún conmocionado por el operativo en su cuadra de la calle Pringles, vio el arsenal en parque. Se comunicó con la Justicia y se hizo un nuevo procedimiento para rescatar el armamento.

Según calificadas fuentes de la investigación, se trataba de dos pistolas calibre 9 mm. Lo sugestivo -e ilegal- es que a una se le había reemplazado el cañón original y la otra estaba adaptada para usar con silenciador; de hecho, la valija con todo el kit terminó en el jardín de aquel vecino.

Mientras Deisernia era detenido en el jardín, cerca de una pequeña piscina, los gendarmes y el personal de la Dirección General de Aduanas (DGA) que participaban del allanamiento comenzaron a revisar el chalet hasta que realizaron un crucial descubrimiento en una suerte de altillo: lo que parecía ser una estantería era, en realidad, una pesada puerta blindada que daba acceso a una suerte de búnker secreto. Adentro estaba el tesoro de Deisernia: una colección de fusiles de asalto dispuesta en las paredes como si se tratara de un showroom.

"Ahora sí me separo", dijo por lo bajo, apenas le pusieron las esposas y cuando ya sabía que su cuarto secreto había sido descubierto. Según confiaron detectives que participaron de los operativos, parecía más preocupado por las armas de guerra de su búnker que por su situación legal. Antes de que lo trasladaran, y mientras las imágenes del allanamiento y su captura eran registrada por las cámaras, suplicó: "No las viralicen". Fracasó.

El bunker descubierto en una casa de Martínez

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Así lo pudo reconstruir LA NACIÓN de fuentes de la investigación. Aquel de Martínez fue uno de los 52 allanamientos ordenados por el juez en lo penal económico Pablo Yadarola, a cargo de una investigación que comenzó en octubre del año pasado y puso al descubierto la actividad de una organización criminal que, se sospecha, contrabandeaba piezas de fusiles y otras poderosas armas, las rearmaba en la Argentina y las enviaba por vía terrestre a Paraguay, desde donde las vendía a las poderosas bandas narco de Brasil.

El megaprocedimiento tuvo como resultado el mayor decomiso de armas como parte de una sola investigación en la historia reciente argentina. Según fuentes de la causa, hasta el momento se secuestraron 1316 armas cortas y 1262 largas y 165 explosivos. Hay 23 sospechosos detenidos. Deisernia está entre ellos, pero no como uno más: según los investigadores sería uno de los líderes de la organización criminal.

Las armas secuestradas en Martínez
Las armas secuestradas en Martínez

Según el registro informático de datos Nosis, Deisernia, de 52 años, tiene como actividad comercial principal la "reparación del tablero e instrumental; reparación y carga de baterías, instalación de alarmas, radios y sistema de climatización" de vehículos. También se dedica al "mantenimiento y reparación de automóviles".

En una causa judicial de reciente resolución, Deisernia admitió que "es legítimo usuario de armas de guerra desde los 21 años de edad y usuario coleccionista desde la década de 1990"; que "tiene autorizada la tenencia de alrededor de 50 armas, entre las cuales las hay de uso civil y uso civil condicional, con autorización de tenencia para tiro y con autorización de tenencia al solo fin de colección", que está "federado en tiro práctico con arma larga" y es "instructor de tiro con armas cortas y largas [...], práctica deportes con armas, es un gran conocedor de ellas, se relaciona socialmente en clubes y demás ámbitos y actividades que aglutinan a legítimos usuarios; sus padres han sido ambos legítimos usuarios, etc.".

Antecedentes

Fuentes de la investigación afirmaron a LA NACIÓN que Deisernia tuvo procesos penales en los Estados Unidos en 2003, en una investigación por el contrabando de kits para convertir pistolas Glock en armas automáticas de tiro a ráfaga. Los tribunales de Florida llegaron a pedir su extradición, pero la Justicia argentina la denegó porque este hombre había sido absuelto aquí por acusaciones eventualmente relacionadas con aquel hecho. El caso 9:03-CR-80102 contra Deisernia, en la Corte del Distrito Sur de Florida, aparece en los registros como terminado el 8 de septiembre de 2016.

No obstante, distintas mociones presentadas por el argentino en la Corte Federal de Ohio, en el caso 1:03CR331 "Estados Unidos contra Ricardo G. Deisernia", fueron objeto de tratamiento al menos hasta el 31 de agosto de 2018. En esa audiencia se debía resolver un pedido de Deisernia para que las acusaciones en su contra fuesen desestimadas porque, según su defensa, había sido violado su derecho a un juicio rápido, protegido por la Sexta Enmienda de la constitución norteamericana. El tribunal desestimó sus argumentos y denegó el requerimiento del acusado.

Según informaron fuentes judiciales, Deisernia estuvo preso un año en la cárcel de Villa Devoto porque de contrabando traía a la Argentina silenciadores para armas desde los Estados Unidos camufladas en repuestos de auto VW. El juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky elevó la causa a juicio oral y público. En el debate, al que llegó acusado de contrabando agravado, Deisernia fue absuelto.

Mucho antes que eso, según informaron fuentes judiciales a LA NACIÓN, Deisernia estuvo preso un año en la cárcel de Villa Devoto, acusado de ingresar de contrabando en la Argentina, desde los Estados Unidos, silenciadores para armas, camuflados en repuestos de vehículos Volkswagen. El juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky elevó esa causa a juicio oral y público. En el debate, al que llegó acusado de contrabando agravado, Deisernia fue absuelto.

El 20 de junio de 2016 se publicó en el Boletín Oficial el listado de postulantes a la solicitud de tenencia y portación de armas de fuego "a efectos de que cualquier ciudadano, habitante de la Nación Argentina y entidades de la sociedad que tengan interés, puedan oponerse a dichas solicitudes". Deisernia figuraba en el listado para obtener la tenencia de una pistola calibre 9 mm. Su nombre aparece en otras ocho listas de igual tenor, aunque por armas de diferentes tipos y calibres.

Después de su detención de ayer, Deisernia fue trasladado Unidad Especial de Investigaciones Delitos Complejos y Procedimientos Judiciales (Uesprojud) Buenos Aires de la Gendarmería Nacional. En las próximas horas será indagado por el juez Yadarola.

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