“Ejecutada a sangre fría”: el asesino de una oficial de la Policía de la Ciudad dijo que disparó “al que estaba por matar” a su hijo
Oscar Valdez fue procesado con prisión preventiva por el delito de “homicidio doblemente agravado por haber sido cometido con un arma de fuego y por resultar la víctima miembro de una fuerza de seguridad”; el magistrado trabó un embargo sobre los bienes del imputado hasta cubrir la suma de 50.000.000 de pesos
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El 14 de febrero pasado, la oficial de la Policía de la Ciudad Maribel Zalazar fue asesinada con su arma reglamentaria de un balazo. En las últimas horas, el sindicado homicida, Oscar Valdez, fue procesado con prisión preventiva por el delito de “homicidio doblemente agravado por haber sido cometido con un arma de fuego y por resultar la víctima miembro de una fuerza de seguridad” y sus bienes fueron embargados hasta cubrir los 50.000.000 de pesos. El acusado, en su declaración indagatoria, había admitido que disparó, pero sostuvo que lo hizo contra “que estaba por matar” a su hijo. “El boliviano [sic] tenía a mi hijo, dañándolo, lo tenía mal, como un juguete y como no soportaba ver así a mi hijo, por eso hice eso”.
Así se desprende de la resolución firmada en las últimas horas por el juez en lo criminal y correccional porteño Martín Peluso. El magistrado dispuso la realización de una junta médica para evaluar si Valdez “tuvo capacidad para comprender la criminalidad del acto y dirigir sus acciones” y si “posee capacidad para estar en juicio y si sus facultades mentales encuadran dentro de la normalidad”.
“La víctima, tal y como se aprecia en los registros fílmicos y en las declaraciones de los testigos, se encontraba uniformada, por lo tanto, Valdez conocía de manera inequívoca que se hallaba ante una integrante de una Fuerza de Seguridad y al momento de desplegar la conducta con la que le dio muerte, actuó con conocimiento y voluntad de realización del tipo objetivo”, se sostuvo en la resolución, firmada por el juez Peluso y el secretario Diego Villanueva, al que tuvo acceso LA NACION.
En el citado fallo, el magistrado sostuvo que Zalazar, que la semana próxima hubiese cumplido 36 años, fue ejecutada “a sangre fría”.

Al fundamentar la prisión preventiva, el juez Peluso explicó: “Si Valdez no dudó en proveerse de los medios (al aprovechar el momento ideal para apoderarse de su arma reglamentaria) para ejecutar a sangre fría a una oficial de policía que estaba colaborando en brindarle asistencia ante la hipotética descompensación que aquejaba, difícilmente pueda confiarse que, en caso de recuperar su libertad a esta altura de la investigación, se mantendrá a derecho y acatará de manera pacífica las directivas que se le impartan desde la autoridad pública, ya sea policial o judicial, en tanto ya ha demostrado con el delito cometido que no alberga ningún tipo de respeto por la autoridad”.
El magistrado agregó: “A ello se suma el especial empeño puesto para intentar eludir al personal policial y procurar su impunidad, primero descartando el arma sustraída y luego despojándose durante su huida de las vestimentas que permitirían su rápida identificación, lo cual refuerza mi postura en cuanto a que, de ordenarse su soltura a esta altura de la investigación, el causante intentará eludir el accionar de la Justicia”.
Como se dijo, el homicidio de Zalazar ocurrió el 14 de febrero pasado a las 11 en la estación Retiro de la línea C de subtes.
“Valdez descendió de una de las formaciones que llegaba desde Constitución a la Estación de Retiro de la Línea C de Subterráneo, presumiblemente aquejado por dolores en una de sus piernas con motivo de haber protagonizado, durante el trayecto que realizaba, una caída desde una escalera, lo que ocasionaba que se desplazara con serias dificultades. [en ese momento] ese acercaron para asistirlo, en primer término, Ariel Figueroa, personal de la empresa Emova [compañía a cargo de la concesión del servicio de subtes] y luego Zalazar [que cumplía servicios en la División Subtes Líneas C, D, E y H y Premetro]. En ese contexto y por razones en ese momento desconocidas, Valdez se habría tornado agresivo con quienes pretendían ayudarlo, apoderándose, de manera intempestiva, del arma reglamentaria del personal policial femenino, con la que comenzó a realizar diversos disparos, hiriendo a la oficial Zalazar y a Figueroa”, explicó el juez en su resolución.

El juez, en el fallo, hizo una reconstrucción de la secuencia posterior al momento en que Valdez le disparó a la oficial de la Policía de la Ciudad. “Zalazar se desplomó sobre el imputado y al girar para quitarse el cuerpo de la mujer policía de encima, apuntó con el arma de fuego que tenía aún en sus manos hacia Figueroa y, con igual finalidad de quitarle la vida y garantizar su impunidad, disparó en varias oportunidades, hacia él, provocándole lesiones en la región del glúteo del lado derecho”.
Sobre la junta médica, el magistrado explicó que debe estar integrada por profesionales del Cuerpo Médico Forense (CMF) con orientación en psicología y psiquiatría, para “establecer si, en función de lo que surge de la totalidad de las constancias de la causa, los registros fílmicos recopilados sobre la conducta del imputado antes, durante y después de los hechos que motivaron el inicio de estas actuaciones, las constancias sobre la evolución del estado de su salud psicofísica” de Valdez y si el imputado tuvo capacidad para comprender la criminalidad del acto y dirigir sus acciones” y “si el evaluado posee capacidad para estar en juicio y si sus facultades mentales encuadran dentro de la normalidad”.
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