Dijo ser víctima, pero en realidad era parte de la banda que robó $40.000.000 a un empresario tabacalero
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El técnico informático de la empresa Protección Total llegó al country Los Ombúes, de Hudson, para arreglar el sistema de monitoreo. Las cámaras de seguridad de ese barrio cerrado de Berazategui habían dejado de funcionar y él tenía que ponerlas en funcionamiento. Lo que nadie sabía era que todo era parte de un plan criminal para ingresar en la casa de un empresario tabacalero y robar entre 30 y 40 millones de pesos. Ahora, después de 20 días de investigación, se descubrió que el especialista en informática era un empleado infiel y formaba parte de la banda. Sus cómplices habrían ingresado en el barrio cerrado escondidos en la camioneta de la compañía para no llamar la atención.
Así lo informaron a LA NACION fuentes judiciales. En las últimas horas fueron detenidos cuatro supuestos integrantes de la banda, entre ellos el técnico informático y un compañero que el día del robo cumplía funciones en la guardia de ingreso del country. Hay otros dos sospechosos con pedido de captura.
El millonario botín, hasta el momento, no pudo ser recuperado. En la investigación, a cargo de la fiscal de Berazategui Silvia Borrone, fueron clave los teléfonos celulares secuestrados el día del robo, el 28 de abril pasado.

"En la escena de los hechos fue hallado un teléfono celular utilizado por los delincuentes. Se pudo determinar que la persona que utilizaba el móvil secuestrado se había comunicado con el técnico informático poco antes del robo", sostuvo a LA NACION una fuente con acceso al expediente.
La comunicación descubierta fue el puntapié inicial para que el técnico informático pasara de víctima a sospechoso. En una declaración que había hecho ante la policía bonaerense, el empleado de Protección Total había dicho que cuando estaba en la oficina donde está el soporte informático de las cámaras de seguridad fue interceptado y amenazado por dos delincuentes que lo tomaron de rehén y lo subieron a la camioneta, donde unos metros más adelante subieron más cómplices, y se dirigieron hasta la casa de la víctima.
"Ante las pruebas reunidas, el técnico informático pasó de ser víctima a sospechoso. De los teléfonos celulares se pudieron recuperar fotografías, videos, documentos, búsquedas en la web y comunicaciones de importancia para la causa. Todo indica que el desperfecto en las cámaras de seguridad fue provocado, hecho a propósito para tener la excusa para ingresar en el country", explicaron las fuentes consultadas.

El robo no fue al voleo, según especulan los funcionarios judiciales y los detectives de la policía bonaerense que participan de la investigación. "Días antes del asalto hubo fallas en el sistema de monitoreo. Sospechamos que fue el momento elegido para marcar la casa de la víctima", agregaron las fuentes consultadas.
Según pudo saber LA NACION, para la fiscal Borrone no hay dudas de que los delincuentes tenían un dato preciso sobre la víctima. "No sabemos qué información tenían, pero el hecho no fue al voleo", dijo un detective del caso.
El dinero estaba guardado en cajas de cartón. Según declaró la víctima, eran entre 30.000.000 y 40.000.0000 de pesos que eran la recaudación de la distribución de cigarrillos de los primeros 38 días de cuarentena, dinero que no pudo llevar a la empresa.
El robo ocurrió el 28 de abril pasado, a las 22.30, en el barrio cerrado situado a la vera de la Autovía 2, mano a Mar del Plata. Según informó la agencia de noticias Télam, la víctima del robo reconoció a uno de los sospechosos apresados. Se trata de una persona que trabajó en Protección Total y era conocido del guardia y del técnico informático detenidos.
Un cuarto ladrón sería amigo del técnico informático y fue a quien le secuestraron dos teléfonos celulares habilitación el día del robo.
Las detenciones se concretaron después de 16 allanamientos pedidos por la fiscal Borrone y ordenados por el juez de Garantías Gustavo Mora. Los operativos se hicieron en Berazategui, Florencio Varela, Pilar y Moreno.
Los detenidos fueron imputados del delito de robo calificado por el uso de arma, que prevé una pena entre cinco y 15 años de prisión.
Según informaron fuentes judiciales, el móvil del técnico informático y el teléfono secuestrado en la escena de los hechos fueron peritados por medio del dispositivo UFED, un sistema universal de extracción forense provisto por la Procuración General bonaerense.
"Del análisis de los datos extraídos se obtuvieron registros de fotografías, videos, documentos, búsquedas en la web y comunicaciones, los que fueron complementados con las restantes tareas investigativas llevadas a cabo", explicaron fuentes judiciales.
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