El asombro y la consternación se sienten en los pasillos del hospital Garrahan

Un pediatra del hospital Garrahan fue detenido en una investigación por distribución de imágenes sexuales de menores
Un pediatra del hospital Garrahan fue detenido en una investigación por distribución de imágenes sexuales de menores Fuente: Archivo
Belisario Sangiorgio
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30 de mayo de 2019  • 19:45

En el hospital de Pediatría Juan Pedro Garrahan atienden niños con problemas de salud tan severos que los enfermeros, médicas y asistentes no pueden detenerse durante un segundo. El ritmo es rápido en las largas rampas y pasarelas vidriadas que conectan un piso con otro; madres humildes con dos o tres bolsos descansan junto a sus hijos en las salas de espera. Por los pasillos, todos decorados con enormes murales infantiles y cuadros de dibujos animados, pocos quieren hablar sobre el exjefe del servicio de Inmunología y Reumatología, acusado por tenencia y distribución de pornografía infantil. En diálogo con LA NACIÓN, médicos, profesionales y empleados administrativos que conocieron a Ricardo Russo, al que anoche la Justicia le dictó la prisión preventiva, destacaron que el pediatra lucía como una persona tranquila, relajada y educada que, si bien no participaba activamente en la comunidad del hospital -que muchos definen como "una familia- sí era respetado y consultado por colegas colegas locales y de otras ciudades.

"Estoy muy triste por toda esta situación", dijo una enfermera. Junto a ella, un médico, agrego: "La noticia nos dejó helados; realmente muy impactados". A su vez, dos empleados administrativos que solían interactuar con el acusado por trámites propios del movimiento interno del hospital, aseguraron además que en una pequeña oficina con acceso irrestricto a internet, Russo pasaba mucho tiempo leyendo libros, notas, apuntes.

Esa misma oficina, según indicaron las fuentes, ya fue cerrada. Cambiaron la combinación de la cerradura y, para preservar posibles evidencias, asignaron un vigilador permanente en ese sitio.

Todas las personas consultadas por LA NACIÓN, aquellas que por algún motivo profesional debieron hablar con Russo alguna vez, coincidieron en señalar que jamás pensaron en él como un hombre dedicado a distribuir imágenes con niños en actividades sexuales. Según dijeron, el acusado no manifestaba conductas extrañas, más allá de su personalidad distante, alejada; una actitud extraña, justo en una institución donde la presencia de niños vulnerables genera, entre otros valores, lazos humanos y solidarios muy fuertes que enlazan a los propios médico y en los que se apoyan en general todos los que trabajan allí, desde las recepcionistas hasta los empleados de limpieza.

Tal fue la conmoción que muchas personas no quieren ni siquiera mencionar el tema; por ejemplo, los docentes de la escuela hospitalaria que funciona dentro del Garrahan prefirieron no realizar declaraciones sobre el tema.

Sobre la calle Combate de los Pozos, en el acceso principal, se desplegó un operativo de control estricto y al menos una decena de guardias de seguridad vigilaba la puerta. Allí, una doctora que accedió a brindar una entrevista bajo la condición de que su nombre permaneciera en reserva, dijo: "Cada día, cuando cruzo las puertas del hospital para volver a mi casa, agradezco tener hijos sanos. Acá llegan pacientes con cuadros muy complejos; hay madres que pasan años en el hospital. Todos realizamos un gran esfuerzo para curar y contener a estos niños. Es difícil aceptar lo que está pasando".

La detención del pediatra del Garrahan

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También, explicó: "Este hecho me obliga a desconfiar, a pensar que lo peor de la sociedad puede convivir acá, junto a mi, en este hospital familiar adonde hay -por ejemplo- una escuela. Esta es una institución diferente...en la que se puede ver que los niños corren y juegan por todos lados".

Por último, la doctora dijo que un caso de estas características es grave en cualquier sitio, pero subrayó que al hospital Garrahan llegan muchos niños de barrios postergados, familias pobres. Es decir, niños que más allá de su condición médica ya eran extremadamente vulnerables desde su nacimiento. En este marco, según la doctora, "horror" es una palabra que no llega a describir los sentimientos que se generaron en la comunidad al imaginar a estos niños vincularse con el médico acusado.

Las autoridades de ese centro de salud decidieron presentarse como querellantes en la causa que se sigue contra el médico que atrabajo 26 años en esa institución.

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