El fiscal se opuso a que le den la prisión domiciliaria al ladrón que baleó a un turista sueco

María Izzo y Christoffer Persson
María Izzo y Christoffer Persson Crédito: Imagen de TV
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2 de junio de 2020  • 14:46

Un fiscal se opuso a que se le otorgue prisión domiciliaria por riesgo de contraer coronavirus al ladrón que baleó y le provocó la amputación de una pierna al turista sueco Christoffer Persson durante un asalto cometido a fines de 2018 en el barrio porteño de Monserrat, y cuestionó a los defensores que apelan a la pandemia para requerir ese beneficio, al considerar que la externación no garantiza la salud. Ayer había anticipado su oposición la propia víctima , en una videollamada a la Defensoría del Turista de la Ciudad.

El dictamen -al que tuvo acceso Télam-, fue presentado por el fiscal general Fernando Fiszer ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°16 porteño, tras el pedido de arresto domiciliario presentado por Roberto Leonel "Chicho" Gramajo, de 25 años, condenado a 15 años y tres meses de prisión por el hecho como autor material del disparo que derivó en la mutilación del miembro inferior derecho de Persson.

La defensa del condenado argumentó, por un lado, que Gramajo padece desde hace tres años de constantes y fuertes dolores de cabeza por un grave accidente que padeció, en el que incluso tuvo pérdida de masa encefálica, y por el otro, mencionó los riesgos de estar encarcelado ante el grave contexto de la pandemia por Covid-19.

En primer término, Fiszer resaltó que Gramajo está condenado por un delito grave cuya pena recién vencerá el 3 de febrero de 2035 y que en su caso persiste el riesgo procesal de fuga que en su momento se tuvo en cuenta para dictarle la prisión preventiva.

En segundo término, el fiscal valoró la opinión de las víctimas del hecho, Persson y su esposa María Izzo , quienes al ser consultados por el TOC 16 sobre la petición del condenado, se opusieron a que le otorguen el arresto domiciliario y cualquier otro beneficio "en virtud de la violencia ejercida y las consecuencias físicas sufridas" por el hombre.

Además de analizar que de la historia clínica del imputado "no surge que Gramajo padezca de ninguna afección relevante" y que, por el contrario, "se encuentra con buen estado de salud", el fiscal consideró que "resulta evidente que las afecciones aducidas y que padece, no lo ubican en aquella población de riesgo" ante el coronavirus.

Fiszer fue más allá del caso particular y en su dictamen opinó que no se debe aprovechar la pandemia "como una oportunidad para el cambio de modo de prisionización", al tiempo que criticó a las defensorías que en forma sistemática solicitan prisiones domiciliarias.

Para el fiscal no se explica "por qué el encierro domiciliario garantiza en sí mismo la salud, en desmedro de las garantías que sí ofrece su lugar de detención".

"Si el encarcelamiento se cursa en el domicilio, el Estado se ve limitado al control de la salud del imputado, cuyo cuidado queda a cargo de su/s garantes, aunque persiste la responsabilidad estatal" argumentó.

"En síntesis, en el caso de Gramajo, no se advierte ninguna premura y ningún riesgo superior al que estamos corriendo todos los argentinos. Todo lo contrario de la descripción que acabo de hacer, se advierte que en esa unidad penitenciaria cuentan con las mejores condiciones para atender y resolver atender cualquier incidencia", concluyó Fiszer.

Ayer, el propio Persson afirmó al canal TN que "sería en vano todo el trabajo que hicieron la Justicia y la policía" si le otorgan a Gramajo el arresto domiciliario.

El 26 de noviembre pasado, el TOC 16 condenó a "Chicho" Gramajo a la pena única de 15 años y tres meses de prisión y a Rodrigo Armando Peláez, de 22, a 14 años y medio, como coautores de un "robo doblemente agravado por haber causado una lesión gravísima y por haber sido cometido con arma de fuego".

El hecho ocurrió el el 30 de diciembre de 2018, cerca de las 23.20, cuando Persson, de 36 años, e Izzo, de 26, se encontraban parados en la vereda de Tacuarí al 400 y fueron abordados con fines de robo por Gramajo, que descendió de un Peugeot 207 que manejaba Peláez.

Armado con una pistola, el ladrón le exigió al sueco su teléfono y cuando este intentó recuperarlo fue herido de un disparo en la pierna derecha, la que debieron amputarle luego debido a la gravedad de la lesión.

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