"Hasta ahora, el policía prefirió mirar para otro lado", dijo el jefe de la fuerza santafesina

Unidades especiales de la policía de Santa Fe se sumaron al operativo de prevención
Unidades especiales de la policía de Santa Fe se sumaron al operativo de prevención Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera
Pese al aumento de la violencia urbana, los agentes no registran enfrentamientos con delincuentes; buscan sumar instructores de tiro y cambiar el sistema de reclutamiento
Germán de los Santos
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18 de enero de 2020  

ROSARIO.- "Si un ciudadano tiene autorización para portar armas y la lleva preparada para disparar, si un vigilador privado también lo hace, si un delincuente anda con un arma ilegal y mata, ¿por qué le vamos a prohibir a un policía que lo haga cuando debe proteger la vida de terceros y la propia?", argumentó el jefe de la policía de Santa Fe, Víctor Sarnaglia. Su decisión de derogar una resolución que prohibía desde 1998 la portación de una bala en la recámara de las armas -una condición que pone la pistola lista para el uso- que llevan los policías generó polémica, no solo con el Ministerio de Seguridad de la Nación, sino también dentro del propio gobierno de Santa Fe. El argumento de Sarnaglia, que tiene una base no solo en el sentido común, sino también en cuestiones técnicas de armamento, se contrapone a una realidad: se autoriza a llevar un arma preparada para disparar a los policías santafesinos, que, en realidad, nunca lo hacen.

Este año, con una vertiginosa ola de homicidios y el aumento de la violencia por enfrentamientos entre bandas, ningún policía de Santa Fe utilizó su arma porque -según el jefe de la fuerza- "los efectivos hoy no tienen una función proactiva, de estar antes de que ocurran los hechos".

En 2019, según datos del Ministerio Público Acusación, siete personas murieron por balas disparadas por policías, en la mayoría casos encuadrados bajo el rótulo de gatillo fácil. "Se registraron en todo el territorio de la provincia de Santa Fe en el período 2014-2018, 77 víctimas de homicidios cuyos presuntos autores fueron miembros de fuerzas de seguridad pública", señaló el informe elaborado en 2019.

Un caso emblemático ocurrió en mayo pasado cuando el joven Juan Cruz Vitali fue asesinado por el comisario Sergio Di Franco en Capitán Bermúdez. El hecho sucedió el 12 de mayo pasado, a las 6, cuando la víctima de 23 años se trasladaba en su vehículo y embistió una serie de conos para evitar un control de alcoholemia. Se inició entonces una persecución policial hasta su domicilio, donde Vitali recibió un mortal disparo en la espalda.

En diálogo con LA NACION, Sarnaglia señaló que han bajado los casos de gatillo fácil en Santa Fe, pero "lo que es más difícil y no se puede medir es el grado de inacción policial". Y afirmó: "En Santa Fe hasta ahora el policía prefirió mirar para otro lado en lugar de intervenir. Por eso hay tan bajo nivel de policías en enfrentamientos con los delincuentes". Agregó que para eso se necesita "que el policía crea en la institución policial".

En Santa Fe, según enumeró Sarnaglia, hay un polígono de tiro para 21.000 policías, que no reciben ningún tipo de adiestramiento. "Eso es lo peligroso, que haya gente armada sin capacitación", apuntó.

Sarnaglia quiere que regresen a la institución que comanda algunos instructores de tiro de Santa Fe que se fueron a trabajar a la ciudad de Buenos Aires cuando el propio Sarnaglia participó en el diseño de esa primera fuerza porteña, hoy integrada en la Policía de la Ciudad. También se piensa aquí en comprar tecnología de adiestramiento.

Otro punto en el que el jefe de policía insistió es en la falta de cuidados para el uniformado. "No hay un psicólogo en toda la fuerza. No puedo tener el perfil psicológico de un comisario porque nunca se pensó en profesionalizar la policía", explicó Sarnaglia.

Ante la falta de efectivos, cada año egresan 500 del Instituto de Seguridad Pública de Santa Fe, pero se retiran 1000, por lo que se proyecta poner en marcha un plan de reclutamiento para incorporar uniformados, con un programa de adiestramiento de un año y un posterior período ocupado en pasantías en la policía. "En ese segundo año se lo va a evaluar y si tiene capacidad podrá ser policía", indicó Sarnaglia.

La falta de policías llevó al jefe de la fuerza a usar bomberos para patrullar en las calles de Rosario, antes de que empezaran los operativos de la Gendarmería. "En cuatro autos salieron a patrullar los bomberos zapadores, que tienen instrucción policial", sostuvo el funcionario policial.

Por ejemplo, según enumeró Sarnaglia, en Rosario hay 50 patrulleros de custodia fija, es decir, por orden judicial para resguardar a personas amenazadas o cuya vida corre peligro. "El problema es que disponibles en la calle solo tengo 50 patrulleros, con lo cual es la misma cantidad de autos que están custodiando gente. Hay un caso que me llamó la atención: hay un móvil policial para custodiar a una persona que tiene un búnker de venta de drogas", explicó.

Protocolo para disparar

La resolución que autorizó el uso de la bala en la recámara para los policías levantó polvareda porque se puso en marcha en medio de una ola de asesinatos y de violencia, que pareció darle un atributo al policía para disparar. El ministro de Seguridad Marcelo Sain aclaró que "hay una cuestión técnica, en la resolución del año 1998 el armamento que usaba la policía no tenía doble acción ni el seguro que hoy tiene este tipo de armamento. Implica algo distinto de aquella sospecha que despierta esta medida". Y lanzó: "Si ustedes creen que algo de eso está vinculado a alentar el gatillo fácil, no lo conocen a Sarnaglia y no me conocen a mí. Nadie está pensando en eso. Nos importan mucho las vidas de los policías. Para nosotros son trabajadores, los queremos proteger y los principales dirigentes gremiales de los policías somos nosotros".

Sain aseguró, además, que "se está elaborando un protocolo de armas letales y no letales".

La ministra de Seguridad de la Nación, Sabina Frederic, evitó la polémica sobre ese aspecto al explicar en una conferencia tras la reunión con las autoridades santafesinas que "hay que considerar quiénes son los que estarán habilitados a tener la bala en la recámara, porque serán algunos cuerpos especiales preparados para eso. Es fundamental considerar el entrenamiento para hacer uso de una fuerza letal y no letal".

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