
Imputaron al segundo detenido por el tiroteo en la escuela y un juez decidirá si le dicta la prisión preventiva
La audiencia imputativa entró en cuarto intermedio hasta las 12.30; no trascendieron los cargos que le atribuyeron por el ataque mortal en San Cristóbal, Santa Fe
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Nicolás C., el adolescente de 16 años detenido en la localidad de Nelson, a 40 kilómetros de la capital de Santa Fe, cuando, según se sospecha, sus padres trataban de sacarlo de la provincia para alejarlo del brazo de la ley, ya sabe de qué lo acusan en relación con su grado de implicación en la planificación del tiroteo en la Escuela Normal N°40 de San Cristóbal, donde Gino C., con quien integraba un grupo de “incels” que idolatran a los autores de masacres escolares, mató a un compañero de 13 años e hirió a otros dos con disparos de la escopeta 12/70 que le había robado a su abuelo.
Tras la lectura de las imputaciones −que, hasta el momento, se mantienen en estricta reserva, aunque el cargo es por “participación secundaria” en el hecho−, el juez José Alberto Boaglio llamó a un cuarto intermedio hasta las 12.30 de este jueves, cuando decidirá si el acusado −que es un menor imputable, a diferencia de Gino C., que tiene 15 años− queda detenido en prisión preventiva.
Ayer, en una conferencia de prensa, la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, y el gobernador santafesino, Maximiliano Pullaro, confirmaron que Gino C. no actuó solo en la ejecución de su plan, que habría surgido de su activa participación en True Crime Community (TCC), una red digital trasnacional de adoradores de perpetradores de masacres, especialmente en colegios.
En ese encuentro con la prensa, Monteoliva y Pullaro sostuvieron que en la Argentina hubo otros 15 casos de similares características, más cuatro en estudio, con preocupantes similitudes con los hechos que derivaron en la balacera en San Cristóbal.
Y el comisario inspector Guillermo Díaz, jefe del Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA) de la Policía Federal Argentina (PFA), afirmó que el autor de la masacre y su presunto cómplice, imputado este jueves en Santa Fe, están relacionados con el movimiento “incel”, como se denomina a los “célibes involuntarios, jóvenes heterosexuales que odian a las mujeres y a los varones que obtienen relaciones sentimentales felices”.
Esos datos se desprenden de un reporte reservado de los investigadores de la Procuración General y de las fuerzas especiales que había anticipado LA NACION un día atrás.
“Estamos frente a la presencia de subculturas digitales en las que muchas veces integran jóvenes o niños, comunidades virtuales que se centran en el estudio y la fascinación por los asesinatos y los tiroteos masivos. Jóvenes con pautas de conductas nihilistas y misantrópicas que apuntan a admirar la violencia y a ejecutar actos de violencia. Con este caso tenemos un indicio en nuestro país, pero es un fenómeno global por definición”, señaló Monteoliva, que junto a Pullaro estuvieron acompañados por Díaz, el jefe de la Policía Federal Argentina, Luis Rolle, y el ministro de Justicia y Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni.
“En los últimos dos años, con la Policía Federal y la colaboración del FBI hemos registrado 15 casos, y cuatro más están en análisis, que hacen referencia a la presencia de este tipo de culturas violentas con integrantes en el país de esos grupos transnacionales. Tenemos la obligación de poner la evidencia sobre la mesa y a partir de eso, la definición de respuestas”, agregó la funcionaria nacional.
Pullaro señaló que la revelación del contenido de los teléfonos y computadoras del autor de los disparos y del adolescente de 16 años detenido posteriormente como supuesto colaborador del homicida fue clave en el avance de la investigación del letal tiroteo en San Cristóbal.
“La información extraída de elementos digitales nos dio un panorama más claro de lo que está sucediendo en esa localidad. Este adolescente participaba de una red internacional, de una subcultura digital que se denomina TCC y que desde ese lugar parten de la veneración de delitos violentos y, en algunos casos, llegan a la imitación de este tipo de delitos. Eso nos ubica en otro lugar y ubica la investigación en otro lugar. No tiene que ver con lo que pueda suceder en una comunidad, una escuela, una provincia o un país: esto tiene que ver con la pertenencia a una subcultura internacional que encuentra ámbitos de socialización a través de estas comunidades digitales”, añadió el gobernador.
En tanto, el comisario inspector Díaz reveló que la investigación sobre los grupos locales de la TCC les había permitido establecer “la vinculación del tirador con otro menor”. Una vez que establecieron quién era ese usuario y le pusieron nombre y apellido, obtuvieron una dirección y aconsejaron montar una vigilancia discreta, pero activa, que tuvo su fruto con la detención del adolescente cuando estaba con sus padres.
En los allanamientos posteriores, agregó el jefe de la DUIA, se secuestró, además de dispositivos electrónicos, “simbología temática” de los contenidos de interés de los usuarios activos de TCC. Según trascendió por medio de periodistas locales, que varios alumnos habían dado cuenta de un culto a Bowling for Columbine, la película del director Michael Moore que narra la historia y la masacre escolar perpetrada en dicha localidad estadounidense por Eric Harris y Dylan Klebold, una referencia tomada por los miembros de la True Crime Community.
“El principio de esta comunidad data de fines de la década del 90, con la masacre que se desarrolla en la escuela secundaria de Columbine, en Colorado, donde dos tiradores activos mataron a otros 12 menores estudiantes y a dos profesores para luego suicidarse. A raíz de ese ataque empieza a fascinar a la comunidad digital, sobre todo a menores”, remarcó Díaz.
Y amplió: “De ahí, nuestra preocupación hacia esta franja de menores. La segunda faceta que ellos cumplen, y sobre la cual nosotros tenemos que estar preparados, es que empiezan a compartir este material, empiezan a glorificar [a sus autores] a través de diferentes plataformas digitales, como pueden ser foros o páginas de Internet. Posteriormente, en una tercera etapa, pasan a grupos cerrados, como pueden ser Discord o Telegram. Dentro de esas plataformas empiezan no solo a compartir material, sino a imitarlos, por lo que la principal preocupación pasa a ser la emulación, hasta llegar a una cuarta etapa donde es la más preocupante: planificar ataques”.
Por último, el ministro Cococcioni explicó cuál era la situación judicial del autor material del tiroteo en la escuela de San Cristóbal, dado que la nueva ley de baja de edad de imputabilidad a 14 años aprobada por el Congreso a principios de marzo pasado aún no entró en vigencia: “No resulta punible por su edad; lo que sí tenemos en Santa Fe es una medida cautelar de protección que puede disponerla el juez, y en todo eso se estuvo trabajando en conjunto con la Secretaría de Niñez y con los Ministerios, por lo que se hizo una presentación de la que no se pueden brindar más detalles y que quedó a consideración del juez".
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