La historia del profesor de teatro que inventó un "culto sexual" para abusar de sus alumnas

El momento de la detención del sospechoso
El momento de la detención del sospechoso
Gabriel Di Nicola
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7 de junio de 2019  • 12:00

Era el guía, el mentor, el líder del grupo. Y aprovechó esa situación para "manipular" y "captar" la voluntad de sus jóvenes alumnas hasta "bloquearlas" para poder abusar sexualmente de ellas. Primero creaba un vínculo, para después generar un contexto de confianza y contención emocional de tal magnitud que sus víctimas lo creían un ser todopoderoso. Entonces, aprovechándose de la "fuerte dependencia" que provocaba, las persuadió de que se entregaran a sus prácticas sexuales.

En un dictamen acusatorio, la fiscal criminal y correccional porteña Mónica Cuñarro describió así a Leonardo Pablo Bugliani, excoordinador de un taller de teatro del Centro Cultural Ernesto Sábato, dependiente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), actualmente procesado por abuso sexual. Estuvo preso por unos pocos días, pero actualmente está en libertad.

Según Cuñarro, Bugliani había instituido un "culto" a la libertad sexual y proponía "enfrentar los miedos rompiendo con los límites de la sexualidad para lograr la salvación". En ese contexto, según la representante del Ministerio Público, las madres eran "demonios" y "agentes de la matrix" de las cuales las víctimas tenían que escapar.

"En el centro Cultural Ernesto Sábato se practicaban actividades relacionadas con lo teatral y la danza, y en el departamento de Bugliani [en Monserrat al 2400, Balvanera] se daban situaciones más sexuales, íntimas y 'mediativas'. En los encuentros Bugliani les hacía hacer un juramento con un ritual e inmediatamente después comenzaba una situación sexual en donde se sacaban la ropa y comenzaban los tocamientos [sic], caricias y besos, llegando en casi todos los casos al abuso sexual", afirmó Cuñarro en su dictamen, en el que pidió la detención del profesor de teatro que había sido denunciado en 2017.

Bugliani fue detenido por la Policía de la Ciudad el 7 de mayo pasado, por orden del juez en lo criminal y correccional porteño Alejandro Ferro.

El sospechoso fue detenido el 7 de mayo pero fue excarcelado tras su procesamiento
El sospechoso fue detenido el 7 de mayo pero fue excarcelado tras su procesamiento

El magistrado lo procesó con prisión preventiva y ordenó un embargo sobre sus bienes hasta cubrir la suma de $1.500.00. Lo acusó de los delitos de abuso sexual por haber mediado un abuso coactivo de una relación de dependencia, autoridad o poder agravado, por haber configurado un sometiendo sexual gravemente ultrajante reiterado en cinco oportunidades, en concurso real con abuso sexual por haber mediado un abuso coactivo de una relación de poder, autoridad o dependencia, agravado por haber mediado acceso carnal en un caso.

Pero, a pesar de tamaña acusación, Bugliani ya no está tras las rejas. Su defensa apeló ante la Sala IV de la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional porteña el rechazo a la solicitud de excarcelación. En un fallo dividido, el tribunal revocó la prisión preventiva, le fijó una caución de 50.000 pesos y le prohibió acercarse a las víctimas y salir del país.

La investigación había comenzado en agosto de 2017, después de que siete víctimas hicieran una denuncia ante la Unidad Fiscal Especializada en Violencia de Mujeres (UFEM).

La causa, que en un primer momento estuvo a cargo del ahora exfiscal Martín Niklison, quedó paralizada y sin avances notorios hasta que la fiscal Cuñarro y su equipo de colaboradores le dieron un nuevo impulso, especialmente al volver a revisar pruebas ya producidas o que anteriormente no habían sido ponderadas como indicios de cargo.

En un primer peritaje sobre los soportes tecnológicos secuestrados en el departamento de Bugliani, especialistas en cibercrimen de la Policía de la Ciudad interpretaron que no había "elementos de utilidad para la causa". Entonces, Cuñarro pidió la colaboración de la División Apoyo Tecnológico de la Policía Federal Argentina (PFA), que encontró chats entre el acusado y las víctimas, que el Ministerio Público consideró "de gran valor".

La voz de las víctimas

En el dictamen que hizo la fiscal Cuñarro, donde se describen los hechos imputados, también se se resaltó la voz de las jóvenes abusadas."Las declaraciones de las víctimas fueron sumamente coincidentes, concordantes y detalladas respecto al lugar donde se realizaban los encuentros, la dinámica de funcionamiento de los mismos y cómo era la comunicación de Bugliani con los integrantes del grupo, cómo lograron alejarse y, además, las secuelas que les quedaron", explicó la representante del Ministerio Público.

Sobre la "dinámica de funcionamiento y cominicación ", V. R., una de las víctimas, recordó que el acusado tenía una "afinidad" por sacarle fotografías con la cámara de un teléfono celular. Relató que en los grupos que formaba en su departamento, Bugliani comenzó a hacer una "exploración sensorial, meditaciones, conexiones corporales, y rápidamente se abordó la exploración sexual. En los encuentros siempre había comida y alcohol".

V. R. habló de un encuentro particular de diciembre de 2015, en el que el acusado la hizo participar de un "ritual dionístico´". Le entregó una túnica negra con una suerte de capucha que mantenía su cabeza cubierta y también le vendó los ojos.

"Primero la guió por la meditación con instrumentos que hacían un sonido similar al de un diapasón. La llevó de la mano por las escaleras para subir a la habitación, donde le explicó todo lo que implicaba la sexualidad sagrada y le tomó promesa. Luego hicieron un brindis por los dioses y le dio vino para beber. Tuvo que bailar hasta agotarse físicamente y vomitó, pero siguió bailando porque Bugliani le hablaba de la la importancia de superar los miedos y la libertad de explorar el cuerpo y superar estructuras sociales. Finalmente se cansó de bailar y se sacó la ropa. El acusado le levantó los brazos y la llevó a la cama, donde comenzó a practicarle sexo oral y la tocaba. Después se puso un preservativo y la penetró vaginalmente", según se desprende del expediente judicial.

V. R. sostuvo que sufrió consecuencias por lo padecido en los encuentros en el departamento del acusado. Según la víctima, le afectó un montón de sentidos. "La manipulación de Bugliani le generó una crisis de identidad. Sigue soñando que su exprofesor la persigue", explicó la fiscal.

Otra víctima, M. C., explicó que en junio de 2016, cuando contó su decisión de dejar el grupo, el profesor comenzó a gritarle y a defenderse. "Le dijo que era una desagradecida, que le había dado todo", según consta en el dictamen de la fiscal.

"Él conocía nuestros puntos débiles. Al principio se mostraba preocupado, preguntaba y se acercaba en función de nuestros problemas, para luego mostrarse como el todopoderoso que tenía la solución. En mi caso concreto, dentro del grupo estaba mi pareja, lo cual resultaba un punto débil, ya que él utilizaba todos nuestros problemas para manipularnos con intenciones sexuales. Predicaba la filosofía del amor libre, pero con el objetivo de mostrarse él como alternativa sexual para materializar ese tipo de relación", recordó L. G, otra víctima.

La misma joven contó que los padres, en la lógica grupal, era los "demonios". "Según Bugliani los padres eran los agentes de la matrix de la cual teníamos que escapar. Eso implicaba la separación con nuestros padres. Él decía que si nos peleábamos con ellos los teníamos que subestimar", agregó. Después de dejar el grupo recibió atención psicológica durante un año.

Z. M., otras de las víctimas, contó que desde que pudo dejar el grupo liderado por el acusado le ocurre que no quiere participar de espacios grupales.

Fuentes judiciales destacaron no solo la labor de los peritos de la División Apoyo Tecnológico de la PFA, sino también los peritajes psicológicos y psiquiátricos hechos por el Cuerpo Médico Forense (CMF). Por ejemplo, a L. G., otra de las víctimas, la describieron como una joven que "denota vivencias de vulnerabilidad e incremento de los montos de ansiedad del tipo depresivo, así como vivencias de daño sentido a nivel corporal, asociado a la culpabilidad y la angustia".

En su dictamen, la fiscal Cuñarro pidió que se extrajeran testimonios para que se investigue la "posible comisión de un delito" por parte de la unidad de la Policía de la Ciudad que hizo los peritajes informáticos y que en sus conclusiones informó que no "había datos de interés para la causa" y cuando el análisis lo hizo la División Apoyo Tecnológico de la PFA descubrió pruebas fundamentales para el avance del caso.

El juez Ferro decidió enviarles las actuaciones a la Dirección de Control de Desempeño de la Policía de la Ciudad para que establezca si hubo algún anomalía que signifique una sanción administrativa.

El llamativo libro del acusado

En un pendrive secuestrado en el departamento del acusado se descubrió un libro con el título Super ello, que en Mercado Libre se vendía como "un relato inmoralista de Leonardo Bugliani". Para la fiscal Cuñarro "marca en algunos casos situaciones semejantes a la vivenciadas con las víctimas, su visión del sexo y en otros párrafos su concepción acerca de las mujeres y, por sobre todas las cosas, las adolescentes".

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