Malestar en Carlos Paz: tres homicidios rodeados por incertidumbre y angustia
En los últimos seis meses fueron encontrados en el cerro La Cruz, uno de los atractivos de la ciudad, los cadáveres del ama de casa Andrea Castana, del fotógrafo Hernán Sánchez y de la estudiante Ingrid Vidosa; ningún caso aún está cerrado
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CÓRDOBA.- A Carlos Paz, la ciudad del teatro y el verano, hoy la atraviesa el dolor. Por momentos es sordo y, en otros, se completa con gritos, reclamos y pedidos de justicia. Tres familias que no se conocían entre ellas, que no tenían punto de contacto, terminaron unidas al pie del cerro La Cruz por la angustia y la impotencia.
Los cuerpos de Ingrid Vidosa, Andrea Castana y Hernán Sánchez fueron encontrados en ese cerro -uno de los principales atractivos turísticos de la villa- en los últimos cinco meses. Todos víctimas de la violencia. En los dos primeros causas no hay señales de esclarecimiento; en el caso de Ingrid, su pareja está detenida y acusada de femicidio.
Los familiares de Andrea y Hernán se vieron el 13 de marzo pasado cuando, en medio de la búsqueda de la mujer, hallaron el cadáver del fotógrafo desaparecido en diciembre de 2014. Hubo escenas desgarradoras con gritos y altercados con funcionarios judiciales; se sucedieron las marchas y la comunidad reclamó por su seguridad.
Cinco meses después, otra vez en el cerro La Cruz, esas familias acompañaron a la de Ingrid. Ante LA NACION todos admiten que fue un déjà vu, un revivir lo sucedido tiempo atrás. Misma hora, mismo lugar y un tercer crimen. Uno de los fiscales, Ricardo Mazzucchi, también era el mismo.
Los vecinos no lograron, todavía, salir de la conmoción. Piden cámaras de TV y luces para gritar sus reclamos; insisten en que tienen temor, en que se sienten desprotegidos. Todavía desconfían de la actuación de la Justicia y de la policía provincial. El cerro, al poco tiempo de los macabros hallazgos, volvió a quedar sin custodia. Desde antes de los casos Castana y Sánchez, los fiscales de la ciudad eran cuestionados. La desprolijidad con que se actuó en esas circunstancias -por ejemplo, no se resguardó la escena del crimen- precipitó que las críticas públicas del Colegio de Abogados, un pedido de jury y reuniones con el fiscal general, Alejandro Moyano.
La respuesta fue designar a Alejandra Hillman, fiscal adjunta, frente a las cuestionadas investigaciones. Los familiares y abogados sostienen que no hubo cambios. La percepción que tienen -como el resto de la comunidad- es que la Justicia "no tiene nada".
Todos admiten que el asesinato de Ingrid es diferente, que la chica vivía una relación tormentosa, pero subrayan que le dispararon durante el día, a unos 50 metros de una avenida, apenas empieza el ascenso a La Cruz. Este tercer homicidio ocurrido en el cerro, conmociona y causa malestar en la gente.
Nadia Corzo: "Confío en que alguien que sepa algo se quiebre y lo cuente"

El 11 de marzo pasado Andrea Castana dejó a sus hijos en el colegio y se fue a caminar al cerro La Cruz. Cuando no retiró los chicos hubo alarma. Su ex marido llamó a una amiga, rehicieron el sendero por el cerro y comenzaron a convocar a amigos y vecinos. Dos días después, a las pocas horas de que encontraran el cuerpo de Hernán Sánchez, apareció el de ella.
Primero hallaron su ropa, prolijamente doblada, en un pozo. Al rato, a ella metida en un tronco quemado por un rayo. La habían violado. La Justicia detuvo e imputó a su ex marido, a un empleado de él y a un hombre que -cuando bajaba del cerro- oyó un grito y llamó a la policía. A los pocos días recuperaron la libertad; hubo otros cuatro presos y una docena de estudios de ADN. Hoy la causa sigue parada y sin respuestas.
Nadia Corzo era amiga íntima de Andrea. Inseparables desde el secundario. Sus padres la eligieron como "vocera" del caso. Conversa con LA NACION todavía impactada y angustiada por la muerte de Ingrid Vidosa: "En el mismo lugar mismo destino".
Le cuesta creer que horas después de que hicieran el recital "Música por Andrea", la historia se repitiera.
-¿Estuviste en el cerro de nuevo cuando encontraron a Ingrid Vidosa?
-Fue terrible. Doloroso. La gente diciendo: "No salgo más sola; no puedo vivir así". Con Andrea no sabemos si fue al azar o si fue personal, pero quien la mató está suelto. Tal vez hasta estuvo en el cerro cuando la buscábamos. No imaginábamos algo así, fuimos conscientes del final cuando encontraron la ropa. Yo no lo creía, le preguntaba al padre si tenía "un latido".
-¿Qué pasó en la búsqueda? Hubo desprolijidades.
-Pensábamos que a lo mejor se había caído y llamamos a muchos para buscarla. Inconscientemente tapamos huellas. Estuvo mal todo desde un principio, desde el momento cero. Las autoridades deberían habernos hecho bajar, cerrar todo y seguir ellos.
-¿Qué creen que pasó?
-La Justicia no tiene nada, entonces abrió un abanico muy amplio. El robo está descartado, le sacaron la ropa, la acomodaron en otro sendero, la desviaron. La ponen en el árbol y parece que después regresan para terminar de acomodarla.
-¿La llegada de la nueva fiscal del caso Alejandra Hillman cambió algo?
-Hubo un poco más de movimiento... pero nada más. Todo es muy lento. Reclamamos justicia sin violencia. Y vamos a seguir, esto no puede quedar así. Hay desesperación, corre el tiempo y cada vez menos precisiones. Confío en que alguien en este caso, que sepa algo, se quiebre y lo cuente. No creo que haya sido al azar, muy pocos sabíamos que Andrea iba al cerro. Hoy las autoridades no me dan confianza; con todo fresco no se llegó a nada. Ahora parece más difícil.
Carlos Vidosa: "Jamás pensé que mi hija podía terminar así"

"Me llamo Héctor, no te conozco. Pero mi familia está destrozada por eso te vengo a abrazar. Contá con nosotros, para lo que sea." Un hombre grandote y fuerte, que llora sin disimulo, estrecha a Carlos, el papá de Ingrid Vidosa.
La chica, de 25 años y una nena de seis, apareció asesinada en el cerro La Cruz el último martes. Estudiaba y trabajaba en la cooperativa de Carlos Paz; estaba envuelta en una relación tormentosa con Marco Haye, detenido, quien está acusado por la justicia por el delito de femicidio.
Cerca de las cuatro de la tarde de aquel día Carlos recibió un mensaje de texto. "Estoy harta, no aguanto más". Dice a LA NACION que no sabe si lo mandó Ingrid o su victimario. No puede creer lo que está viviendo.
Entre un trámite y otro, pasó unas horas con su nieta. "La llevé hasta el río, caminamos. La hamaqué. No podía mirarla. En un momento vi que tenía los ojos húmedos, llenos de lágrimas", comenta mientras algunos se le acercan para darle fuerza.
-¿Alguna vez pensó que la historia podía terminar así?
-Nunca, jamás. Nunca se me cruzó por la cabeza que pudiera haber esta violencia, esta maldad. Todavía no puedo creerlo. Me alerté cuando recibí el mensaje... no creo que fuera de ella. No lo sé. En ese momento pensé que podía pasar algo.
-¿Qué había sentido cuando fue el caso de la joven Andrea Castana?
- Que no podía existir tanta maldad dentro de una persona. Que no podía haber gente que fuera tan cruel, que matara así porque sí. Y ahora me tocó a mí. De repente se me vació el alma. Pienso y todavía no puedo entenderlo. Cuando la estábamos buscando por todos lados y empecé a ver servicios de emergencia y más policías dije... es mi hija, la mataron.
-¿Alguna vez ella le dijo que tenía miedo, que estaba amenazada?
- No... tenía 25 años, le quedaba toda una vida por delante. Estaba llena de proyectos, ideas. Era muy alegre. Ahora estoy acá y vienen todos sus compañeros a saludarme, sus amigas me abrazan. Sigo sin entender cómo puede haber tanta maldad. Quiero ser cauto, no sé si él es el culpable. Pero, el que haya sido...
La pareja de Ingrid Vidosa no tenía denuncias previas de violencia. Los familiares de la chica coinciden en que la relación era complicada, pero señalan que no sabían de violencia física. Carlos una vez lo echó a Marcos de la casa por haber agredido verbalmente a su hija.
"La relación era tóxica", definió el abogado de la familia. Ni Carlos, ni la mamá de Ingrid Vidosa, Mirta Ramallo, querían perder el contacto con ella y por eso evitaban confrontar por el tema de su relación. A la pareja se le secuestró un arma calibre 22, compatible con el tiro en la nuca que recibió la joven cuando fue hallada muerta en el cerro La Cruz.
Karina Sánchez: "No sé cómo tomar que todavía no se sepa nada"

Hernán Sánchez tenía 32 años cuando desapareció a mediados de diciembre de 2014. Era fotógrafo y vivía en la ciudad de Carlos Paz. Su familia hizo la denuncia de manera inmediata. Su cuerpo, en avanzado estado de descomposición, apareció el 13 de marzo en el cerro La Cruz.
En un árbol estaban atados los cordones de sus zapatillas. A las pocas horas el fiscal Ricardo Mazzucchi deslizó que había sido un suicidio. La autopsia comprobó fuertes golpes y una herida de arma blanca. Las versiones sobre lo que pasó son muchas, pero aún no hay ninguna certeza.
"No se puede poner en palabras tanto dolor -señala a LA NACION Karina, una de los cuatro hermanos de Hernán Sánchez-. No sé ni cómo tomar que todavía no haya indicios, que no se sepa nada."
-Siempre ustedes reclamaron que a tu hermano no se lo buscaba, ¿por qué?
-Porque no se hacía nada. No sé si porque no tenían ganas o porque no les interesaba el caso. El comisario nos decía "ya va a aparecer". Cuando pedíamos que lo buscaran nos mandaban dos agentes y a veces sin movilidad. Cuando mi papá pide el rastrillaje en el cerro La Cruz, a los pocos días de que desaparece, le contestan que ya se había buscado con canes...
-¿Qué les dijo el fiscal antes y después que encontraron el cuerpo de su hermano?
-La primera vez nos llama por las marchas de protesta que hicimos. Nos dice que no se lo buscaba porque por la temporada de verano no había personal y que, si habían sido pocos, iban a ser menos.
-¿Cambió algo con la llegada de la nueva fiscal del caso Alejandra Hillman?
-Nada. Nos pareció que era un circo montado para tranquilizarnos; sigue con la misma hipótesis que Mazzucchi. La Justicia niega cualquier indicio. A los pocos días de la desaparición les dijimos que se podían conseguir las filmaciones de las cámaras de la base del cerro y de la puerta de la casa de Hernán, a siete cuadras. Nunca se pidieron.
-¿Qué cree que le pasó a tu hermano?
-Estoy desconcertada. La única sospecha es la chica rosarina y la denuncia que hace en la ciudad de Rosario sobre que él supuestamente la abusó. También se habla de la relación de ella con grupos pesados. De Hernán se dijeron muchas cosas, que era drogadicto... No era un delincuente. No niego que algo podía tener, pero lo mezclaron con todo. Por la forma en que fue asesinado alguna mafia debe haber alrededor...
-¿Qué sentiste cuando te enteraste de la muerte de Ingrid Vidosa?
-Mucha bronca e impotencia. Cuánto más tenemos que pagar; no hay custodia, no hay cámaras de seguridad. La mataron en el mismo lugar, como si nada. Con mi hermano Hernán se ensució tanto su nombre que la gente se fue alejando; después, cuando apareció el cadáver de Andrea Castana, recibimos de nuevo el apoyo.
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