
Violencia de género
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"Ella, a pesar de lo poco que hice, seguía con Juan... Ustedes también sabían todo y acá están las consecuencias. Silva dejó de existir el viernes. No me separé de ella, estoy muerto yo también. Yo preso no voy, me voy con ella. Perdón por todo esto, se podía haber evitado. A Silvana me la llevo al cielo conmigo. La voy a abrazar tan fuerte que no nos van a poder separar, yo creo que si hay un cielo ella ya llegó pero me está esperando y me voy con ella." Así, Pablo Peralta, alias "Chicho", en una carta cuya autoría le adjudicó la policía, admitía que había tomado la decisión de matar a su ex pareja Silvana Eiriz.
El acusado plasmó su explicación en una carta que dejó el domingo pasado en la escena de la masacre, la casa de Sarmiento al 5000 en San Martín. Sin embargo, ayer, el acusado de asesinar a Eiriz y a su hija, Valeria, se negó a declarar.
Ante la abrumadora cantidad de pruebas en contra del imputado, el fiscal Fabio Cardigonde pidió que siga detenido y lo acusó de los asesinatos de Eiriz, de 49 años; de Valeria Gioffre, de 23 e hija de su ex pareja, y del intento de asesinato de Emanuel Villalba, de 23, el novio de la joven.
Según fuentes judiciales, Peralta fue acusado del "homicidio doblemente calificado por el vínculo y alevosía" de Eiriz, el "homicidio calificado por alevosía y agravado por el uso de arma de fuego" de Gioffre y la "tentativa de homicidio calificado criminis causa de Villalba".
Para el fiscal Cardigonde, el asesino se aprovechó del estado de indefensión de las víctimas y al joven quiso matarlo para lograr la impunidad de los asesinatos.
"Querida familia, les pido mil disculpas por esto. Sé que no lo van a poder entender, pero que nos fuéramos juntos fue decisión de ella, porque nos amábamos a pesar de las peleas", expresó el acusado en una carta.
La misiva fue hallada por los policías que irrumpieron en la vivienda y apresaron al imputado, quien durante seis horas simuló que tenía a las dos mujeres como rehenes, cuando las había matado antes.


