Procesaron al viudo de Adelfa e investigan los nexos con una curandera narco
ROSARIO. Reinaldo Wabeke fue procesado por el juez federal de Rosario Carlos Vera Barros por trasladar cinco kilos de cocaína. El hombre que hace casi 13 años se hizo conocido en los medios por haberse casado con Adelfa Volpe, una mujer 58 años mayor que él que murió tres semanas después de haber contraído matrimonio, apenas regresados de la luna de miel en Río de Janeiro, deberá solventar un embargo por 2.430.000 pesos. La Justicia investiga, además, la relación de este hombre de 41 años con una "mai" umbanda que está presa por tráfico de droga y que es considerada una de las principales proveedoras de estupefacientes en la ciudad de Santa Fe.
El magistrado rosarino rechazó, además, el pedido de la defensa de Wabeke para que en el contexto de la cuarentena por el coronavirus sea excarcelado, y evitar así que termine en una prisión. El viudo está detenido, por ahora, en una comisaría de la capital santafesina.
El 8 de este mes, en medio de los controles por las restricciones para circular por el riesgo de contagio del Covid-19, Wabeke y su amigo Juan Carlos Waggener fueron detenidos después del mediodía a unos metros del peaje del kilómetro 22 de la autopista Rosario-Santa Fe, a la altura de La Ribera. Los dos hombres se dirigían a Rosario, a una visita en la cárcel de mujeres, según explicó el viudo de Adelfa cuando un policía de la Agencia Vial les preguntó qué hacían en la ruta sin un permiso para circular.
El argumento de Wabeke fue incluso provocador para los policías, que cuando empezaron a mirar hacia dentro del auto vieron siete rectángulos en el asiento de atrás. No había que ser un experto para darse cuenta de que tenían el aspecto de ser panes de cocaína, algo que comprobaron unos minutos después.

Según el fallo de procesamiento que dictó el juez Vera Barros, al que tuvo acceso LA NACION, Wabeke transportaba 4,81 kilos de cocaína, que –según la investigación– tenían como destino la ciudad de Rosario. Wabeke ya había estado en esta ciudad unos días antes cuando visitó en la cárcel a la "mai" umbanda Marcela Saravia, que está presa por liderar una de las bandas más poderosas de la ciudad de Santa Fe.
El fiscal federal Jorge Onel, que investigó a la banda de "La Curandera", como llaman a la "mai", abrió un nuevo capítulo en la pesquisa para determinar cuál es la relación que une a Wabeke con Saravia.
Desde el calabozo de la comisaría donde está detenido, Reinaldo no perdió su vocación por mantener la atención de los medios de prensa. Su abogado, Martín Frassi, envió audios con la voz de Wabeke que fueron reproducidos en la radio Aire de Santa Fe. "A mitad de año sacaba el libro sobre mi vida, pero bueno... el libro quedó parado. Ahora seguiré contando nuevas historias de mi vida, nuevos capítulos. Acá atrás de donde estoy, en la bóveda de cristal", afirmó el preso.
"También tuve propuestas para estar en el Bailando, pero bueno, ahora estoy acá adentro. Si salgo iré al Bailando nuevamente, que se paró por el tema del virus y todo el quilombo que hay. El año que viene vamos a ver qué sale, seguramente haga temporada de teatro en Mar del Plata", agregó, con una voz nada apagada, a pesar de estar detenido en una celda.
En otro audio de WhatsApp, el presunto narco habló de Saravia. Contó que se había quedado al cuidado de "dos mini Yorkshire de mi querida mai".
Wabeke visitó a La Curandera" en la cárcel de Rosario tres veces en 15 días. Estuvo con la mujer el 1, el 8 y el 15 de marzo pasados, días antes de que comenzara la cuarentena.
Como publicó LA NACION el 9 de noviembre pasado, Saravia vivía en una mansión en el barrio de Guadalupe, en el norte de Santa Fe, donde fue detenida junto a siete personas en una serie de allanamientos en los que la policía de esta provincia secuestró 147,8 kilos de cocaína.
El entonces ministro de Seguridad de Santa Fe, Maximiliano Pullaro consideró que esa mujer "era la principal proveedora de cocaína del centro norte de la provincia", y apuntó que La Curandera manejaba una red de más de 30 puntos de venta y que, además, era la que lideraba la logística de esta organización.
Saravia vivía en una mansión en Echague al 6900, en Guadalupe, un barrio residencial del norte de Santa Fe, y estaba custodiada por gente armada, que eran los que también se ocupaban de otras tareas domésticas bajo estricto control, como llevar sus hijos a la escuela.
La Curandera formaba parte de la banda liderada por Vicente Pignata, quien está prófugo desde 2017 y había comprado la casa en el country El Paso del basquetbolista de la Generación Dorada Carlos Delfino, cuyo procesamiento por lavado de dinero fue confirmado a principios de octubre pasado por la Cámara Federal de Rosario, tras una investigación que llevó adelante el fiscal Walter Rodríguez.
En la causa se acreditó la extraña relación comercial entre Delfino y Pignata, con la dudosa cesión de una propiedad ubicada en el country El Paso que estaba a nombre de la off shore uruguaya Parmery Trading SA, que la cedió mediante un contrato de comodato gratuito por 95 años al basquetbolista. Y este luego celebró con Pignata un contrato de alquiler con opción de venta por 500.000 dólares.
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