Quilmes: la defensa de Jorge Ríos intenta probar que el ladrón muerto estaba armado

Crédito: Quilmes ahora
Milagros Moreni Nimer
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12 de agosto de 2020  • 14:52

Jorge Ríos casi no puede dormir. Todavía no se recupera de lo que pasó hace casi un mes, el 17 de julio pasado, cuando seis delincuentes entraron tres veces a robar en su casa de Quilmes, la misma madrugada, y, en una secuencia que todavía es objeto de análisis judicial, mató a Franco Martín Moreyra, uno de ladrones, miembro de la barra brava del "Cervecero". Este herrero de 71 años sostiene que siguió al delincuente que huía de su vivienda y le disparó en uso de su derecho a defender su vida, quizás embargado por un estado de emoción violenta.

Sus familiares afirman que no está bien emocionalmente, que recibe tratamiento psicológico y también kinesiológico, porque le quedaron secuelas y lesiones en el esternón por los golpes que recibió. Pero, a pesar de todo, son optimistas y sostienen que "dentro de todo está bien". Su defensa intenta probar que mató porque, de lo contrario, lo hubiesen matado a él. Al respecto, se apoyan en un reciente resultado pericial que reveló la existencia de rastros de pólvora en sus manos. Con esto, los abogados del herrero jubilado intentarán probar que el ladrón estuvo armado, sea con un arma propia -que no apareció- o con la propia pistola de Ríos, en algún forcejeo.

La presencia de plomo, bario y antimonio refleja los residuos de un disparo de arma de fuego. Según dijo uno a LA NACION uno de los abogados del jubilado, Fernando Soto (el mismo que ejerce la defensa del policía Luis Chocobar), a partir de esta revelación analizan dos hipótesis de defensa.

"Una es que Moreyra tenía un arma y la disparó durante el asalto. La otra es que el arma de Jorge se haya disparado mientras se defendía del brutal ataque. Como el ladrón quería sacarle el arma, esta pudo haberse disparado durante el forcejeo por la propia acción de Moreyra", explicó el letrado.

Soto y Alejandro Marino Cid Aparicio, el otro abogado del herrero, afirmaron que la última opción "explicaría que el ladrón haya tenido pólvora en las dos manos, ya que si hubiera tenido su propia arma, no caben dudas de que hubiera matado a Ríos".

Durante la mañana y el mediodía de hoy, a las 10 y a las 12.30, se hicieron nuevos peritajes en el laboratorio de la Policía Científica, en Lomas de Zamora. Mañana se harán pruebas químicas aunque, según Cid Aparicio, "no está claro de qué, porque el fiscal no lo ha precisado".

Hoy, en el peritaje, se hizo un análisis sobre la ropa de Moreyra y no encontraron restos de deflagración lo que indicaría que no hubo disparo a corta distancia, según informó la defensa de Ríos.

"Esto tiene relevancia porque si el disparo no fue hecho a poca distancia fue dentro de la casa de Ríos, en el forcejeo o cuando disparó al bulto a una distancia de 20 o 25 metros", explicó Soto.

Después del robo comenzó una pesadilla para la familia Ríos, integrada por el herrero, de 71 años, y tres hijos (dos mujeres y un varón). Recibieron amenazas e incluso familiares de Moreyra fueron hasta su casa a intimidarlos, por lo que decidieron vender la propiedad de Ayolas al 2700 y abandonar toda una vida en esa zona de Quilmes Oeste para mudarse a uno en el que puedan tener más tranquilidad.

La causa contra Ríos está caratulada como "homicidio agravado por el uso de armas", mientras que a los ladrones se les imputa "hurto agravado con escalamiento" (por haber entrado tres veces en la misma noche) y "robo con armas" (respecto al destornillador usado para atacar al herrero). Sobre esto Soto mostró sorpresa y dijo: "Es increíble que no haya una calificación por lesiones, porque se las produjeron y lo torturaron. Por esa razón nosotros vamos a hacer una presentación".

Por el ataque a Ríos están detenidos los cinco cómplices de Moreyra: Christian Chara, de 23 años; Martín Salto, de 27; David Ezequiel Córdoba, de 25, y Claudio "Peque" Dahmer, de 27.

Rechazan la recusación del fiscal que imputó al jubilado

La defensa de Ríos había pedido apartar al fiscal Ariel Rivas, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 1 de Quilmes, a cargo de la investigación de los hechos, pero anteayer la Justicia de Garantías rechazó la solicitud por no estar de acuerdo con los argumentos de los abogados del imputado.

Soto y Cid Aparicio manifestaron que "Ríos es una persona notoriamente vulnerable en razón de su avanzada edad y precaria salud" y agregaron que sufrió heridas y tratos "inhumanos y degradantes", entre otras cuestiones.

La resolución que confirma a Rivas como encargado del expediente lleva la firma del juez de Garantías N°2 de ese departamento judicial, Martín Nolfi, y justifica la decisión al no ser suficiente "la mera alegación de extremos que no van acompañados puntual y específicamente de los elementos que los demostrarían".

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