Recoleta: le robaron US$30.000 a un cambista y ahora están por ir a juicio
Los sospechosos citaron a la víctima en un departamento y, después de amenazarla con armas, la golpearon y le sustrajeron el dinero
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Eran las 14 cuando llegó al edificio situado en Junín al 1600, en Recoleta. Le abrió la puerta una mujer vestida con un ambo rosa, lo hizo entrar en uno de los departamentos y le dijo: “Ahora te va a atender la doctora”. Pero todo era una trampa. De pronto, aparecieron tres hombres armados que lo golpearon y le robaron los 30.000 dólares que había llevado para cambiar por 45.900.000 pesos.
La víctima era el empleado de un cambista. Ahora, cuatro meses después del robo, la falsa secretaria de la doctora, un joven de 21 años y un hombre de 43 años están a punto de ir a juicio por los delitos de robo agravado por haberse cometido en poblado y en banda y por su comisión con arma de fuego, cuya aptitud para el disparo no puede tenerse acreditada, y privación ilegal de la libertad agravada.
“Al menos desde el 27 de agosto pasado, los encausados fueron captados por la cámara de seguridad del edificio [situado en Junín al 1600] realizando actividades claramente preparatorias”, explicó el fiscal Leonel Gómez Barbella en el requerimiento de elevación a juicio presentado ante la jueza Vanesa Peluffo, según informó el sitio de noticias de la Procuración General de la Nación, www.fiscales.gob.ar.
El caso no está cerrado. El representante del Ministerio Público y detectives de la Policía de la Ciudad continúan la investigación para lograr identificar a un cuarto sospechoso que participó del plan criminal, informaron a LA NACION fuentes judiciales.

El robo ocurrió el 1° de septiembre pasado. El día anterior, el jefe de la víctima había chateado por WhatsApp con la supuesta doctora, que se hacía llamar Mercedes, para arreglar la operación de cambio de divisas: $45.900.000 por 30.000 dólares.
Como se dijo, la cita era en un edificio de Recoleta. “El cambista le entregó a su empleado un paquete con el dinero y la dirección a donde debía ir. Ese mismo día, antes del mediodía, el delincuente Lautaro C., el sospechoso de 21 años, fue al edificio y le retiró al encargado las llaves del departamento 7 C donde se cometió el robo. Una hora después, el imputado bajó a abrirles la puerta a sus tres cómplices”, según se desprende del expediente judicial, al que tuvo acceso LA NACION.
Después, todo fue rápido. La víctima, una vez dentro del departamento, fue amenazada y golpeada. Y le sustrajeron el paquete donde estaban los 30.000 dólares.
“Luego, los delincuentes llevaron al empleado del cambista a una habitación donde le dijeron que ‘esto es contra su jefe’, mientras uno de los hombres le ató las manos con precintos. Antes de irse, los ladrones le avisaron a la víctima que iban a dejarle abierta la puerta y su celular dentro de un placar”, según el citado sitio de Internet.
Los delincuentes escaparon en una camioneta Ford EcoSport que habían estacionado en un estacionamiento situado en Junín al 1800, a 200 metros del edificio donde ocurrió el robo.
La víctima salió del departamento y en el pasillo pidió auxilio. Un vecino, de profesión psicólogo, le cortó los precintos y después llamó a su jefe, quien hizo la denuncia en la Comisaría Vecinal 2A de la Policía de la Ciudad.
La investigación quedó delegada en el fiscal Gómez Barbella, quien tuvo la colaboración de detectives de la División Robos y Hurtos Norte de la fuerza de seguridad porteña.
Tras tareas investigativas, los detectives policiales lograron identificar a tres sospechosos. Con las pruebas incorporadas al expediente, el representante del Ministerio Público Fiscal solicitó una serie de allanamientos en Villa Madero, en La Matanza, donde fueron detenidos los tres delincuentes.
En poder de Lautaro C., el personal policial secuestró una mochila, donde había dos pistolas Bersa -calibres 380 y 22- con sus cargadores y 21 municiones, junto a 27 precintos negros y un ambo, lo que para el fiscal “le otorga mayor sustento al relato de la víctima” porque serían de similares características a los utilizados el día del robo.
“El aspecto objetivo exigido por el tipo penal de robo se ha visto satisfecho en tanto los nombrados, junto a un hombre no identificado, sustrajeron ilegítimamente una suma de dinero ejerciendo para ello violencia sobre la víctima, al maniatar, propinar golpes y amedrentarlo con armas de fuego”, sostuvo el fiscal en el requerimiento de elevación a juicio, al que tuvo acceso LA NACION.
Sobre el delito de la privación ilegítima de la libertad, el representante del Ministerio Público explicó: “La víctima permaneció privada de su libertad habiendo sido maniatada y encerrada en el departamento, aplicándole intimidaciones y golpes, no solo mientras se consumaba el injusto sino que después de que se dieron a la fuga, la dejaron en esas condiciones atada sus manos con precintos en la habitación. En el caso bajo análisis, excedió la mera privación durante el hecho del robo, pues como se dijo, la privación perduró hasta que pudo ser rescatado por un vecino, ya que los imputados se retiraron y la privación de la libertad continuó. Se ha verificado una secuencia delictiva en la que los imputados son coautores activos del accionar desde sus inicios”.
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