Superación: en un peligroso barrio, creó un merendero y un club para honrar a su hijo asesinado
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En la mañana del 17 de mayo de 2015, Joshua "Toti" Vaello -un joven de 21 años- fue asesinado de un tiro en el estómago cuando regresaba de un bar con sus amigos. Aquel día, caminaron en grupo y todos juntos llegaron a la intersección de las calles Darwin y Canadá; en esa misma esquina del barrio bonaerense de Villa Fiorito donde se reunían cada día, repentinamente, tres delincuentes aparecieron en un automóvil, sacaron sus armas y dispararon sin motivos contra los jóvenes. Pasaron cuatro años desde aquel homicidio y todavía los vecinos, amigos y familiares de "Toti" no pueden hablar sobre él sin llorar. No pueden recordarlo sin mirar el piso o el cielo para ahogar la tristeza de sus ojos.
Durante la noche, una tormenta cayó sobre estas calles, que ahora están inundadas. Cristian Vaello, el padre de "Toti", camina con calma por el barrio, y con la mirada firme recorre la misma vereda de tierra en la que murió su hijo. Tiene rabia, pero nunca buscó venganza. Por el contrario, junto a los amigos del joven asesinado, decidieron crear un merendero para los niños de la zona.Además, refundaron y sacaron adelante el club Sociedad de Fomento Darwin, una institución barrial adonde "Toti" jugó sus primeros partidos de fútbol, y que -pese a tener casi 60 años de historia- estaba completamente abandonado. Y fue así que el dolor sirvió como impulso para que un viejo galpón destruido se transformara, tras el quiebre de una muerte inesperada y con el esfuerzo de decenas de personas, en un club que actualmente funciona como el principal punto de reunión para los vecinos de Villa Fiorito.

"Cuando los chicos pasan una hora más en el club, están una hora menos en la calle. Por eso los convocamos, para que estén acá adentro. En las esquinas hay problemáticas como las drogas. Los que no tienen trabajo salen a robar y muchas otras cosas más. Por eso creamos los equipos de futsal", explica a LA NACIÓN Cristian Vaello, el padre de "Toti".
"No es fácil ser referente de estos chicos, que enfrentan diferentes problemas, pero ellos me respetan y eso me hace bien. A muchos de los pibes les salvamos la vida, pero también tenemos los casos de chicos que venían al club y que se han suicidado por sus adicciones", agrega el hombre.

"Los chicos piden auxilio. Te llaman a las dos, tres de la mañana. Yo soy el entrenador de los equipos de fútbol y no quiero que estén en la esquina. En estas calles es así. Nos cuidamos entre nosotros. Perdí a mi hijo pero, ahora, de alguna forma, es como si tuviera 40 hijos. El club me permitió recuperar la vida luego de que mataron a Toti. Este lugar estaba casi abandonado. Los chicos venían a drogarse adentro del club... y ahora vienen de todos los barrios para conocernos por nuestros logros deportivos. Vienen chicos de otras zonas a entrenar y a sumarse a los equipos. Hay algunos jóvenes del barrio, seis o siete, que son referentes y tienen llaves de la cancha, porque preferimos que estén acá y no en la calle", cuenta Cristian.


El camino hacia una condena
En noviembre de 2017, el Tribunal Oral en lo Criminal 1 (TOC 1) de Lomas de Zamora condenó a Adrián Santillán Torres a la pena de 11 años de prisión, durante un juicio abreviado, por el homicidio de "Toti". Luego de asesinar al joven boxeador, Santillán Torres permaneció prófugo durante más de un año y escapó de al menos 20 allanamientos.
Por ese motivo muchas personas del entorno de la víctima presumen aún hoy en día que el criminal contaba por aquel entonces con algún tipo de protección. Con contactos relacionados a su historial delictivo. Sin embargo, finalmente, el homicida fue capturado en el partido de Ezeiza luego de un tiroteo con agentes bonaerenses.

Cuando murió mi hijo no sentí rencor, ni busqué venganza. Busqué justicia para que el asesino no cometiera otro delito, pero la justicia para los pobres siempre tarda un poco más

Cuatro años después del crimen, parado en medio de la cancha de la Sociedad de Fomento Darwin, Cristian ríe y llora al mismo tiempo, mientras recuerda anécdotas, historias, imágenes: "Toti fue un amigo, un hijo, un compañero. Era un pibe sano, que practicaba boxeo y viajaba a las provincias para alentar a su club, Huracán. Nos abrazábamos siempre, íbamos juntos a la cancha y sacábamos fotos en la tribuna. Hasta que lo mataron, yo no era consciente de qué tan fuerte es el amor por un hijo".
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