Un pedido de captura muestra que el fútbol profesional es la fachada preferida del narco más buscado en el Mercosur
El exarquero Víctor Centurión quedó vinculado a Sebastián Marset por el fútbol y por el contrabando de cocaína
7 minutos de lectura'


ROSARIO.-El arquero Víctor Centurión fue campeón con Olimpia, levantó la Copa Paraguay con Guaraní y defendió el arco de la selección paraguaya. Pero el último club donde jugó fue el que le cambió la vida: Rubio Ñu, el equipo que el narco uruguayo Sebastián Marset, líder de Primer Comando Uruguayo (PCU), había convertido en una máquina de lavar dinero. Pero la relación entre Centurión y Marset no era sólo futbolística. Este martes, la Policía Nacional de Paraguay llevó adelante nueve allanamientos simultáneos en el marco del Operativo Nexus II para capturar al arquero, que se volvió a esfumar en un país atravesado por una corrupción endémica, donde los vínculos entre el crimen organizado y el Estado quedan al descubierto en este tipo de casos.
Centurión está actualmente prófugo, acusado de coordinar vuelos clandestinos cargados con cocaína. Dejó las canchas de fútbol y los tres palos para dedicarse de lleno, según la investigación que lleva adelante la fiscal Ingrid Cubillas, a organizar embarques de droga para una célula que se desprendió de la estructura de Sebastián Marset, también prófugo, conocido como el narco uruguayo de las mil caras.

Según informaron fuentes judiciales a LA NACION, el operativo para detener a Centurión arrancó a las 6 en Asunción, y en las localidades de Mariano Roque Alonso, Itacurubí de la Cordillera y Yataity del Norte —el pueblo natal de Centurión, en San Pedro—, además de requisas en las cárceles de Emboscada y Encarnación. Fueron detenidas tres personas, pero las dos más buscadas, como Centurión y Dionisio Manuel Cáceres Cabrera, un empresario deportivo señalado como el otro articulador principal del esquema, lograron huir.
Los detenidos permiten mapear la estructura, que tiene un vínculo directo con el fútbol y el narcotráfico. Luis Miguel Molinas Brítez, de 39 años, apodado “Chon”, exjugador de futsal de Cerro Porteño, cayó en Barrio Obrero y se llamó al silencio. Álvaro Enrique Cáceres Cabrera, de 28, hermano del prófugo Dionisio, fue detenido en otro allanamiento. Y Cindy Ruth Peralta Alderete, de 31, esposa de Cáceres, fue apresada bajo sospecha de operar como testaferro: a su nombre figuran inmuebles rurales, casas de veraneo y vehículos de alta gama cuyo origen los investigadores no logran justificar. Varias de esas propiedades quedaron bajo administración de la secretaría paraguaya de bienes incautados.
El comisario Fernando Ruiz Díaz, jefe de inteligencia de Antinarcóticos, reveló que la organización usaba el fútbol para lavar fondos del narcotráfico. “Ocultaban dinero con transferencias de jugadores, venta de futbolistas y viajes al extranjero”, detalló a los medios guaraníes.

La cocaína llegaba desde Bolivia y Colombia en vuelos clandestinos que coordinaba Centurión; se distribuía mayoritariamente hacia Brasil y un remanente alimentaba el narcomenudeo local, vendido en partidos de piki vóley en Asunción y el Departamento Central. En paralelo, la fiscalía detectó al menos 20 envíos de cocaína a España mediante encomiendas despachadas por el Aeropuerto Silvio Pettirossi, oculta dentro de aparatos electrónicos.
La conexión entre Centurión y Sebastián Marset nació a partir de junio de 2021, cuando el narcotraficante uruguayo se vinculó al club Rubio Ñu como inversor y contratista. En ese momento no era una figura mediática del mundo criminal. El narco uruguayo rápidamente tomó el control operativo de la entidad: vendió jugadores jóvenes al Trikala, un club de la segunda división griega, en transferencias que los investigadores consideran infladas y diseñadas para blanquear dinero. Las comisiones de agente se pagaban a su hermano Diego. Para reemplazar a los que exportaba, fichó veteranos sin costo. Uno de ellos fue Centurión, un arquero de 35 años con pasado de selección.
Rubio Ñu recibía fondos a través de contratos de sponsoreo firmados con Total Cars, una de las empresas fantasma de Marset. Un esquema que logró exponer a los investigadores como se movía y lavaba el dinero sucio, que reingresaba al circuito como ingresos comerciales legítimos del fútbol.

En septiembre de ese año, Marset viajó a Dubái con un pasaporte paraguayo falso. Su plan era seguir a Grecia para cerrar personalmente la venta de cuatro jugadores de Rubio Ñu al Trikala, a 200.000 dólares cada uno. Pero en los mostradores de Emirates discutió con el personal durante el control migratorio, los funcionarios sospecharon, mandaron a analizar el documento y lo enviaron preso. El pasaporte se lo había conseguido Mauricio Schwartzmann, su “gerente comercial” en Paraguay, un operador clave que según chats interceptados por Europol coordinaba envíos de cocaína a Europa junto a Miguel Ángel Insfrán, alias Tío Rico.
Lo que siguió fue un escándalo que hizo tambalear al gobierno de Luis Lacalle Pou, porque el gobierno uruguayo le emitió a Marset un pasaporte legítimo en tiempo récord a través de su consulado en Emiratos Árabes, en un episodio que terminó con la renuncia de varios funcionarios y un escándalo diplomático. Marset quedó libre y desapareció. Pero Schwartzmann no corrió la misma suerte. El 12 de septiembre de 2021, días después de la detención en Dubái, fue acribillado por al menos tres sicarios cuando llegaba a su casa del barrio Jara de Asunción. Los investigadores creen que Marset ordenó su ejecución: lo culpaba de su captura por haberle dado un pasaporte defectuoso. Otros opinan que fue quien filtró a la DEA esa información.

Ese crimen es el que conecta directamente la historia de Dubái con la célula llamada Nexus, que empezó a ser desmantelada este martes, aunque con un resultado amargo, ya que los principales acusados lograron huir. En diciembre de 2025, durante la primera fase del operativo, la policía de Paraguay allanó la residencia de Diego David Giménez Arámbulo, identificado como líder de esa estructura narco en Paraguay, y encontró un revólver que fue identificado como la tercera arma utilizada en el asesinato de Schwartzmann. Giménez Arámbulo había sido señalado en la causa A Ultranza Py como parte de la red de Marset. El fiscal que investigaba esa causa era Marcelo Pecci, quien fue ejecutado en su luna de miel en la isla de Baru, en Colombia, el 10 de mayo de 2022.
Giménez Arámbulo quedó detenido, pero no dejó de operar en el universo narco: en la requisa a su celda de Emboscada durante el operativo Nexus II, los agentes incautaron un teléfono celular y pasajes aéreos a Bolivia y Colombia.
Este nuevo capítulo que tiene a Marset y a Centurión como protagonistas expone el poder de esta organización narco en el movimiento de dinero y la expansión logística que llega a la Hidrovía Paraná-Paraguay. Según varias inviestigaciones judiciales, Marset fue quien aprovechó las ventajas logísticas de la ruta fluvial del Paraná con salida al Atlántico.
Los contenedores cargados con cocaína salían de Villeta, descendían 1800 kilómetros por los ríos Paraguay y Paraná, hacían trasbordo en puertos argentinos —Buenos Aires, Rosario, San Lorenzo— y seguían rumbo a Europa camuflados entre cargamentos de harina de soja, pintura o azúcar. Se incautaron 53 toneladas vinculadas a esa ruta. En febrero de 2022, el operativo A Ultranza Py desbarató la mayor investigación contra el narcotráfico en la historia de Paraguay. Marset fue imputado y huyó.

En julio de 2023, más de un centenar de policías bolivianos fueron a buscarlo a una mansión en Santa Cruz de la Sierra donde vivía desde hacía diez meses. Escapó una hora antes, alertado por una filtración. Desde entonces; Marset es un fantasma con alerta roja de Interpol, pedidos de captura de tres países y una recompensa de dos millones de dólares ofrecida por el Departamento de Estado norteamericano.
Pero sus estructuras siguen vivas, y operan como franquicias. La célula que investiga la fiscala Cubilla es una la prueba. La organización que en 2021 lavaba dinero con transferencias de jugadores a Grecia y la que hoy hace lo mismo con Centurión y Cáceres como brazos operativos comparten más que un método, como es una red de contactos y al menos un arma homicida que conecta ambas tramas.
1Tragedia en cadena en Salta: atropelló a un ciclista, huyó y murió al chocar de frente en la Ruta 68
2Los adolescentes que decidieron matar por placer para generar “impacto”, eligieron a una amiga como víctima y filmaron su plan
3Un exarquero de Olimpia de Paraguay, detrás de la banda que se desprendió del narco de las 1000 caras
4Desbaratan en Saavedra un desarmadero con autopartes valuadas en $25 millones






