Una pista clave: La mafia del juego clandestino estaría detrás del brutal doble crimen de los hombres que fueron carbonizados
La hebilla de un cinturón permitió a los investigadores judiciales avanzar con la identificación de una de las víctima
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SANTA FE.- Una hebilla chamuscada en el cinto que usaba un hombre asesinado y prendido fuego una semana atrás en un camino rural próximo a la ciudad de Gálvez, 80 kilómetros al sur de esta capital, parece ir convirtiéndose en la punta de un iceberg para resolver un doble crimen mafioso, descubierto en la madrugada del 19.
Inicialmente, los investigadores hicieron trascender que posiblemente las víctimas mortales halladas al costado de una camioneta incendiado, habrían tenido ese final por su vinculación con el narcotráfico, que utiliza muy seguido ese procedimiento de ajuste de cuentas. Sin embargo, cuando aceleraron su trabajo y en base a informes del personal especializado, se encontraron que a pesar del fuego, que terminó incinerando los cuerpos de los dos hombres y el vehículo en el que se trasladaban, había una hebilla de un pantalón, con las iniciales “DC”, que dio lugar a una búsqueda sobre una persona que podría estar desaparecida.
Sin embargo, el primer inconveniente apareció cuando pasaban los días sin que alguien reclamase los cuerpos hasta que desde Recreo, una ciudad al norte de esta capital, una familia informó –varios días después- sobre un desaparecido en la fecha en que se encontraron los cuerpos.
Así, se fueron reuniendo elementos para terminar descartando la hipótesis de una venganza narco, dando lugar a las sospechas sobre un caso vinculado al juego clandestino y la usura.
Según informes a los que tuvo acceso LA NACION, las iniciales encontradas en la hebilla de un cinto, coinciden con las de un hombre radicado en la ciudad de Recreo. Sería el conductor de la Toyota Corolla Cross, consumido por las llamas y hallado por un peón que circulaba por la zona próxima a la Ruta Provincial 80, que conecta la región con la autopista Santa Fe-Rosario. La identificación de los cadáveres se demoró ya que los análisis correspondientes se realizaron en Rosario.
El hombre que encontró la camioneta y los cuerpos quemados reiteró en sede judicial que no advirtió la presencia de ningún individuo cerca de la escena. Por ahora, los investigadores estiman que los cuerpos de las víctimas podrían haber sido asesinados en otro lugar y luego llevados hasta donde fueron encontrados, donde se provocó el incendio.
El fiscal del Ministerio Público de la Acusación (MPA) de los Tribunales de Coronda, cabecera del departamento San Jerónimo, Marcelo Nessier, dispuso varias medidas, entre ellas la extracción de muestras de sangre a familiares de la persona que vestía el cinto hallado. Se cree que tras la confirmación de la identidad –que por ahora se mantiene en reserva- se dispondrán medidas que amplíen la investigación con el propósito de comprobar la identidad de la segunda víctima, a partir de lo cual se irán efectuando procedimientos investigativos para resolver el caso.
Trascendió este sábado a la tarde que otra familia, en este caso radicada en esta ciudad, habría denunciado en las últimas horas la desaparición de uno de sus miembros, que por razones de afinidad con la otra persona buscada, podría ser la segunda víctima. En este caso, también se citó a un familiar denunciante para tomar muestras de laboratorio a los fines de compararlas con el patrón genético del fallecido NN.
Si bien se mantiene el hermetismo sobre el caso, en las últimas horas trascendió un dato referido al móvil que podría haber desencadenado los asesinatos.
Al parecer, los investigadores ya dejaron de lado la hipótesis de un doble crimen narco y trabajan en firme sobre la teoría que asocia el juego clandestino y la usura, como claves del suceso.
Una herramienta de gran ayuda para el caso fueron las denominadas “cámaras LPR” -son las que toman las patentes- ubicadas en su mayoría en la ciudad de Santa Fe. En uno de los puntos de control, el sábado 19, en horas de la mañana, una cámara tomó a la Toyota Corolla Cross saliendo de Santa Fe, rumbo a Santo Tomé, donde el supuesto conductor, portador del cinto con la hebilla que se convirtió en un elemento clave para comenzar a resolver el caso, fue a visitar a su madre. Cerca del mediodía del sábado, la misma cámara muestra el regreso del vehículo a la ciudad capital, que es el último registro efectivo hasta el horario del crimen.
Además, se supo que al volver a Santa Fe, una segunda persona -también desaparecida- se subió a la camioneta que finalmente apareció quemada en zona rural de Gálvez.
Los miembros de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) requirieron todas las cámaras de la autopista Santa Fe-Rosario y la Autovía Santo Tomé-San Francisco, los peajes, y de la zona urbana y accesos a Gálvez, San Genaro, e incluso la ciudad de Rosario, para definir la ruta que podrían haber usado los criminales.
Según pudo saber LA NACION, se habrían logrado testimonios que indicarían que las víctimas habrían tenido a su cargo el manejo de un espacio dedicado a administrar el juego clandestino en la región, de Santa Fe hacia el norte. No se descarta que la venganza por usura haya podido ser un elemento saliente en la decisión que adoptaron los asesinos para terminar de esta brutal manera con la vida de los dos hombres que aún no fueron identificados oficialmente.
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