Vecinos de Turdera denuncian que viven en el "triángulo de las Bermudas" de la inseguridad
Lomas de Zamora. Una zona delimitada por las vías y una avenida es escenario de reiterados robos; "es como el triángulo de las Bermudas, pero de la inseguridad", se quejan las víctimas
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Enmarcado por las vías de dos ramales del ferrocarril Roca y la avenida Hipólito Yrigoyen, que deberían actuar como barreras físicas para el movimiento de los ladrones, ese triángulo de 58 manzanas en Turdera aparece casi como un barrio cerrado en el que los vecinos podrían contar con cierto grado de tranquilidad.
Pero la realidad expone una situación distinta. "Esto es como el triángulo de las Bermudas, pero de la inseguridad. Hace más de tres años que los vecinos que vivimos en este barrio nos convertimos en víctimas de robos constantes", expresó Daniela, de 38 años, habitante de esta zona cercana a la estación Turdera, en Lomas de Zamora.
Según los vecinos consultados por LA NACION, se registran al menos cuatro violentos robos por día en ese polígono de 58 manzanas.
"En los últimos nueve años me asaltaron cuatro veces. El último robo ocurrió hace cinco meses. Dos delincuentes entraron en mi negocio, me pegaron un culatazo en la frente y otro en la parte superior de la cabeza. Querían plata y las llaves de mi auto. No dejaban de pegarme. Les pedí que se tranquilizaran, que pararan de golpearme. Entonces se fueron", relató Diego De Marco.
Él tiene su negocio a media cuadra de la avenida Hipólito Yrigoyen, en una zona transitada e iluminada, pero ese contexto no bastó para convertirse en un obstáculo para los asaltantes, que aún no fueron detenidos.
Tampoco fueron apresados los dos delincuentes que hace dos semanas irrumpieron en la casa de Claudio D'Arielli, un chapista de 47 años que tiene un taller en el mismo terreno en el que se asienta su hogar, en San Rafael y Reconquista.
Durante tres horas, los malvivientes tuvieron como rehenes a Claudio y a su novia. Ni la policía ni los vecinos aparecieron en esos 180 minutos escalofriantes.
"Me acosté a dormir y a los 25 minutos escuché un ruido parecido al de una explosión. En ese momento los perros comenzaron a ladrar desaforadamente. Salí al pasillo y cuando estaba por llegar al living me pegaron un culatazo y me tiraron al piso", recordó, aún conmocionado, el mecánico.
Sin protección
Turdera no tiene comisaría. Según los vecinos, en el momento del asalto contra D'Arielli, en el destacamento instalado en el barrio, en Santo Tomás y Alvarado, solo había un móvil para que los efectivos pudieran recorrer las 58 manzanas.
"Los asaltantes me preguntaban dónde estaba la plata. Rompieron una de las puertas de la habitación y tomaron cautiva a mi novia. Entonces, para obligarme a que les dijera dónde tenía los diez mil dólares que exigían, comenzaron a pasarle un cuchillo por el cuello y amenazaban con matarla", relató Claudio.

En este barrio lomense tampoco cuentan con alarmas vecinales, y aunque hay no más de diez cruces en la avenida Hipólito Yrigoyen, no hay ni cámaras de seguridad ni policías para vigilar esas eventuales vías de escape de los asaltantes.
"Me dijeron que me habían 'entregado'. Yo insistía en que no tenía lo que pedían. Me torturaron, me clavaron seis puntazos con un cuchillo; al mismo tiempo, me pusieron un revólver en la boca. En un momento me metieron una sábana en la boca, me agarraron entre dos y me tenían presionado contra el piso, asfixiándome", expresó el mecánico asaltado.
Después de tres horas, durante las que le dieron vuelta el taller, los delincuentes huyeron con poco más de un millón de pesos en efectivo y con dos valijas con ropa, artículos electrónicos y otros objetos de valor de D'Arielli. Nadie los detuvo.
Mientras tenían cautivos al chapista y a su novia, los asaltantes recurrieron a handies para escuchar la frecuencia policial. Sabían que no había uniformados recorriendo el barrio esa madrugada.
Antes de irse, los delincuentes me amenazaron. Me advirtieron que no hiciera la denuncia porque vendrían y me matarían
Cuando logró liberarse de las ataduras, Claudio pidió auxilio. Su novia estaba seriamente afectada por la situación traumática que había vivido. A él tuvieron que internarlo en el Hospital Gandulfo, de Lomas de Zamora. Había perdido mucha sangre por las heridas recibidas.
"Además de que faltan uniformados de la policía bonaerense, tampoco aparecen los móviles con personal de la patrulla municipal. Hace dos días, debido a la trascendencia que tuvo el caso de Claudio, mandaron efectivos e hicieron operativos. Pero sabemos que son espasmos y que pronto nos abandonarán", concluyó uno de los atribulados vecinos.
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