2018 fue el segundo año más caluroso de la historia de la ciudad de Buenos Aires

El Servicio Meteorológico Nacional confirmó que 2018 fue el año más cálido de la historia después de 2017; en el tercer puesto figura 2015; las cifras evidencian que la Capital no escapa al calentamiento global
El Servicio Meteorológico Nacional confirmó que 2018 fue el año más cálido de la historia después de 2017; en el tercer puesto figura 2015; las cifras evidencian que la Capital no escapa al calentamiento global Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk
Soledad Vallejos
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3 de enero de 2019  • 12:22

Confirmado: 2018 se convirtió en el año más cálido de la historia en la ciudad de Buenos Aires , después de 2017, según informó el Servicio Meteorológico Nacional.

Las cifras evidencian que la Capital registra un alza de temperaturas, en sintonía con la tendencia global registrada por la Organización Meteorológica Mundial.

Los expertos en clima definen el fenómeno local como "isla urbana de calor", que se produce debido al déficit entre cantidad de habitantes y espacios verdes, el crecimiento de la construcción y la contaminación ambiental.

Según el Servicio Meteorológico Nacional , la temperatura media anual del año pasado fue de 18,6°, una anomalía de 0,7° por encima del valor medio anual de referencia, ubicado en 17,9 grados centígrados. La marca de 2018 le pisa los talones al primer puesto que obtuvo 2017, que batió el récord con una temperatura media anual de 18,7°C.

Como se dijo, la Organización Meteorológica Mundial destaca que también a nivel global se baten marcas de temperaturas cada vez más elevadas.

En un desglose por estaciones de lo sucedido el año pasado, el climatólogo del SMN José Luis Stella señala que los primeros cuatro meses de 2018 fueron extremadamente cálidos: "Durante el verano se registraron cuatro olas de calor, que se prolongaron durante varios días y con temperaturas que alcanzaron los 37 grados". Para los porteños, y sobre todo para los amantes del frío, el peor mes fue febrero. De acuerdo con la información del SMN, se registraron varios fenómenos durante la temporada estival. "Dos de las olas de calor más intensas se dieron en febrero. La primera entre los días 6 y 8, y la segunda entre el 15 y el 18", detalla Stella.

Pero fue durante el otoño y la primavera, agrega el experto, cuando dominaron las anomalías positivas más significativas, con temperaturas mínimas y máximas por encima de los valores promedio para la época. Abril fue quizás el período más desconcertante porque, cuando los porteños esperaban el alivio, sorprendió con números insólitos y un valor de temperatura medio de 21,4° centígrados. "Algo inusual, eran días de verano en pleno otoño", recuerda Stella.

Para Carolina Vera, investigadora del Conicet y profesora del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos en la UBA, los cambios de las temperaturas medias son el reflejo de la combinación de la variabilidad natural del clima con el calentamiento global antropogénico, aquel provocado por las distintas actividades humanas desde el inicio de la Revolución Industrial. "Es de esperar que por la actividad natural del clima haya años más cálidos y otros más fríos. Entre 2015 y 2016, por ejemplo, se registró un intenso fenómeno de El Niño, lo que explica en parte el aumento que se dio en la temperatura media. Es lógico que a la gente siempre le impacte más hasta dónde pueden llegar las temperaturas máximas. Pero en un contexto de calentamiento global, es apropiado hacer foco en la tendencia de las temperaturas mínimas", opinó.

Sobre este punto, los datos del SMN también revelan anomalías para los valores mínimos registrados tanto el año pasado como en 2017. En abril, por ejemplo, la mínima promedio esperada (según la referencia que rige para el período 1981-2010) es de 13,8° centígrados. En 2018, este valor promedio trepó a los 18,6° centígrados. En los meses de mayo y septiembre de ese mismo año, cuando lo normal hubiera sido tener valores mínimos de 10,7° y 10,3°, el promedio fue de 13,2° y 13,8°, respectivamente. Y durante los meses de verano la tendencia se mantuvo, ya que en lugar de los 13,6° de mínima esperados para la temporada estival, el promedio trepó casi a los 15°.

Sobre el invierno

La principal diferencia entre los dos últimos años más calurosos en la Capital -y una de las claves para que 2018 no desplazara a 2017 del primer lugar del podio- la tuvo el invierno. "Junio y julio fueron meses más fríos que en 2017, y luego llegó diciembre, que comenzó con temperaturas muy bajas y marcas que batieron récords en precipitaciones. Desde 1906, que fue el año en que comenzó la serie histórica de registros para la ciudad, salvo en diciembre de 1911, nunca había llovido tanto como durante el mes pasado", puntualiza Stella.

El frío en el arranque del mes que le da la bienvenida al verano desconcertó a los porteños, tanto que el tema llegó a colarse en las conversaciones cotidianas en la calle, en el ascensor y en la oficina. En su día inaugural, diciembre amaneció con 9,2°, y los días siguientes se registraron marcas mínimas entre los 13 y los 14 grados, cuando las temperaturas mínimas y máximas promedio para la época oscilan entre los 18° y los 28°, respectivamente. Sin embargo, esas anomalías negativas no hicieron mella en el balance final del año que se fue, que ya entró en la historia de los porteños como uno de los más calurosos. Hasta el momento, la tríada está compuesta por 2017, 2018 y 2015; en el cuarto lugar aparece 1997, y en el quinto, 2008.

¿Buenos Aires se convirtió en una ciudad tropical?

El experto del SMN se inclina por alinear el fenómeno climático porteño con lo que se denomina "isla urbana de calor", que se produce en las grandes ciudades debido al déficit entre cantidad de habitantes y espacios verdes, el crecimiento de la construcción y la contaminación ambiental, en sintonía con el aumento del parque automotor.

"La definición de clima tropical no se ajusta para la ciudad de Buenos Aires ni para ninguna región de la Argentina -descarta Stella-. Se ha discutido sobre el tema durante los últimos años, pero para considerar tropical una zona, además de una masa muy húmeda, lluvias y temperaturas elevadas, el promedio anual debería registrarse en los 18° en el mes más frío del año. Eso no sucede aquí". Al menos por ahora.

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