Buceo sin barreras: instructores especializados ofrecen a personas con discapacidad una experiencia subacuática
[VIDEO] Los promotores de la iniciativa aseguran que les brinda sensación de libertad y de igualdad a los que lo practican
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“Libertad, paz, ingravidez”. Así describió Gabriel Ayala sus sensaciones mientras se acomodaba, empapado, en su silla de ruedas tras una práctica de buceo, una actividad que aseguran, sirve para integrar a personas con algún tipo de discapacidad.

El caso de este ex militar retirado de la Armada Argentina, que quedó con “paraplejía traumática” tras recibir un disparo, es uno de los tantos que la ONG Buceo sin Barreras, especializada en rehabilitación e integración de personas con discapacidad, lleva adelante.
El hombre cuenta que lleva 41 años en silla de ruedas, pero que cuando bucea, esa ingravidez, le permite desplazarse en tres dimensiones dentro del agua. Junto Gabriel esta Martín Tavolai, un hombre amputado, con quien se entrena y comparte una pileta cubierta en Olivos, provincia de Buenos Aires.

No es el primer deporte que realiza el ex militar. Desde aquel día fatídico, practicó muchos deportes. En particular la natación. “Pero la sensación de libertad y paz que uno logra allá abajo, entre las burbujas, en insuperable”, aseguró.
Uno de los dos instructores que manipulan el cuerpo de Gabriel en el agua, es Daniel Zuber, pionero argentino de esta disciplina, que incorporó y desarrolló durante quince años en Israel, donde estas prácticas terapéuticas se aplican a la “rehabilitación subacuática” de soldados veteranos de conflictos bélicos.
“La ingravidez subacuática potencia el desarrollo de una actitud positiva y optimista”, explicó Zuber.
La ley de la gravedad es determinante en la vida de las personas con discapacidades motoras como Martín y Gabriel. Los fuerza a una dependencia de otras personas y necesariamente a desplazamientos en dos dimensiones sobre la superficie. Todos aquellos condicionamientos del “terreno” se disuelven al entrar al agua.

“Encontrás una libertad absoluta. Al menos yo la encontré en el buceo. Es una forma de integrar a personas con y sin discapacidad”, relató Martín.
En tanto, Gabriel está aprendiendo a respirar debajo del agua a unas modernas máscaras que no requieren sostener el respirador con la boca.
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