Buscan que haya baños sin distinción de género

Buscan que haya baños sin distinción de género

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Damián Carreras
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28 de noviembre de 2018  • 06:34

En los baños hay distinción para mujeres, hombres y discapacitados, pero esto no incluye a todos: para las personas trans ingresar al baño de una estación de micros o de trenes, ir al de un bar o de boliche de la Argentina es un momento incómodo. Algo que debería ser usual y cotidiano es en realidad una situación muchas veces de sufrimiento.

Según datos aportados por la Casa Trans-un espacio de contención de gestión pública orientado a la población trans- en la Argentina viven 10.000 personas transgénero; 9000 de ellas ya cuentan con el DNI donde figura su nueva identidad; 400 viven en la Ciudad, mientras que otras 200 llegan desde diferentes puntos del conurbano.

La falta de baños sin distinción de género es uno de los principales inconvenientes con los que se encuentran estas personas en el espacio público de la Ciudad ya que, según los testimonios recavados por esta organización, en algunos casos llegan incluso a sufrir agresiones físicas.

En una de las reuniones en Casa Trans que se realizan semanalmente, el reclamo salió a la luz. Sus rostros reflejaron el dolor por las situaciones vividas en ese pequeño mundo de espejos y miradas. "Es algo que tiene que cambiar", pidió Iván, un varón trans de 39 años.

Para Vanesa, también trans, la sensación es la misma. "Las mujeres se dan vuelta, te miran y te dicen cosas", contó. Luego, visiblemente angustiada, relató: "Entrás y no sabés qué reacción van a tener con vos, muchas veces me aguanto las ganas de ir al baño hasta llegar a mi casa".

Luciano terminó su transformación de género hace un año y hoy es un chico trans. Al contar su experiencia, explicó que tanto él como sus amigos se sienten más cómodos en los pocos baños sin distinción de género que hay en la Ciudad. Uno de ellos funciona desde hace un año en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la Universidad de Buenos Aires (UBA). "Con el paso del tiempo cada día se usa más", informó Griselda Flesler, encargada del área y a su vez profesora titular de Diseño y Estudios de género de LA FADU – UBA.

Este no es el único lugar. En algunos bares ubicados en el barrio de Palermo la experiencia se repite.

En la ciudad de Buenos Aires está a punto de aprobarse la nueva ley que introduce modificaciones en el Nuevo Código de Edificación. Se apunta a incorporar costumbres inclusivas. Para ello se habilitarán baños sin distinción de género, se suprimirá la obligatoriedad de mingitorios y se establecerá el "baño familiar" en centros comerciales de afluencia masiva. "El Código de Planeamiento Urbano actual data de 1943; claramente necesitaba una actualización", señaló la arquitecta Verónica Copola, autora del proyecto y Directora General del área de Interpretación Urbanística del gobierno de la Ciudad.

"Necesitamos que nos escuchen", pidió, entre lágrimas, Iván, en un reclamo que se da junto al de muchas otras personas transgénero que se encuentran a diario con el mismo problema. Las modificaciones edilicias ya están en marcha. Las sociales, que garanticen una verdadera inclusión, suelen llevar más tiempo.

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