¿Cómo es el planeador con el que intentan llegar a la estratósfera?

Crédito: Departamento de Comunicaciones de AIRBUS
Mariela Arias
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24 de septiembre de 2019  • 15:21

EL CALAFATE.- Un grupo de científicos y pilotos de avión trabaja con precisión e imaginación para llegar hasta los 90.000 pies (27 km) de altura y alcanzar la estratósfera con un planeador sin motor. Los pilotos desafían el universo en cada vuelo. No es el argumento de una película de ciencia ficción: se trata del Airbus Perlan Mission II que acaba de terminar su cuarta misión en los cielos patagónicos.

Este equipo es el poseedor del récord mundial para aeroplanos al alcanzar los 74.334 pies, el equivalente a 22,6 kilómetros, la segunda mejor marca de la historia tanto de aviones civiles como militares. Este año no lograron el objetivo de remontarse hasta los 90.000 pies por un fenómeno de calentamiento que se registró en el invierno austral. Sin embargo, en el último vuelo alcanzaron los 65.000 pies, lo que ya es la tercera mejor marca de la historia.

Crédito: Departamento de Comunicaciones de AIRBUS

El avión que se asemeja a una cápsula espacial no solo bate récords, sino también es un laboratorio en sí mismo, ya que lleva equipos que permite estudiar el fenómeno atmosférico de las ondas de montaña estratosféricas, la fuerza natural que permite al planeador alcanzar esa altura sin motores. Un fenómeno que surge de la combinación de las ondas de montaña que, conjugado con el vórtice polar, le permite al planeador surfear en corrientes de aire únicas que se dan en cercanía de los polos.

"Uno de los vuelos fue hasta 65.000 pies. Si tienes en cuenta que un avión comercial vuela a 35.000 pies, hemos volado el doble de alto que vuelan las aerolíneas. El tercer vuelo más alto en la historia de un planeador", reflexiona Ed Warnock, CEO del Proyecto Perlan, al evaluar la misión que termina en el aeropuerto internacional de El Calafate. Allí, en el hall central, el equipo colocó la placa del récord obtenido y agradeció la colaboración de los agentes del aeropuerto local durante las semanas que duró la campaña este año.

Ed Warnock, CEO del Proyecto Perlan
Ed Warnock, CEO del Proyecto Perlan

Las condiciones metereológicas juegan un papel fundamental y están supervisadas de forma permanente por equipos en EE.UU. y Australia, en tanto que todos los días lanzan al cielo globos meteorológicos que van enviando información a la tierra. Este año los resultados recolectados tanto por el avión como por los globos fueron muy buenos, de acuerdo a lo expresado por Warnock.

El proyecto Perlan II tiene tres objetivos claros, explorar, innovar e inspirar a las nuevas generaciones. Para eso realizan actividades en escuelas orientadas a jóvenes. En ese rol es clave el piloto de pruebas español, radicado en EE.UU., Miguel Iturmendi que, ante un repleto auditorio en el Centro de Estudios Superiores "Padre Agostini", cautivó a todos con su relato y detalles sobre la expedición.

"Yo he volado 168 máquinas distintas, y a esto no lo puedo comparar con nada. No hay motores, no hay ruido, simplemente estas ahí, flotando", afirma ante la fascinación de los jóvenes que exploran el casco de vuelo que muestra durante la charla. "Nuestro avión es más una cápsula espacial que un avión", detalla Iturmendi, mientras explica cómo el avión Grob Egrett los remolca hasta los 13 o 14 kilómetros y los deja sobre la ola de montaña estratosférica, justo para empezar la aventura de planear sin motores.

Crédito: Departamento de Comunicaciones de AIRBUS

Con detalle explica que la cabina del avión esta presurizada, que las varias capas de ropa que usan -el chaleco, calcetines y guantes- son eléctricos y les permite sobrevivir a los 70 grados bajo cero que hay en esas alturas. El avión depende de las baterías que llevan a bordo tanto para darle calor a los trajes de los pilotos como para operar toda la aparatología en el planeador. Los estudiantes aplauden entusiasmados el relato en primera persona de Iturmendi.

Tanto para Warnock como para Jim Payne, el jefe de pilotos, el avión está en su punto para alcanzar los 90.000 pies de altura. "Cuando lo logremos será el avión que ha volado más alto en la historia de la humanidad, más alto que los aviones espías, más alto que el Blackbird", afirma el CEO, que también fue un eximio piloto. Payne es el jefe de pilotos desde que, en el 2014, el Proyecto Perlan II se reactivó con el financiamiento principal de Airbus. Warnock, CEO del proyecto, afirma que es necesario que aparezca otro piloto con las condiciones de Jim.

Las condiciones de un piloto del Perlan

Con 69 años, y multigalardonado, Payne es una leyenda viviente de la aviación. "Para ser un piloto del Perlan II no solo hay que ser un piloto de prueba; también hay que ser ingeniero para entender la aerodinámica del avión y ver cómo reacciona el planeador en diferentes situaciones. Y lo vamos preparando en cada vuelo", explica a LA NACION Payne, que lidera el equipo integrado por Iturmendi, el ingeniero informático Tim Gardener de EE.UU. y Morgan Sandercock, australiano, ingeniero, piloto y diseñador del Perlan II.

Para Payne, que desarrolló y dirigió el programa de prueba, el avión está en el punto justo para llegar a la meta de los 90.000 pies. Sin embargo, este año el clima no fue el óptimo. "Los metereólgos han acordado que, a partir de agosto, hubo un fenómeno que se llama el calentamiento del Polo Sur. Al estar más caliente el aire que está a mayor altura hace que los vientos no sean tan fuertes y no tengamos la capacidad de seguir subiendo", resume el piloto. Durante muchos años tuvo el récord mundial de velocidad con 247km/h, entre otros importantes logros.

Crédito: Departamento de Comunicaciones de AIRBUS

El avión, hecho enteramente en fibra de carbono, ya fue embalado e inicia el regreso por tierra y por barco hacia Estados Unidos. "Debemos encontrar nuevos financiamientos. Esperamos volver en 2021", detalla Warnock, que se encuentra al frente del Proyecto Perlan desde 2005, cuando fue convocado por el expiloto de la NASA y creador del proyecto Einar Enevoldson.

Warnock también formuló un deseo antes de partir: "Que el mundo sepa que este es el lugar para hacer las investigaciones científicas que hacen falta por la cercanía al vórtice polar, la onda de montaña y las condiciones meteorológicas". Aquí se reunieron con un equipo de científicos alemanes del Centro Aeroespacial Alemán, DLR, que por estos días también estudian las condiciones de la atmósfera en la Patagonia. Acordaron compartir información en el futuro.

Antecedentes

El Perlan II, es el sucesor del Perlan I con el que se estableció el primer récord mundial al llegar a los 50.722 pies (15,4 km) en 2006, aquí en El Calafate, piloteado por Einar Enevoldson y Steve Fossett. El proyecto nació entre 1992 y 1996, cuando Enevoldson logró determinar la existencia de las "ondas de montaña estratosférica". El piloto se unió a Fossett para crear el Perlan I y establecer el primer récord. El aventurero aviador tenía previsto financiar el Perlan II, pero en 2007 tuvo un accidente aéreo y desapareció en las montañas de Sierra Nevada.

Enevoldson es el actual presidente del proyecto que desde 2014 hasta ahora cuenta con el patrocinio de AirBusGroup y el aporte de donantes individuales. Los miembros del equipo son voluntarios que se financian sus propios gastos.

A medida que Perlan II continúa escalando a través de la atmósfera y entrando a la estratósfera, está recolectando datos claves relevantes para importantes investigaciones científicas, ayudando a cerrar brechas de información relacionadas con el cambio climático, aprender más sobre aeronaves volando en climas extremos a grandes altitudes y efectos de la radiación en pilotos y aviones en la estratósfera, entre otros.

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