Construirán un megatemplo mormón en el centro porteño
Como parte de los festejos del centenario, levantarán 172 nuevos templos en todo el mundo; uno de los más importantes será el de Reconquista y la avenida Córdoba
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El anuncio se hizo desde Uruguay para el mundo. Como parte de los festejos de los 100 años de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, en el país y en el continente latinoamericano, se anunció la construcción de 172 nuevos templos en todo el mundo. Y uno de los más importantes se levantará en la playa de estacionamiento que hay en Reconquista y la avenida Córdoba, en la misma manzana en la que se encuentra el Convento de Santa Catalina.
En anuncio llega luego de años de controversias, en las que tanto los vecinos como las autoridades del convento se opusieron a la construcción de un megatemplo a pocos metros de convento. Sin embargo, ayer, durante el anuncio, el elder Gary Stevenson, uno de los 12 apóstoles mormones, a nivel mundial, aseguró que las obras comenzarían de inmediato y demandarían entre tres y cuatro años de trabajos.

“Será el templo más grande de la Argentina, tendrá un 60% de espacios verdes, lo que aportará un pulmón verde a la ciudad de Buenos Aires. Los jardines del templo permanecerán abiertos a la comunidad, para que los usen los vecinos”, expresó.
Según afirmó Stevenson, durante los últimos años estuvieron trabajando junto con la comunidad del Convento de Santa Catalina para realizar la obra de una forma que no genere impacto negativo en la estructura de esa iglesia que tiene protección patrimonial. “En los últimos años hemos experimentado un gran crecimiento en el país y necesitamos un templo mayor. Paralelamente, durante el pontificado de Francisco, hemos hecho un acercamiento a las autoridades de la Iglesia Católica, porque consideramos que todas las religiones elevan el nivel de la sociedad y que con los cultos cristianos tenemos muchos puntos en común sobre los valores que sostenemos. En épocas de secularización, unirnos y trabajar juntos en la labor humanitaria, en la promoción de los valores tradicionales y en la defensa de la libertad de culto, es lo mejor que podemos hacer”, dice Stevenson.
Esto significa un cambio de postura en relación a la posición de la iglesia mormona con respecto a las otras religiones, que por muchos años fueron considerados grupos cristianos sectarios, en el sentido de no reconocer ni interactuar con otro cultos cristianos.
Stevenson muestra fotos de autoridades de la iglesia con el papa Francisco y también en el vaticano para la asunción de León XIV.
De todas formas, el conflicto con la iglesia católica por la construcción de un templo en la misma manzana donde se levanta un histórico convento, en tierras que fueron compradas pero que alguna vez pertenecieron al convento, no deja de producir cuestionamientos.
En esos terrenos se instaló desde hace años un estacionamiento, pero se cree que, como allí funcionó hasta comienzos del siglo pasado el camposanto del convento, que podría conservar grandes tesoros arqueológicos. En el comunicado que envió la Iglesia mormona ayer se indica que se trabajará en conjunto con especialistas para preservar el valor de posibles hallazgos.
“El proyecto se encuentra actualmente en proceso de revisión por parte de las autoridades locales. Además, contemplará estacionamientos subterráneos para mantener el protagonismo del espacio verde en superficie considerando todos los requerimientos arqueológicos indicados por las autoridades gubernamentales”, dice el comunicado.
Según aseguran las autoridades mormonas, la Argentina es hogar de casi medio millón de Santos de los Últimos Días, organizados en más de 730 congregaciones. Hasta hace 10 años, hablaban de unos 400.000 fieles, por lo que dicen que tuvieron un gran crecimiento.

“Los templos son considerados Casas del Señor donde las enseñanzas de Jesucristo se reafirman a través de ceremonias sagradas que unen a las familias por la eternidad. En su interior, los miembros aprenden más sobre el propósito de la vida y se comprometen a servir a Jesucristo y a los demás”, indica el comunicado.
Ocurre que los mormones tienen dos tipos de templos. Por ejemplo, el que se encuentra en Ezeiza, que hasta ahora es el más grande del país, es un ámbito al que no puede acceder cualquier persona que no pertenece a este culto. En realidad, ni siquiera todos los mormones podrían entrar, sino solo aquellos que estén en condiciones de aprobar una “entrevista de dignidad”, en función de los valores que ellos sostienen.
Pero además, los templos no son lugares de culto, como en otras religiones, que se convocan por ejemplo los domingos por la mañana a sus fieles. En cambio, allí re reúnen eventualmente para realizar lo que para otras religiones serían los sacramentos: los casamientos, los bautismos, las confirmaciones, entre otros ritos.
En cambio, son las casas de encuentro, como las que se ven en muchos barrios porteños, donde la comunidad se reúne habitualmente para rezar y aprender de la biblia y del Libro del Mormón.
Esto significa que la edificación de este templo no atraerá una multitud al predio semanalmente ni estará abierto para visitantes. En cambio, el 60 % del terreno será destinado a espacio abierto al público con jardines, arbolado y acceso peatonal. “El proyecto del templo se desarrolla sobre un predio delimitado por las calles Córdoba, Viamonte y Reconquista, y será acompañado por una plaza verde de 3625 m² que funcionará como un pulmón urbano con acceso al público”, dice el comunicado.
Además, el proyecto contempla un corredor peatonal que conecta la avenida Córdoba con la calle Viamonte, algo que según explican en la comunidad mormona, “servirá de zona de amortiguación y protección a la Iglesia Santa Catalina de Siena”.
“El diseño arquitectónico, a cargo de una firma de arquitectos local, combinará elementos contemporáneos con inspiración en el art déco y el racionalismo porteño, respetando la identidad visual del entorno y revalorizando su patrimonio”, agrega el comunicado.
La manzana en cuestión está en el barrio de San Nicolás y en el límite con Retiro. Allí se instaló, en 1745, el primer monasterio para mujeres de la ciudad de Buenos Aires para albergar a las monjas catalinas. Luego, se construyó la iglesia y el Monasterio, ambos declarados Monumentos Históricos Nacionales. También se loteó la manzana y varios de los terrenos fueron vendidos a manos privadas, que les dieron distintos usos, como edificios de viviendas y departamentos y un estacionamiento. Hace dos años, cuando cayó la concesión del estacionamiento, hizo que el predio quedara vacío y un espacio disponible en un sitio tan preciado de la ciudad siempre fue objeto de deseo para desarrollos inmobiliarios de diferentes usos. Ya desde varios años atrás, distintos desarrolladores veían con interés ese predio.

En 2011, el Gobierno porteño de ese entonces autorizó la construcción de un edificio de 60 metros, con seis subsuelos de cocheras, que abarcaría todo el frente de Reconquista, desde Córdoba hasta Viamonte. Lindante en su fondo con la iglesia y el monasterio de Santa Catalina de Siena, eran un total de 45.000 m², pero el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la ciudad decretó la nulidad de la resolución que lo había habilitado.
Diez años después un convenio urbanístico apoyado por la Ciudad parecía reunir el consenso de todas las partes involucradas. La propuesta incluía la construcción de un edificio, similar al de Córdoba y San Martín, y la instalación de una plaza pública a cargo del propietario del lugar, Nehuente SRL, a modo de compensación. Pero el convenio no logró el aval de la Legislatura y terminó descartándose.
Hace dos años, ante algunas intervenciones en el predio, como perforaciones en el suelo y mediciones del terreno, se activaron otras iniciativas, con poco sustento, para intentar resguardar el conjunto patrimonial. La agrupación Basta de Demoler (BDD) envió un proyecto a la Legislatura para que la Ciudad expropie el terreno y genere allí un espacio verde y público. “Nosotros queremos que sea una plaza para la gente”, explicaban en su momento desde BDD, pero la ciudad descartaba hacer una inversión millonaria.
La comunidad de Santa Catalina participó en 2023 de una reunión con un grupo de legisladores que escucharon cuáles eran las preocupaciones, principalmente, que cualquiera sea el proyecto final se preserve la arqueología del lugar y sus rasgos históricos. La iglesia y el monasterio, que fueron tomados y sometidos en 1807 durante las Invasiones Inglesas, podrían contar con un cementerio donde estarían enterradas al menos 50 monjas de clausura que vivieron en el monasterio y esclavos africanos y afrodescendientes que construyeron las instalaciones.
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