Coronavirus. De Berlín a la terraza: la soprano que canta ópera para alegrar a sus vecinos en la cuarentena

Con 32 años y una mudanza a Alemania que quedó trunca por la pandemia, esta joven argentina ofrece cada dos o tres noches una gala al aire libre
Con 32 años y una mudanza a Alemania que quedó trunca por la pandemia, esta joven argentina ofrece cada dos o tres noches una gala al aire libre Crédito: Gentileza Mariana Carnovali
Valeria Vera
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4 de mayo de 2020  • 03:15

Cargados de incertidumbre, los últimos escalones que dan acceso a la terraza de su edificio se volvieron interminables, pero Mariana Carnovali decidió vencer esos temores iniciales y ser fiel al lema que la define en la vida: "Descontracturar la ópera y llevarla a todos lados".

En plena cuarentena por el avance del coronavirus, esta soprano internacional de 32 años decidió experimentar un escenario más mundano y alegrar las noches de sus vecinos de San Cristóbal que, como ella, permanecen aislados en el micromundo de sus departamentos.

"Tenía más miedo que en la audición del Colón", reconoce a LA NACION sobre la primera función que ofreció a fines de marzo. "No veía a nadie...y empezaron a salir como hormigas", grafica sobre una tímida prueba que se transformó ya en un ritual del barrio.

Las canciones de Mariana Carnovali desde su terraza se volvieron un ritual para el barrio de San Cristóbal

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Cada dos o tres noches, esta artista, más europea que argentina, convierte la terraza de su edificio de pocos pisos en un escenario perfecto. Con un repertorio que varía según la ocasión, empieza puntualmente a cantar a las 20 y lo extiende durante unos 45 minutos, no más -dice- para no opacar el aplauso de las 21 en homenaje a los médicos y trabajadores de la salud que batallan contra la pandemia.

Algunos vecinos están solos y con esto se sienten acompañados. Se emocionan, aplauden, agradecen y piden más. Les trae felicidad
Mariana Carnovali

"Lo que hago está teniendo mucho impacto en personas mayores. Algunos vecinos están solos y con esto se sienten acompañados por un rato. Se emocionan con algunos temas, aplauden, agradecen y piden más. Les trae felicidad", describe contenta por la repercusión que trajo su iniciativa, a la que entendió desde un principio como una invitación a "abrir los oídos y conectarse con el otro, lejos de los metros cuadrados de cada uno". "Estas cosas se están necesitando. Estamos encerrados y por momentos se vuelve tedioso", subraya con empatía.

Durante un ensayo en el Teatro Colón
Durante un ensayo en el Teatro Colón Crédito: Mariana Carnovali

Lejos de su hábitat natural

Después de más de dos décadas de estar vinculada con la ópera y compañías de alta talla, en Buenos Aires, y en el mundo, Mariana se siente afortunada. Sabe que su esfuerzo, desde los 11 años, tuvo su correlato en las becas y las oportunidades que encontró en el Coro Estable del Colón, en el Opera Studio de Zurich, en Suiza; y en los teatros de Heilbronn, Munich y Berlín, en Alemania. Y ahora ese aprendizaje descansa en un público poco convencional, que espera y disfruta desde sus balcones de una gala que ella les regala en esta cuarentena.

"Desde mi lugar de prestigio, busco ofrecer algo, especialmente para aquel que de otra manera jamás podría acceder a este tipo de música, tradicionalmente reservada a una élite", señala convencida.

Mariana Carnovali, en una performance previa al coronavirus

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Con ese objetivo, en 2015, fundó Magna Lírica, su compañía independiente, para llevar la ópera lejos de su hábitat natural y acercarla a espacios no tradicionales. Así, sus canciones circularon desde Hasta Trilce, un bar-restaurante en Almagro que cuenta con una sala al fondo a la que sus clientes van a tomar algo vestidos en jeans y zapatillas, hasta los talleres que brinda en la Escuela de Música 1-11-14 de Bajo Flores y la Escuela de Música Madre del Pueblo de Villa Soldati, en los que ofrece clases de canto popular, aunque siempre le piden algún clásico dentro del repertorio. Impensado fuera de este contexto, ahora sus performances también lo hacen al aire libre y con balcones convertidos en butacas provisorias de cemento.

Desde mi lugar de prestigio, busco ofrecer algo, especialmente para aquel que de otra manera jamás podría acceder a este tipo de música
Mariana Carnovali

"Creo que en todo lo que uno hace tiene que haber una retroalimentación", sostiene al repasar su carrera con la música y reunir a sus proyectos en una misma foto panorámica, incluidos los que nacieron de la mano del coronavirus.

En definitiva y con sus matices -admite- todos persiguen el mismo fin: provocar un quiebre de época y salvar a un género que empieza a perderse. "Me alegra que la ópera se vuelva viral, los artistas no tenemos que tener miedo de eso", concluye.

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