En diálogo con LA NACION, el reconocido médico especialista en estrés reflexiona sobre la relación mente-cuerpo y la importancia de gestionar las emociones
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Daniel López Rosetti, médico especialista en clínica médica y cardiología, analizó en diálogo con LA NACION, la intersección entre la ciencia, las emociones y la filosofía, destacando que el bienestar contemporáneo depende de la perspectiva, más allá de los factores puramente farmacológicos.
El profesional, reconocido por su labor en el sistema público de salud, sostuvo que el estrés crónico es, en esencia, una forma de sufrimiento que afecta al cuerpo mediante un proceso de inflamación sistémica. “Es como un chichón, pero muy chiquitito, distribuido en todo el cuerpo. Es lo que mi mamá decía ‘mala sangre’; ‘Te hacés mala sangre’, y con esa mala sangre se mide”, explicó.

El médico enfatizó en que los individuos funcionan bajo una premisa fundamental: “No somos seres racionales, somos seres emocionales que razonan” y bajo esta óptica, relató que el estrés crónico representa una forma de sufrimiento que deteriora el organismo mediante un proceso denominado inflamación crónica de bajo grado, un daño microscópico constante y generalizado en el cuerpo.
Ante este escenario, el especialista propusoherramientas prácticas para moderar la respuesta ante los conflictos diarios. “El día es una tanza de pesca con muchos anzuelos. El estresado se especializa en tragárselos. El que maneja el estrés evita los anzuelos”, afirmó durante la entrevista.
Como pilar para el bienestar, el cardiólogo sugiere adoptar una perspectiva filosófica, en particular la corriente estoica: “La filosofía de vida es, como dicen los estoicos: ´morimos esta noche, pero mañana nacemos nuevamente´; es una oportunidad innegable”.
Asimismo, señaló que el aprendizaje constante y la superación personal marcan el camino: “No hay que ser mejor que los otros, sino mejor que ayer”.
En cuanto a su labor diaria, el médico mantiene su actividad en el hospital público, un entorno que describió como esencial para el aprendizaje y la vocación de servicio. “El hospital es un lugar donde se muere y se nace. Toda la vida está en el hospital”, afirmó.
Además, dedica parte de su tiempo a la investigación sobre Leonardo da Vinci, figura que lo fascina por su capacidad polímata y su resiliencia. Inspirado por el renacentista, el médico incorporó el uso de su mano no dominante para estimular áreas cerebrales tras estudiar cómo Da Vinci superó secuelas físicas.
Para concluir, el especialista subrayó la relevancia de encontrar propósito en las tareas diarias, ya que cuando el médico comprende la importancia de su rol, el cansancio y las crisis del sector pierden peso ante el valor humano de la profesión.
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