El clima se vuelve más extremo y algunos expertos ven una señal alarmante en los datos
Varios de los sistemas de la Tierra cambiaron más rápido de lo previsto a medida que aumentaron las temperaturas globales, afirman los científicos
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NUEVA YORK.- Los científicos que estudian el calentamiento global se enfrentan actualmente a una cuestión que, aunque parece técnica, tiene consecuencias profundas: ¿se está acelerando el cambio climático?
El debate salió a la luz este mes, después de que una nueva investigación descubrió que la tasa de calentamiento global casi se duplicó en la última década. Los hallazgos generaron revuelo en los círculos científicos y no todos los investigadores están de acuerdo con la conclusión.
Pero aunque el debate sobre la aceleración del calentamiento global sigue sin resolverse, un número creciente de científicos coincide en otro hecho preocupante: los efectos del cambio climático se intensifican de formas que sorprendieron incluso a los expertos.
Muchas de las consecuencias del calentamiento global, como tormentas más intensas, océanos más cálidos y glaciares que se derriten, llegan más rápido y con más fuerza de lo que muchos científicos esperaban.
“Los impactos clave superan lo que los modelos predijeron en lo que respecta al clima extremo, la intensificación de los huracanes, la desintegración de las capas de hielo y el aumento del nivel del mar”, dijo Michael Mann, profesor de ciencias ambientales en la Universidad de Pensilvania.
Esta semana en Estados Unidos, el clima extremo elevó las temperaturas por encima de los 38 grados Celsius en partes de California y el suroeste, a pesar de que todavía es invierno, y una investigación reciente descubrió que la duración y la intensidad de las olas de calor se aceleran. Al mismo tiempo, condiciones de ventisca azotaron la parte alta del Medio Oeste y tormentas eléctricas severas se desplazaron hacia el este desde Arkansas hasta el Golfo de México.
Alrededor del mundo, el clima anómalo y los récords rotos enviaron nuevas olas de preocupación a la comunidad científica, que ya sabía que algunos ecosistemas muestran signos de estrés intenso.
“Las cosas se están saliendo realmente de lo que los humanos vieron alguna vez”, dijo Friederike Otto, profesora de ciencia climática en el Imperial College de Londres. “Casi todas las partes del mundo experimentan estos eventos extremos”.

El debate
Una aceleración en el ritmo del cambio climático podría tener implicaciones graves para un planeta que lidia con tormentas, inundaciones y olas de calor más potentes. Las temperaturas promedio globales ya subieron casi 1,5 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales, un umbral que se considera crucial para evitar los peores efectos del cambio climático.
Un estudio sobre el ritmo del calentamiento global, publicado el 6 de marzo, encontró que, incluso después de tener en cuenta otros fenómenos como las erupciones volcánicas, la radiación solar y la variabilidad natural, la tasa de calentamiento global se aceleró desde 2015.
“En los últimos 10 años, la tendencia de calentamiento fue más rápida que en las décadas anteriores”, dijo Stefan Rahmstorf, científico climático del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático en Alemania y uno de los autores del estudio, que apareció en la revista Geophysical Research Letters.
El doctor Mann estuvo entre los que no quedaron convencidos. Dijo que la evidencia de un aumento en la tasa de calentamiento “no era estadísticamente detectable”, y agregó que “el calor anómalo en los últimos años se debió a un pico natural de El Niño”.
El Niño es la fase cálida de un patrón climático natural que da forma a los patrones meteorológicos en todo el mundo, lo que generalmente trae condiciones húmedas y frescas con mayores inundaciones al sur de Estados Unidos, e inviernos más cálidos y secos al norte de Estados Unidos y Canadá.
Parece que El Niño podría regresar este verano, lo que aumenta la perspectiva de un clima aún más extremo en los próximos meses.
Océanos más cálidos
A medida que la atmósfera se calienta, también lo hacen los mares, que muestran signos de tensión en los últimos años. Las temperaturas oceánicas alcanzan máximos históricos en todo el mundo, lo que resulta en un blanqueamiento masivo de corales desde el Caribe hasta Australia y en una fuerte disminución en las poblaciones de peces.
Los océanos, que absorben más del 90% del exceso de calor atrapado en la atmósfera terrestre, se calientan a un ritmo acelerado, lo que genera temperaturas similares a las de una bañera frente a la costa de Florida. Cada uno de los últimos ocho años marcó un récord de calor oceánico, con la tasa de calentamiento del océano duplicándose aproximadamente en las últimas dos décadas en comparación con la tendencia a largo plazo.
Las olas de calor marinas afectan ahora a más de la mitad del océano global en un año típico, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica. El mundo atravesó su cuarto evento global de blanqueamiento de corales a partir de 2023, con arrecifes en todo el Caribe, el Pacífico y el océano Índico sufriendo daños extensos. Todavía seguía en curso en 2025.
Glaciares, hielo y aumento del nivel del mar
A medida que los océanos se calentaron, tanto el Polo Norte como el Polo Sur atravesaron un calor anormal, y en la Antártida, el glaciar Thwaites se derrite a un ritmo alarmante. Si se desintegra por completo, el nivel del mar global podría subir unos 60 centímetros en el transcurso de varias décadas, lo que pondría a millones de personas en riesgo.
El hielo marino antártico también cae en picada, con las cuatro lecturas más bajas en los 47 años de mapeo satelital registradas en los últimos cuatro años.
“La pérdida de hielo marino en la Antártida es muy preocupante, porque si continúa derritiéndose, corremos el riesgo de procesos que se perpetúan a sí mismos, mediante los cuales se expone más parte del océano, y eso calienta la superficie del océano”, dijo Bethan Davies, geóloga de la Universidad de Newcastle. “Es un punto de inflexión”.

Fuera de los polos, otros glaciares también se derriten a un ritmo acelerado. Por segundo año consecutivo en 2024, los 58 glaciares principales rastreados por el Servicio Mundial de Vigilancia de Glaciares en cinco continentes perdieron masa, la mayor pérdida promedio de hielo en 55 años de registros. Los Alpes europeos perdieron aproximadamente el 10% de su volumen glaciar restante en solo dos años, mientras que Venezuela se convirtió en la primera nación andina en perder todos sus glaciares.
El derretimiento de los glaciares puede elevar el nivel del mar. En todo el mundo, la tasa de aumento del nivel del mar gana ritmo, más que duplicándose desde que comenzaron las mediciones satelitales en 1993, lo que generó advertencias sobre el destino de las ciudades costeras desde Miami hasta Yakarta.
Sistemas conectados
Los cambios en los patrones naturales de la Tierra revelan una red interconectada de sistemas ecológicos que atraviesan cambios profundos más allá de lo que muchos investigadores predijeron.
Los científicos dicen que el culpable es claro: desde la Revolución Industrial, la quema incesante de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas añadió gases que atrapan el calor a la atmósfera, lo que llevó a un fuerte aumento de las temperaturas globales. El año más caluroso en la historia registrada fue 2024 y cada uno de los 10 años más cálidos registrados ocurrió en la última década. Desde 1997, cuando las naciones acordaron limitar los gases que calientan el planeta como parte del histórico Protocolo de Kioto, la humanidad liberó más gases de efecto invernadero que en toda la historia anterior. El aumento de temperatura asociado con ese creciente volumen de gases que atrapan el calor empezó a hacer efecto y sigue en aumento.
Al mismo tiempo, la capacidad de los sistemas naturales del planeta para absorber gases que calientan el planeta, como el dióxido de carbono, parece disminuir. Los océanos, que absorbieron gran parte del dióxido de carbono que los humanos añadieron a la atmósfera, se vuelven menos eficientes en el almacenamiento de carbono. Lo mismo sucede con los bosques y los suelos.
“En conjunto, vemos las primeras señales de un planeta que pierde resiliencia, o pierde fuerza para amortiguar el estrés térmico”, dijo Johan Rockström, director del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático. “La consecuencia de tal pérdida de resiliencia será una mayor tasa de calentamiento”.
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