El espíritu hispano renace en el escenario del teatro Avenida
Incendiado en 1979, fue reconstruido y volvió a abrir sus puertas en junio de 1994
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Ninguna arteria de la ciudad, tan española como la Avenida de Mayo. Y en el 1222 de ella se encuentra el máximo templo hispano del espectáculo: el teatro Avenida. El que fue el primer bulevar porteño, inaugurado en julio de 1894, instaló la generalizada sensación de que la otrora Gran Aldea abría paso a un nuevo capítulo: iniciaba la historia de una metrópoli de esplendorosa pujanza.
Emprendedores inmigrantes españoles extendieron a lo largo de la avenida los rubros de hotelería y gastronomía. La oferta de otro tipo llegó con la sala teatral, obra de los ingenieros Fernández Poblet y Ortuza, de estilo neoclásico. Abrió el 3 de octubre de 1908, con la puesta en escena de "El castigo sin venganza", de Lope de Vega, y figuró entre los lugares visitados por la infanta Isabel de Borbón, cuando en 1910 vino por el Centenario de la Revolución de Mayo.
En 1922, hubo allí una poco frecuente aparición del escritor Jacinto Benavente, al actuar junto a Lola Membrives; en 1930, el literato reincidió con uno de los personajes de "Los intereses creados". Tres años antes, se había ofrecido un programa heterogéneo, con las presentaciones de Carlos Gardel, Florencio Parravicini, Enrique Muiño y Roberto Casaux. En 1945, otra gran actriz, Margarita Xirgu, estrenó "La casa de Bernarda Alba", de García Lorca, quien casi una década atrás había levantado allí su famoso tinglado de títeres.
Pero el mayor magnetismo lo generó la música española en todas sus variantes: la ópera, la opereta, el flamenco, el cante jondo, el chotis y la zarzuela. Entre las figuras de la lírica popular que tuvieron sala llena, cabe recordar a Luis Sagi Vela, Emilio Sagi Barba, Gabina de la Muela, Amparo Taberner, Carmen Amaya, Manolo Caracol, Miguel de Molina, Angel Pericet, Lolita Torres, Conchita Piquer, Lola Flores y Nati Mistral.
Incendio y milagro
En la madrugada del 3 de abril de 1979 se declaró un incendio en el edificio que ocupaba el Banco de Intercambio Regional, cuyas paredes se desplomaron sobre la fachada y el hall del lindante teatro Avenida.
Con expresión conmovida, un hombre estuvo parado en la vereda de enfrente hasta que se controló el fuego, a las 6. Era Alberto Closas, uno de los empresarios del teatro, del cual se había retirado a las 2, tras el último ensayo de "El diluvio que viene", que se estrenaba la noche siguiente.
Closas calificó como "un milagro" que las llamas no hubiesen alcanzado el interior, principalmente el área de palcos y butacas. Tampoco fueron dañados los equipos de sonidos y de iluminación. "En "El diluvio" -recordó el actor al amanecer-, se habla de San Crispín, patrono de un pueblo imaginario. Yo creo que San Crispín salvó el teatro."
Reinauguración
Se necesitó otro milagro -esta vez, a cargo de un grupo de empresarios españoles- para que el teatro pudiera ser reactivado, tras 9 años de parálisis. La fiesta se concretó el 19 de junio de 1994. Y fue lujosa. Un recital reunió a Plácido Domingo, la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires y el Coro Polifónico Nacional.
Los trabajos fueron conducidos por el arquitecto Enrique Eberle, que optó por privilegiar el proyecto original, alterado con varios cambios a lo largo de siete décadas. De modo que volvió a la primitiva disposición de palcos, platea, tertulias con palcos laterales y gradería en el sector central, rematados con los dos niveles de graderías en el paraíso. La capacidad de 1600 localidades se redujo a 1200, para ampliar circulaciones, camarines y salidas de emergencia.
Se hicieron excavaciones que permitieron crear un espacio bajo platea, destinado a una sala de conferencias y teatro para niños, con capacidad para 130 personas. Además, se renovó y modernizó el equipo de luces, con alrededor de 1700 luminarias.
Muy dañado por el incendio, el foyer se recicló mediante formas simples y regulares, que dieron fuerza a ese sector de transición entre el exterior y la sala. En total, el teatro y sus dependencias, que incluyen salas para ensayos y exposiciones, escuelas de arte y bibliotecas, ocupan una superficie de 3500 metros cuadrados.
Héctor R. Parmigiani, el propietario actual, comentó que la programación está compuesta básicamente por ópera y zarzuela, y que el público es más heterogéneo. Calcula en 60.000 el número de espectadores en lo que va del año. El rescate del Avenida, uno de los símbolos de la presencia española en la Argentina, insinúa el camino que debe tomar la recuperación y conservación del patrimonio histórico.
De linyeras y viudas
- En 1988, los empresarios y técnicos que ingresaron en el teatro se encontraron con un grupo de 27 linyeras. Como líder de los usurpadores, un tal Cachín Díaz, ex campeón de boxeo, admitió que se mantuvieron con la venta de "elementos de decoración que estaban aquí, abandonados". El arquitecto Eberle recuerda otro aspecto más risueño. "Al espectador de platea -dice- le llamarán la atención unas superficies enrejadas sobre los laterales próximos al escenario: quisimos rendir homenaje a los tradicionales palcos de viudas."
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