“El pico de la temporada”: el feriado extralargo de Carnaval llegó a la costa con récords, pero también con un fantasma
Un nuevo boom de afluencia y las variaciones del tiempo permiten un saldo positivo para los diversos actores turísticos
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MAR DEL PLATA.– Arrancaron en punta los balnearios y las terrazas con desayunos y almuerzos más cerca del mar, con buen sol y a pesar de algunos momentos de ese viento que fastidia. Luego, con un fugaz paso de lluvias, fue el turno de cafeterías y más tarde restaurantes, los salones con actividades para chicos y también los espectáculos. Y este domingo de cielo gris plomo, de a ratos con resolana, se reparte entre paseos por la costa, mates sobre la arena con algún abrigo a mano, y más escalas en la tentadora ruta gastronómica.
El mix meteorológico de la primera mitad del fin de semana extralargo, el primero de varios que tendrá el calendario 2026, obligó a los visitantes a una agenda variada, ayudó a repartir demanda y consumos por las distintas propuestas y, sobre todo, volvió a mostrar a esta ciudad en su mejor expresión de movimiento turístico. “Sábado fue récord de caja, y sábado y domingo de ocupación”, confirmaron a LA NACION referentes de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica (AEHG) local.

“Es el pico de la temporada”, arriesgan unos cuantos y conocedores por un volumen de arribos que, a la espera de cifras oficiales y finales, le compite y se da por hecho que superó al siempre muy rendidor fin de semana fuerte de fines de enero. Y por lejos, también, a la primera gran ola de viajeros de aquellos días de calor extremo que se extendieron desde las Fiestas de fin de año hasta el primer domingo de enero.
La alegría de estos muy buenos resultados trae a la par algo no tan simpático: todo indica que lo mejor de la temporada se termina este domingo. Los más escépticos se animan a recortar esa frase y sentencian que es poco lo que se pueda esperar de las próximas y últimas dos semanas de febrero. Rescatan apenas lo que puedan sumar estos feriados de lunes y martes. Es cierto que también las reservas ya empiezan a marcar una lenta tendencia a la baja, aun cuando las que vienen serán las dos jornadas de este fin de semana largo con mejor temperatura. Hay expectativas de máximas de 30 grados.

A tope estaban este mediodía de domingo los restaurantes del puerto. Complicados para disfrutar del mar por la escasez de sol, los turistas se repartieron entre paseos, recorrieron las principales postales de la costa y aprovecharon uno de los fuertes de esta ciudad, que es su gastronomía. Quizás el rubro de mayor crecimiento en puntos de venta, variedad y calidad desde la pospandemia.
“Tremendos sábado y domingo estamos viviendo”, confirmó a LA NACION el presidente de la AEHG, Hernán Szkrohal. Incluso arriesgó que pudo haber sido todavía mejor si no fuera por el chaparrón del sábado por la noche, que por un rato dejó vacías aquellas mesas y sillas que se encuentran sobre vereda y calles, a cielo abierto.

En el sector reconocen que desde el viernes y hasta hoy el nivel de ocupación en los hoteles que son parte de la entidad se aproxima al 95%. “Es de lo mejor que hemos tenido”, acotó e hizo especial hincapié en el rendimiento logrado por la gastronomía, de la mano del fuerte arribo de viajeros, pero también de una fecha muy especial que este año coincide con este fin de semana extralargo de Carnaval: el Día de los Enamorados. “Incidió mucho porque es una fecha que está creciendo fuerte como celebración, en especial con cenas”, advirtió.
Que es el pico de movimiento turístico de este verano para la costa atlántica también se refleja en números de ruta. Según cifras oficiales de Aubasa, la empresa concesionaria de la ruta 2, entre jueves y sábado último pasaron por el peaje de Samborombón en sentido a las playas unos 90.000 automóviles. Este sábado, con 37.716 vehículos, fue el número más alto desde que comenzó el año; muy por encima de los 30.987 que, desde 16 de enero, se mantenían como mayor momento de tránsito.
Este repunte y quizá techo del verano turístico en la costa excedió a Mar del Plata y se replicó en el conjunto de los destinos balnearios, que vieron cómo se reactivaba una industria que se había desplomado y amesetado por niveles de medio y bajo rendimiento desde comienzos de este mes.

Cariló, Costa Esmeralda y Mar de las Pampas transcurren estos últimos días con una ocupación altísima, casi plena. Pinamar anda también al ritmo de Mar del Plata y muy bien también le fue a Villa Gesell, de las pocas en la zona que tiene un as en la manga para estirar la temporada: allí, a partir del próximo jueves, se espera a más de 100.000 visitantes para presenciar el Enduro de Verano, una competencia de motocross que es un clásico del lugar.
El muy buen aporte de estos días de Carnaval alivia un poco esa sensación de languidez de una temporada que tuvo buenos réditos, pero demasiado espasmódicos. El primer gran empujón llegó a fines de diciembre con medio país agobiado por máximas de casi 40 grados. Luego hubo un par de buenos momentos de enero y no mucho más.
El Ente Municipal de Turismo y Cultura (Emturyc) de General Pueyrredón reconoció una caída interanual de arribos de 5,3% para el bimestre diciembre/enero. En conjunto suman más de 2,1 millones de turistas, pero con un dato que aún preocupa algo más: si se toma solo el mes de arranque de este año, la merma es de 7%. Y la cifra de 1.279.849 viajeros que anduvieron por aquí durante esos primeros 31 días de 2026 es la más baja en cinco años y en una década si se descarta 2021, con impacto directo de restricciones por pandemia de Covid.

“Desde 15% y hasta 30% abajo fue la recaudación con respecto a 2025”, aporta una fuente del rubro gastronómico del puerto, que a favor destacaba precios “muy competitivos” que potenciaron a Mar del Plata como opción de veraneo.
El hito casi terminal para la temporada en que se empiezan a convertir estos feriados de Carnaval ya habían sido advertidos, horas después del Día de Reyes, por el empresario teatral Carlos Rottemberg. Certero en sus pronósticos, que fundamenta en datos y una experiencia 48 años en esta plaza, anticipaba por aquellos días una caída del 15% con respecto a resultados de la temporada anterior y la inconveniencia de este fin de semana extralargo que se colaba en el almanaque más temprano que de costumbre.
“Como siempre: el mejor es el de Carnaval”, confirmó a LA NACION mientras ve y vive el repunte de boleterías de estos días. “Por eso servía el año pasado, que los feriados fueron el 3 y 4 de marzo”, remarcó, sobre lo que significó entonces una alternativa para estirar la temporada.
Rottemberg, que es de mirar a largo plazo, ya advierte que en 2027 la inconveniencia será aún mayor ya que los feriados de Carnaval se correrán todavía más hacia principios de febrero. La ubicación no es antojadiza ni admite manoseos. Estos feriados consecutivos corresponden a lunes y martes previos a lo que se conoce como Miércoles de Ceniza, que marca el inicio de la Cuaresma. Pocos tienen claro que Carnaval está atado a una celebración religiosa: esa fecha que el turismo tanto reclama y disfruta se ubica siempre exactamente 40 días antes del Domingo de Pascuas, que a la vez se determina según el ciclo lunar. Este año será el 5 de Abril y cerrará la Semana Santa, que será el tercer fin de semana extralargo de 2026. Antes habrá otro, el 23 y el 24 de marzo.

Salvo algún sector que logró mejor cosecha, como puede ser la nocturnidad y siempre de la mano del nuevo y fuerte protagonismo del turismo joven, a la fecha las evaluaciones se reparten entre lamentos y conformidades que se reconocen sin estridencias. Entre estos últimos se cuentan varios que tenían menos expectativas y se sorprendieron con ese par de rendidoras oleadas que se repartieron entre fines de diciembre y de enero. También ayudaron períodos de buen tiempo de corrido. Es que predominó la escapada por pocos días y con la certeza de tener por delante días aptos para playa.
¿Entonces se termina la temporada? No en términos de cartelera ni de oferta. Los espectáculos teatrales continúan por lo menos hasta fin de mes, todavía quedan algunas fechas musicales interesantes y los balnearios privados garantizan servicios hasta fines de marzo algunos, hasta Semana Santa otros.
Sí está claro, y así todos se preparan, para un declive significativo en la afluencia. En diez días empiezan las clases en la Capital, principal centro emisor de turistas junto con la provincia de Buenos Aires, que ya abrió las aulas a docentes y empieza a preparar mesas de exámenes para alumnos secundarios. Por eso, para lo que queda del mes la expectativa está puesta en familias bonaerenses con hijos más pequeños. El nivel primario volverá a vestir guardapolvos y uniformes el próximo 2 de marzo.
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