Caminos y Sabores: así es la feria que permite recorrer la gastronomía de todo el país desde Costanera Norte
La 20ª edición cuenta con 500 stands dedicados a alimentos regionales, bebidas, artesanías y propuestas vinculadas con el turismo y las economías regionales; estará abierta hasta el domingo
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Apenas se cruzan las puertas de Caminos y Sabores, la feria empieza a recorrerse con el olfato. El primer aroma es el de la yerba mate, que recibe a los visitantes en el pabellón 6. Unos metros más adelante, el perfume del salame anuncia el sector de los embutidos, los quesos y las picadas. Cada pabellón tiene su propio clima, su música y hasta su temperatura. En el espacio de los fiambres, los ventiladores ayudan a conservar los productos y el aire se siente más fresco.
Al mediodía, poco después de la apertura del primer día de la feria, que este año celebra su 20ª edición y se realiza por primera vez en los pabellones de BA Ferial, en Costanera Norte, los pasillos empiezan a poblarse. Algunos de los visitantes llegan con una lista de compras; otros ingresan con la idea de dejarse sorprender.
Hay quienes avanzan con una copa de gin en la mano; también quienes arrastran valijas de mano preparadas para volver cargadas con decenas de productos regionales, como quesos, dulces, vinos, conservas o embutidos.
“Para mí ya pasamos por acá”, comenta una visitante. “Creo que hay que ir por este lado”, responde su acompañante. La escena se repite una y otra vez: recorrer los más de 500 stands lleva tiempo y más de una vuelta entre los pasillos, donde el público puede encontrar distintos espacios dedicados a alimentos regionales, bebidas, artesanías y propuestas vinculadas con el turismo y las economías regionales.
Las degustaciones marcan el ritmo de la recorrida: los visitantes prueban, preguntan cómo se elaboran los productos y, recién después, deciden si compran. “Acá hay de todo”, resume una mujer mientras observa el mapa para decidir por dónde seguir.
Lucila Manga, médica, de 51 años, es una habitué. Desde la primera edición llega preparada con una valija vacía para volver cargada de productos regionales. “Me vengo a stockear”, dice. Cada año compra especialidades de la Patagonia y condimentos del norte argentino. Para ella, el principal atractivo de Caminos y Sabores es la posibilidad de acceder a pequeños productores del interior que difícilmente podrían llegar a las góndolas porteñas.
“Si querés una buena trucha de la Patagonia o un buen pimentón de Salta, acá lo encontrás”, explica. Además de las compras, aprovecha las clases de cocina y las actividades que ofrece la feria.
Un recorrido por el país
Caminos y Sabores propone un recorrido por las distintas regiones del país. En el espacio de Santiago del Estero, suena música folclórica y una nena deja de caminar para bailar junto a sus padres. A pocos metros, Córdoba desafía a los visitantes con preguntas sobre la provincia para ganar premios, en tanto San Juan entrega un “pasaporte” que se completa participando en juegos interactivos.
En el sector salteño predominan los vinos, las empanadas y las salsas picantes; Misiones apuesta por la yerba mate y la tapioca, y Río Negro y Neuquén reúnen a sus productores bajo una misma identidad provincial.
La comunicadora social Marta Galeano llegó junto a familiares que visitan la Argentina desde Colombia. Para ellos, la feria fue una forma de recorrer el país a través de sus sabores. “Nos encantan los productos artesanales que no se consiguen en los supermercados”, cuenta mientras se dirige hacia los puestos de salame. Ella y su familia ya tienen un plan para el fin de semana: “Estamos armando la picada acá para el partido del sábado. Como Colombia quedó afuera, todos vamos por Argentina”, cuenta, antes de seguir su recorrido.
El sector de los embutidos y los quesos es uno de los más poblados. Algunos de sus puestos tienen las filas más largas de la feria. Las degustaciones no se detienen.
“Llevemos un salame para el partido del sábado”, le dice un hombre a su esposa, mientras separa varios productos. La recorrida avanza a paso lento. No porque falten ganas de seguir caminando, sino porque cada pocos metros aparece un nuevo motivo para detenerse.
Florencia Ganaduchi, directora de jardín, de 34 años, llegó desde City Bell para conocer la feria por primera vez. “Siempre la mirábamos por televisión y esta vez decidimos venir”, cuenta mientras sostiene una provoleta recién comprada. Su idea es llevarse algunos condimentos regionales para cocinar. También quiere aprovechar la recorrida para abastecerse antes del fin de semana. “Una picadita para el partido seguro vamos a hacer”, dice antes de seguir su camino entre los stands.
Alejandro Giménez, operario metalúrgico, de 37 años, llegó a la feria con un objetivo claro. “Vine directamente al Camino de las Picadas”, dice entre risas. Aunque después piensa recorrer el resto de los pabellones, admite que los puestos de salame y embutidos son su prioridad. “El espacio es enorme, no lo imaginaba tan grande”, comenta mientras continúa la recorrida.
A los nuevos clientes se suman los habitués, entre ellos, Viviana Pereira, jubilada, de 72 años, quien hoy inauguró su tercera edición de Caminos y Sabores. Según cuenta, siempre viene en busca de los mismos productores. “Siempre pasamos por Estancia Don Ramón y por los salamines de Cagnoli”, cuenta. Dice que todavía le quedan dos pabellones por recorrer, pero ya sabe que volverá a su casa con una variedad de productos.
La expectativa también se superó del otro lado del mostrador. Diego, de 52 años, llegó desde Neuquén con Celi Deli, un emprendimiento de alimentos libres de gluten que participa por primera vez de la feria. Hace una década comenzó con la producción de panificados y pastelería para celíacos y, desde hace tres años, cuenta con una planta elaboradora certificada a nivel nacional. “Es nuestra primera feria y la verdad es que estamos muy contentos”, cuenta mientras ofrece alfajores y otros productos sin TACC a quienes se acercan.
Desde el local de Catamarca, la vendedora Adriana Monserrat Gallego admite que la cantidad de visitantes la tomó por sorpresa. “Pensé que iba a venir menos gente por el Mundial, pero es un mundo de gente”, dice. Entre los productos más buscados aparecen las nueces orgánicas —el sello distintivo de la provincia—, las pasas de uva, los higos deshidratados y los orejones. “Las nueces y las pasas confitadas son las que más salen”, asegura.
Gabriel Martínez llegó desde Salta con Yama, Sabores Ahumados, un emprendimiento dedicado a elaborar salsas y aderezos ahumados a leña. No es la primera vez que participa de Caminos y Sabores. Asegura que la feria se convirtió en un punto de encuentro con sus clientes: “Muchos vuelven todos los años y nos dicen: ‘Qué bueno volver a encontrarlos’”. La mayoría de los visitantes, dice, son de Buenos Aires, aunque también recibe personas de otras provincias, atraídas por la posibilidad de descubrir productos regionales. “La gente viene con ganas de probar cosas nuevas y de encontrar productos únicos del interior del país”, resume.
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