San Expedito: “Que con la paz nos cure de la intolerancia, de la falta de respeto”, dijo García Cuerva frente a una multitud
Los devotos hicieron hasta 20 cuadras de fila para pedir por salud y trabajo en el santuario de Balvanera; procesión y misa
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Una multitud se dio cita hoy en la parroquia de Nuestra Señora de Balvanera para conmemorar el día de San Expedito, patrono de las causas urgentes y justas. Desde temprano, los fieles rezaron, expresaron su devoción o pidieron por la intercesión del mártir cristiano. La celebración se extendió a todo el país.
Los motivos más comunes en los pedidos eran salud y trabajo, en ese orden, de acuerdo con los testimonios en el lugar, a 22 años de la instalación de la imagen del santo en esa iglesia porteña. Hicieron fila por casi seis horas y, al retirarse, muchos lo hacían visiblemente emocionados. Otros exhibían la imagen de San Expedido tatuada.
“Danos fortaleza y paz que sanan”, fue el lema de la jornada. Desde el Arzobispado de Buenos Aires indicaron a LA NACION pasadas las 20 que en el santuario estimaban que “cerca de 70.000 personas pasaron y tocaron la imagen” de San Expedito.
A primera hora, la hilera llegó a alcanzar las 20 cuadras para poder acceder por unos minutos al santuario ubicado en Bartolomé Mitre 2411, en la zona de Once. En las rejas, carteles y pasacalles incluían leyendas de agradecimiento al santo por pedidos concedidos. “Es milagroso”, coincidían los testimonios de los devotos.
Una vez abiertas las puertas de la iglesia, la entrada y la salida de los fieles se mantuvo incesante durante el resto de la jornada, que incluyó una procesión por los alrededores encabezada por el arzobispo Jorge García Cuerva. Fue pasadas las 17 y la columna llegó hasta el edificio anexo del Congreso y giró por la avenida Rivadavia para retornar a la parroquia. Tras la procesión, fue la misa central frente a Nuestra Señora de Balvanera por la celebración de la Iglesia Católica.
“Si necesitamos la fortaleza y la paz que sanan es porque hay heridas, estamos enfermos, y por eso necesitamos ser sanados”, dijo García Cuerva a propósito del lema elegido para la jornada al comenzar la homilía. “La palabra enfermo significa, en su origen, el que pierde firmeza. Y es lo que sentimos todos cuando tenemos un problema de salud. Perdemos seguridad, nos ponemos nerviosos, nos angustiamos. Sentimos que se nos mueve el piso cuando nos dan un diagnóstico, cuando se nos enferma un ser querido”, continuó el arzobispo.
De cara a los fieles, relató cómo le habían referido en la parroquia que los cuadernos de intenciones estaban “llenos de pedidos por la salud del cuerpo y el alma”, como así también “por la paz para el propio corazón” frente a la angustia y la tristeza. “Vivimos con demasiada soledad aunque estamos amontonados ”, dijo García Cuerva.
El día de San Expedito se conmemora cada 19 de abril en honor al mártir cristiano reconocido por brindar respuesta ante situaciones difíciles.
“Así como hay heridas que tienen que sanar en el propio corazón, también hay heridas que tienen que sanar en nuestras familias. Y por eso necesitamos de la fortaleza para no bajar los brazos, para seguir adelante, aunque a veces en casa las cosas se ponen difíciles -expresó el arzobispo-. A veces, lo que vivimos son discusiones, problemas de trabajo, económicos, un hijo que quizá tiene problemas con las drogas, el alcohol o el juego, violencia intrafamiliar. Esas son las heridas que necesitamos curar también en nuestras familias”.
No faltó su referencia al país. “No queremos estar ajenos a lo que le pasa a la sociedad: también necesitamos paz para nuestra Argentina”, expresó. “Necesitamos la paz entre nosotros porque, a veces, parece que nos disparamos cuando hablamos unos de los otros. La paz de poder aceptar que el otro piense distinto y que, igual, es mi hermano. Pedirle a San Expedito que con la paz nos cure de la intolerancia, de la falta de respeto”.
El arzobispo llamó, también, a “construir entre todos una Argentina grande, sin que nadie quede afuera”.
La paz en el mundo fue otro de los ruegos de García Cuerva ya hacia el final de la misa. “Más allá de los tiranos de turno, seguimos pidiendo por la paz -sostuvo en alusión al pedido del papa León XIV-. La paz que necesita la Argentina, pero también la que necesita el mundo. La guerra lo único que soluciona es nada. No trae más que más problemas. La guerra no trae más que muerte. La guerra no trae más que negocios para algunos vivos que hacen mucho dinero con el tráfico de armas”.
San Expedito nació hacia el siglo III, durante el gobierno del emperador romano Diocleciano y en momentos difíciles para el cristianismo por la persecución de sus fieles. Expedito fue comandante de las legiones romanas, pero una revelación lo llevó a replantearse sus creencias. Su conversión al cristianismo provocó la reacción de las autoridades romanas.
Arrestado e interrogado, se negó a abandonar su fe. Fue ejecutado el 19 de abril del año 303 en Melitene, ciudad de la región de Capadocia. La Iglesia Católica lo reconoció como mártir del cristianismo y luego lo consagró santo. “Que nos conceda la fortaleza y la paz que sanan las heridas personales -finalizó García Cuervas-. Que nos conceda la fortaleza y la paz que sanan las heridas familiares. Nos conceda la fortaleza y la paz que sanan las heridas de nuestra Argentina y nos conceda, especialmente, la fortaleza y la paz que necesita el mundo. Solamente si cicatrizamos las heridas profundas vamos a salir adelante”.
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